La industria cinematográfica
Posted on 21:43
La industria cinematográfica norteamericana nos ha enseñado cómo vender un producto y hacerlo tan visible, tan perpetuamente innovador, que lo encontramos atractivo hasta un cierto punto. El cine ha dejado de ser una experiencia de divertimento, para afianzarse en la publicidad de daños colaterales, y siempre haciendo énfasis en vendernos un producto: Estados Unidos de América. Es una experiencia que encarna la publicidad de una nación llevándola a extremos de vender todo aquello con trazos de libertad. Es parte de un chovinismo y una prepotencia que acapara el término de hacernos libres con la sangre de otros. Con la ignominia de los demás.
Desde el invento de los hermanos Lumier y Thomas Alva Edison, hasta nuestros días podemos ser testigos de un arte que combina todas las demás artes desde la poesía, la literatura, la música, la interpretación, la historia y la pintura.
Desde Pilar Miró, como cineasta y ministra, en su momento, que tanto luchó para conseguir un cine serio y de credibilidad; y también al gran productor Elías Querejeta, han logrado, en una brillante y verdadera apuesta, que el cine de calidad en la España actual y también en la transición sea algo de calidad.
Los estadounidenses (en definitiva, Hollywood) han vendido con éxito ciudades donde ha habido un gran interés turístico en todo el planeta, debido esto a la publicidad de las grandes pantallas, hasta el punto de convertirlas tópicos, y hasta ahora, en las pequeñas pantallas a través de plataformas in streaming. Pero eso los norteamericanos han sabido vender su país de manera brillante haciendo famosas urbes como Nueva York, o Washington, hasta Texas y otras ubicaciones norteamericanas.
Es importante que veamos al cine como una industria. El siglo XX ha sido totalmente acaparado por el celuloide. Y este siglo XXI ha sido innovador con respecto a un cine con la particularidad de que ya no se exigen requisitos como los de antes.
El píxel en movimiento es el cine de nuestros días. Y ese píxel conlleva a gastos que antes formaban parte del presupuesto en rollos de película. Ahora hay filtros, lentes, efectos especiales muy modernos, y todo con la gran evolución del cine por antonomasia.
Ahora hay una serie rodada en Islandia llamada Una mujer danesa que está haciendo furor. Trata de una mujer danesa empeñada en hacer de Islandia todo un compendio de actividades ecológicas, también de civismo y lleva a un extremo humorístico su lucha personal. Es una serie subvencionada por la Unión Europea, sí, ahora que las cosas en Islandia no van lo bien que debieran. Es, sin duda, otra manera más de usar el cine como reivindicación de una situación política. Los alemanes lo hicieron con la UFA en periodo de entreguerras, al igual que los americanos lo han hecho desde siempre.
No quiero dejar en el tintero al cine iraní, un cine de bajo presupuesto y de gran calidad expresiva, ya que es un cine que desnuda el régimen islámico, y en Korea del Sur, donde las telenovelas y la cultura K-Pop han hecho notable repercusión. También es necesario recalcar el cine Bollywood, realizado en la India, debido a su cultura resulta excesivo como a trasfondo épico y místico.