No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que la sociedad se está atomizando, la alienación es cada vez más evidente en los suburbios, en el centro de las ciudades, incluso en el medio rural, todos estamos siendo víctimas de cierta atomización. Han invertido medios y tiempo en que estemos alienados, prueba de ello tenemos en el Informe Petras, James Petras hizo su informe para el gobierno socialista de entonces y volvió en los años noventa, y realizó una comparativa entre una década frente a otra más reciente, el Informe Petras fue el resultado de su estudio sociológico:
Si lo realizara ahora comprobaría que con las nuevas tecnologías y el esfuerzo invertido por las élites jerárquicas han hecho de la sociedad una plaga de misantropía y de atomización deliberadamente. Recuerdo que antes, hace unos años, Internet no era así, Internet era un medio de sociabilidad donde muchos lo disfrutemos a nuestra manera. Recuerdo cuando yo mismo quedaba con chicas para conocernos después de haber mantenido unas conversaciones por chat; citas que no tuvieron mucho éxito, aunque recuerdo otras fructíferas, como por ejemplo: Sociedad Cerrada. Sociedad Cerrada era una página web donde te registrabas y te hacían un examen psicotécnico previo a la cita que era en una fecha, hora y lugar secretos, y los usuarios de la Sociedad no sabían estos datos hasta el día de antes, incluso en unas horas antes, y cuando ibas al encuentro tenías que ir disfrazado, o de cualquier manera, el único requisito que te exigían era el no ir de “mirón”, no reírte, ir a tu bola, podías ir disfrazado, desnudo, podías hacer cualquier cosa sin que nadie objetase algo al respecto, eran fiestas divertidas por lugares de Barcelona en primeras ocasiones, y luego subieron de número de usuarios y también de categoría, ya que se hicieron también en Ibiza, y en otros lugares. Pero todo cambió. Poco a poco se fue diluyendo la cosa, la gente se cansó o se fueron cada uno a su rollo y desapareció web y gente (usuarios). En fin, tiempos pasados, tiempos pisados. Ahora la gente se socializa mediante otros medios, las redes sociales han elaborado astutamente que la gente cree su propio contenido para ofrecer a un público que ellos eligen, no con demasiado acierto, todo hay que decirlo, pero no se debe perder la esperanza de que otros tiempos vendrán. Quizá mejores, seamos positivos.

Hace unas semanas puse en un cartel la publicación siguiente en el muro general de Facebook: Decididamente, migro a Twitter o Instagram, en Facebook hay mucho fantasmón. Esto lo publiqué hace unas semanas, y lo he quitado después, debido a que no me he ido de Facebook por cuestiones varias, razones: la primera, que tengo una página paralela a mi perfil de Facebook, llamada LiooLi Mixturas, y la tengo enlazada con mi web en Wordpress, y a mi perfil de Instagram @lioolimixturas, la segunda, tengo la aplicación Facebook Watch con un montón de vídeos que quiero conservar, y la tercera, y más importante, porque la uso de promoción para mis libros y la revista Nevando en la Guinea. Pero una cosa es cierta, migrar he migrado, aunque no definitivamente. Tengo que decir que en todas las redes sociales hay fantasmones, en todas las redes sociales existen personas a las que les gusta presumir, también especular con el dolor propio y ajeno, en todas las redes sociales hay pequeñas comunidades que se adulan y se comentan entre ellos, incluso critican al personal, en todas las redes sociales hay trolls y nosotros nos preguntamos: ¿cómo es que si yo tengo a 500 personas agregadas solamente tengo contacto e interactúo con unas 25-30-50-70? Y eso es debido a que el algoritmo de Facebook, que hace el trabajo sucio a su gran casero, se encarga él solito de unir y desunir por maneras variadas. Solamente ves a la gente a la que pusiste un Me gusta en cierta ocasión, o la felicitaste por su cumpleaños, o porque tal vez comentaste algo, también se da el caso pero a la inversa. En Twitter no ocurre esto, supongo yo que debe ser por el espacio. En Instagram ocurre una cosa curiosa: existe gente que te sigue y después la sigues tú y al momento deja de seguirte. Luego te vas dando cuenta que tienes más Seguidos que Seguidores y es una pelea obsesiva por lo que a la gente le gusta tener Seguidores, incluso se publicitan servicios para el incremento de seguidores, en fin, es una locura. También está el factor ahora, muy en boga, de la importancia que le dan a un Tweet. Te meten antes en la cárcel por un Tweet que por robar a la sociedad. El mundo está cambiando, no sé si para peor, aunque se debe tener cuidado con Internet.

