Aftertrap House-Cecilio Olivero Muñoz-Universo de letras 2023
Posted on 16:25
Estoy harto del diagnóstico, de la repetida pregunta, de la culpabilidad presunta, de la sopa boba, de quien acusa y no pregunta, de la muerte rotunda, del cinco lobitos tiene la loba, del peloteo, de la coba, del asunto este tan feo, de los sentimientos que me hacen reo, de la neurosis y la broma, del video, del papeleo, del punto y la coma. De la coima, de la mordida, la verdad bien parida, del ciego titubeo, del depredador deseo, del mundo idiota, del patriota, poco importa la salida si ve lo que yo no veo, de la cagada de paloma o de gaviota, del que perdió la partida, y ahora su persona es otra. Vivo recluso de mi mismo, ¿quién me causó este seísmo? Este tsunami que arrasó al rizoma, del Louvre, del Prado del MoMa, de la égloga vecinal cuando mi soledad me ahoga, del dulce fermento del amor cuando asoma otro u otra. Del llanto saturnal, de la sexualidad por horas, de mi vida en soledad buscada, el agobio, el cansancio y el desprecio que pone precio a la persona. La persona del verbo, del momento, del recuento, del impertinente acervo, del prosimetrum que ahora ando escribiendo, del uno por ciento. Del latido hueco, del hueso, del carroñero. Del interés traicionero, del traidor beso, del acusador dedo, de la búsqueda de mi libertad, no es casualidad que la gente confunda sin razón ni peso. Del aprobado en Mates, del suspenso eterno, del miedo a los cates, del miedo de estar expuesto, del no fiarme ni del diestro ni del siniestro. Del estar siempre despierto, del perro y la perra en celo, del atarme para después desatarme, del remate como estandarte, de la clase y la elegancia que sabe a Lima Limón de los desmanes, a los buenos capitanes, al rancio olor del caudillo y sus secuaces. A la petulancia de los neoliberales, de los martes sin carnavales, del hacemos las paces con sorna, quien humilla, quien cuestiona, quien soborna, del sapo y loco mojigato, de la abandonada materia a quemarropa, del chivato, del mentecato, del que se apropia, del que no roba, de la cabra y de la soga.
Pienso que la idea de ser un un Ingenioso Hidalgo Don Quijote De la Mancha ya no alberga cabida en los corazones. En estos tiempos donde no hay escuderos Sancho Panza ni Quijotes ni Rocinantes a los que la locura momentánea les dé el impulso para luchar en contra de un bien común. Pues si no hay justicia ni luchas en las que ir en contra es algo que se pueda pensar pero jamás hacer público. Hay tantos Quijotes por el mundo como locos cría la Tierra. En el Quijote te ríes de sus locuras y disparates pero dice a ratos cosas de las que nadie ríe. Y te vienen súbitas ganas de decir “con la iglesia hemos topado, amigo Sancho” porque como bien apuntaba Cervantes serás la risa y el regocijo de los malvados. Serás manteado, serás la risa del populacho. Y eso es también una injusticia. España, país de locos que ponen su grano de arena en la lucha a lomos del rocín flaco. ¿Causas? Hay montones de causas por las que dar la vida. Causa de las que los que no hacen ni dicen nada ven como disparates. ¿Se puede ser Superman? ¿Se puede ser un héroe hoy por hoy? La respuesta ya la conocen. Prefiero ser un loco imprescindible que un cuerdo con aires de superioridad sin maldad y un revolucionario de bambolla. Ya no hay gigantes buenos y malos. Puedo sugerirles algunos ahora. Pero este mundo, carente de humanidad, no son comparables los buenos de los malos. Pienso y creo en el ser humano, y en las utopías. La vida no es fácil para nadie. Nunca nadie dijo que lo fuera. Pero necesitamos más Alonsos Quijano que malvados que tienden a hacernos perder la esperanza. El mundo, la humanidad, la mayoría, es buena. Y si te adhieres a la gente con una buena voluntad hacia los hombres comprobarás que la cosa no es absurdamente tan terrible.
Me pongo a bucear en el agua para no escuchar nada de la atmósfera exterior y poco estimulante. Buceando no siento. No oigo. Soy yo mismo. Y lo más asombroso que la terapia del agua dura poco mientras resistes la apnea. Sumergido eres libre por unos instantes. Medio minuto lo máximo. Admiro a los buceadores que resisten apnea. Siempre que escucho el exterior, escucho al mismo niño gritar jugando a fútbol, escucho la misma risa malévola, el mismo trasiego de coches. Ahora he descubierto la apnea de la música. A los Gipsy Kings, a Camarón, el neo-tango, a los Sex Pistols a todo trapo, a la Polla Récords, etcétera. La música es lo mejor que me ha ocurrido en la vida. Es el tesoro más particular del sitio de mi recreo. Es verdaderamente una maravilla. Los sumergidos creamos libros flotantes. Para que los lean en el oxígeno de la vida. Los sumergidos hablamos debajo del agua y las burbujas nos delatan. Pero no se entiende, es decir, nadie entiende lo que queremos decir. En fin, que vivir sumergido también tiene sus contraindicaciones, pero éstas pasan de largo cuando te obcecas en la petulancia.