Ahora, en estos tiempos que corren, los amantes de los libros son como una especie rara. Los que disfrutan leyendo me comprenderán, ya que mucha gente se pierde lo que es el placer de la lectura, y lo que es un libro de importante para la vida de personas que debido a la soledad, por enfermedad, por amor a la lectura (vuelvo a repetir), por culturizarse, por incrementar su alma de saberes, por cualquier factor, sea éste cuál sea, la lectura es una forma de saber, de distraerse y también a modo de compañía. Cuando en esos momentos que te inunda la soledad, la ansiedad hace mella, empiezas a desesperarte y cae un libro en tus manos (incluso si vas a su encuentro), comienzas a leerlo y entonces empiezas a abstraerte entre sus páginas imaginando mundos desde tu sofá, ya sea por la mañana, por la tarde, en el silencio de la noche. Un libro es un compañero que siempre te será fiel, mientras las personas suelen fallarte, un libro no lo hará jamás, un libro es una liberación, una válvula de escape, con un libro en la mano eres poderoso, eres el enemigo de políticos, de banqueros, de jerarcas de todo tipo, porque mientras lees a la infinidad de autores que existen estás siendo contrario al pensamiento de la mayoría, y eso, amigos, es difícil de llevarlo a cabo, pero con un libro en las manos estás dando alas a tu pensamiento, y lo haces en pro de una mente libre. Los libros son cultura y un agravante de conocimiento porque te acercan a la verdad más elocuente.
Pero un libro es algo más que unas páginas de papel y una portada y una contraportada y un lomo. Un libro es arte. Diagramar, editar, y crear un libro en sí es cosa de artistas, sólo un determinado grupúsculo de gente comprende el placer que supone tener un libro de artista, o una primera edición dedicada, incluso las puedes encontrar en las librerías de viejo, aunque es triste encontrar un libro dedicado en una librería de libros de segunda mano, o compartido entre dos personas y firmado por ambas, o incluso amarillento. A mí me suele ocurrir que cuando estoy en mi modesta librería (acumulada con esfuerzo) siento placer. Puede resultar gracioso, pero cuando me veo rodeado de libros, de mis libros encuadernados en piel y con acabados en pan de oro, de mis primeras ediciones, tanto de amigos como de conocidos, de mis libros antiguos, de libros publicados por mí, autopublicados y perdidos ya aquellos archivos de los poemarios primerizos, o libros de alguna novela mala que autopublicaste en su momento, o libros regalados, que guardas con especial cariño, siento un placer tan grande que me da un subidón de endorfinas. Libros, libros, el mundo necesita pan, hay mucha hambre en el mundo, pero algunas veces en países que no tienen hambre de pan carecen de hambre de libro. Por eso, quienes regalan un libro, están siendo generosos con quien le regalas el libro. Lo malo es cuando te piden un libro prestado, se te queda un trozo de tristeza porque algo te dice que no te lo devolverán, y si no te lo devuelven da rabia, pero si te lo devuelven es señal de doble agradecimiento.

Se escribe para una mente universal, se compone música para una mente universal, se diseña moda para una mente universal, se filma cine para una mente universal, se imparte retórica para una mente universal, la mente universal está monopolizada por la mayoría, la publicidad, el diseño, las marcas, las artes, Internet, la prensa, todo, está optimizado desde la variante del estereotipo, que es a su vez un mismo patrón de la gran mente universal. Las minorías tienen su propia subcultura, y de éstas depende que se inclinen por la alta o baja cultura. La baja cultura tiene su estereotipo más próximo en la cultura pop, y lo pop se sabe que proviene de lo popular en la medida estándar de un mundo cada vez más dominado por el hecho de consumir, y por el hecho de votar en un sentido genérico a un bipartidismo imperante, sí o no, to be or not to be, this is the question, y se vislumbra el hecho de que todos/as nos conformemos y seamos unos simples ciudadanos. Pero ¿qué es la mente universal? Digamos, a bote pronto, que desde el comienzo de la civilización siempre se han impuesto las reglas como por ejemplo en tribus, en grandes manadas, o en pueblos en donde ha imperado la voz de la mayoría, y aquel que se opusiera a esta voz suprema se le desterraba, y ahora, en esta era, se le condena al ostracismo. La mente universal nos proporciona una vida sedentaria, de zona de confort, de conformismo, de cadena alimenticia, de consumismo, de medios de comunicación que se decantan por uno u otro pensamiento político, la mente universal (y no soy el único que lo ha dejado constatado) es un monstruo que se retroalimenta de su propia vorágine de consumo y se magnifican las marcas monopolizándose en lo que todos/as o algunos/as llaman “mercado”. La mente universal no sólo se manifiesta tras el capitalismo, todo el mundo, sea éste de cualquier índole, se hace material o se materializa porque se ha estudiado muy bien a los consumidores, que son trabajadores o no, y se conocen los comportamientos estudiando las necesidades de cada consumidor para crearla y crear “economía de mercado”, que es otra bestia inmunda pero que ésta acapara a todas las ideologías del planeta, y acapara todo el concepto de mente universal. Así es la cosa amigos.

Cassettes de Tony el gitano, zapatillas Adidas blancas con franjas anaranjadas, calcetines blancos de algodón, el Torete y el Vaquilla, SEAT 124 plateado, pantalón elástico Cimarrón, camisas estampadas y chaquetas de piel, verano de piscina de barrio, ingreso en el maco, el primer canuto, la primera raya, mi primer amor, firmar cada semana en el juzgado, los colegas que se fueron para siempre, bañarse en el río, nostalgia de un tiempo pasado, sé quien soy, sé cuáles fueron mis comienzos, vida de excesos, de locuras de adolescente, padres sufriendo, hubo un tiempo que era otro, ya no me conozco, no quiero recordar aquél que fui, me duele, me hace daño; sin duda, la verdadera inocencia es ignorar la verdad. La nostalgia es una verdad que con su voz repetitiva te llama y te asoma, te acerca a tu destino para recoger la flor de la noche, y entre flashes retroactivos se acuerda uno de lo que no es recuerdo ni tampoco olvido, es una patria que te tiene un viaje preparado a ninguna parte, y entre elixires y fragancias del trópico del alma, del sur que se presiente, y para ello se nace, se nace para la nostalgia y una estrella te acompaña hasta que la tarde te abraza. Cuando te abraza la tarde tu sangre y los que son de tu sangre te harán sentirte esperado.

Resulta obvio decir (los expertos en psicología y psiquiatría sustentan el argumento) que las relaciones personales son el núcleo de la felicidad. Una vida plena se basa en alimentarla con relaciones humanas repletas éstas de armonía y empatía para con los demás. Pero este tema es peliagudo: somos, la raza humana, por antonomasia, egoístas, crueles a veces, e insensatos. Unido esto a que cada vez más nos alienamos, nos volvemos ermitaños, teniendo tanta tecnología a nuestro favor, no es extraño afirmar que muchas personas son condenadas al ostracismo en todos los sentidos. Los afectos en muchos casos no tienen su razón de ser en el parentesco, ni en ser buena gente o mala gente, los afectos se basan en la buena química que puedas tener para relacionarte sin alejarte de la manada, esto se consigue siendo simpático, cordial, agradable, ya que es la base de la psicología dentro del ámbito generalizado. Yo pienso que el hecho de diferir de los demás te aleja de la plebe y te convierte en cabeza de turco de un hecho que es intransferible: la segregación de los instintos más básicos que te enlazan con la ley del más fuerte (que no resistente) siendo siempre mayoría absoluta. Es así. Denominamos a la gente de tóxica pero no sabemos que el individualismo es siempre el acicate que hace del tóxico un “impresentable” y es en ese adjetivo despectivo donde radica el error, ya que muchas veces confundimos al tóxico con el déspota, y ni los buenos son tan buenos, ni los malos lo son tanto, muchas veces el tóxico es despreciado, distinto es del déspota que te somete y se basa éste en el terrorismo emocional.
Mucha gente me puede tachar de persona tóxica al leer estos escritos que expongo, pero yo puedo contestar algo que quizá no se observa. En esta vida todos tenemos menor o mayor grado de toxicidad, los hay que son tóxicos solamente con un tipo de gente, también hay gente tóxica con un alto grado de ironía, los hay con toxicidad siendo unos hipócritas, pero lo más deplorable es que un/a psicólogo o un/a psiquiatra tache a una persona de tóxica, ya que ¿o no son éstos los que ayudan a la gente que se queja y va de víctima a tratar de superar sus problemas emocionales? ¿No son éstos los que deberían comprender los síntomas de la estigmatización en enfermos emocionalmente atormentados? Muchos son tóxicos en sus ideales, otros tantos son tóxicos y se contradicen siendo extrovertidos con gente que les supera en calidad personal, o simplemente porque les cae bien. Muchos son tóxicos en que carecen de empatía, otros tantos son tóxicos en su vanidad haciendo agravios comparativos siendo egocéntricos, otros son tóxicos con apego al dinero, normalmente el que tacha a minorías de tóxicas es un ser egoísta, y también xenófobo y elitista. En fin, es imposible enumerarlos a todos, pero déjenme decirles que se debe ser muy cauto juzgando a los demás, la toxicidad es muy relativa, y un/a psicólogo no puede juzgar, ya que todo tiene un porqué y una raíz desde la que sucede cualquier actitud presente. O quizá, estudiando la carrera no dieran una clase sobre el asociacionismo británico. No lo sé, tal vez muchos van al psicólogo/a a tratar de superar su falta de trabajo digno, cuando sería mejor afiliarse a un sindicato. Es una manera de decir que la psicología es muy relativa, y no es una piedra filosofal, ni la panacea que solucione nuestros problemas de cualquier índole.