Si no hubiera sido por las correcciones que me hizo Susi Underground en un agosto del 2022 ahora me tendría que gastar una pasta. Ella era anarquista, revolucionaria y, según ella decía, padecía un estigma social que la limitaba en las relaciones de tú a tú. Era fantástica amiga. Me hizo las correcciones íntegras de mi novela ya publicada en Ediciones Vitruvio. No la olvidaré NUNCA. Era totalmente altruista. Murió sin sufrimiento. De muerte súbita. Para ella van dedicadas estas palabras. Quisiera añadir que no la olvidaré nunca. Me hizo un gran favor, la invité a que se pasara por casa, pero siempre me daba una justificación que yo entendía perfectamente. Una gran amiga que no olvidaré.
Tanto los españoles como los anglosajones. A pesar de navegar por diferentes ríos, dicen ¡Oh, Dios Mío! Y Dios no es suyo ni de nadie. ¡Si no que se le pregunten a aquellos que ahora son extraños en una tierra que antes de la noche de los 500 años fue suya durante milenios! La verdad de Huancahuasi está en la mirada de todos ellos. La noche de los tiempos no lloró tanto por encontrar la luz de un nuevo sol en fifty fifty con la luna. Con la luna oscura de testigo satelital. Los astros se alegraron desde lejos. ¡Oh, my God! ¡Oh, Dios Mío! Se apropian de un Dios que no es de nadie ni él se considera así. Las guerras y las injusticias dominan este mundo, y el diablo es la humanidad que destruye la Tierra. El diablo somos nosotros mismos, y Dios no nos pertenece. Cuando la luna brilla es un abalorio. Pues ¿la luna estaba antes que el sol? El sol es un astro. Y debemos conformarnos con que la vida es efímera y nos pasa y nos pesa. A partes iguales. Cuando Dios se entregue a los hombres, dejará de ser Dios.
Nací en la Noche de Walpurgis. Y en los akelarres se contaba esta historia por las brujas y hechiceros, también se hablaba de homúnculos y de la noche de los tiempos. La inmensa noche de los tiempos. Las hogueras se encenderán y en otros lugares se expandirán las luces de LED. Sé de estas historias porque las llevo en la sangre. Los poetas y los demonios se entienden a su manera. Por eso Dios y los hombres no se entienden aunque vayan al templo. Sed leales. La voluntad De Dios es la única voluntad que tienen los hombres consigo. Ninguna más. Cuando Dios los empuja no es que sean fugitivos del deber. Ofrecen amor una sola primavera y su vida será otra mientras estos vivan. Y si mueren es porque La Voluntad De Dios lo ha querido. Esta es la ley de los siete días. Esta es la ley del derecho a ser distinto, y a ser libres de su voluntad, porque es la voluntad De Dios.
¡Oh, my God! ¡Oh, Dios Mío! Aún debe pagar la humanidad las locuras que se han cometido en el nombre De Dios. Y la Tierra volverá a ser noche mientras no se perdonen los hombres en la paz en la voluntad De Dios. Equilibrio, amor y compasión verdadera. La voluntad es De Dios, pero Dios no pertenece a Nada ni a nadie. Ahora todo es mentira, dos hemisferios. Un único sol y una luna que estuvo durante milenios agazapada. Dos mundos en esta otra parte del mundo. Salud y Libertad.
Mis poemas tienen a veces un lobo estepario, un niño con la mente opaca, una ingenuidad sin remedio. Este poema es la dedicatoria más hermosa que pueda yo escribir. Vivo solo; desde un tiempo hasta aquí me he apartado de mi manada. Soy un lobo blanco, un jaguar en la selva amazónica. Otorongo no come otorongo. Vivo solo sí, pero todo en mi vida de adolescente ha sido porque yo lo he elegido libremente. Nadie es culpable. Si hay algún culpable ese solamente debo ser yo. Soy feliz a mí manera. Vivo en un barrio de buena gente, y se alegran, algunos se alegran, cuando me ven solo por las calles. Es duro perder el alma, pero más triste es perder la vida. Este lobo estepario no se parece en nada al que relataba Hermann Hesse. La verdad es que he tenido suerte en mi vida, pues ser un lobo estepario no es fácil. Pero para nadie vivir es fácil. No me arrepiento de ninguna decisión tomada, aunque cuando en las noches se presentan las sombras como si tuvieran carta de recomendación, nadie es culpable. Nadie me ha obligado a nada.
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