Posted on 0:08

Comprendo a los que miran la paulatina locura como el que mira un reloj expectante, hay cosas que no entenderé nunca, aunque otras cosas las entiendo perfectamente. Lo que más comprendo es a los que se vuelven locos. Yo aún no estoy loco, ni creo lo esté, pero nadie sabe su final cuál será. Estoy enfermo, pero todavía no estoy loco. Para mi pensamiento soy como una voz que reverbera en un silencio profundo y tajante. No sé nada acerca de estas barajas con la que se juega a una brisca que ni yo mismo entiendo. Cuando era niño jugaba a la brisca con mi abuelo. Ahora ni recuerdo cómo se jugaba. Mi abuelo se llevó con él toda una unión familiar, mi abuela esperaba la muerte pacientemente y su vida se hizo tan rutinaria que esperó y esperó y le daba miedo esperarla sola, no quiso nunca estar sola después de la muerte de mi abuelo. Me refiero a la muerte lenta, tan lenta como contemplar una hora segundo a segundo. Mi abuela era lista y astuta, y cuando mi abuelo se fue al otro mundo el corazón de mi abuela se disecó como una boca abierta. Cuando jugaba a la brisca con mi abuelo siempre perdía y él reía frescamente, dicharachero. He dicho antes que se llevó la unidad de mi familia materna, pero él por nada en el mundo lo hubiese deseado. La locura y la muerte están a un paso hacia la temprana sensación del silencio. Aunque, al contrario que en la muerte, la locura está plagada de fantasmas. Entre ellos están los que nos dejan y vuelven en la noche para hacerse compañeros del instante. La vida acaba por volverse tan rutinaria que nada más nos queda esperar la locura o la muerte. Los animales presienten su muerte, al igual que los que ya han muerto y lo saben. Mucha gente sabe que ya ha muerto y está viva. La muerte está a dos pasos pero la locura está a un paso hacia atrás. Yo no quiero estar loco, ni morir tempranamente. Como todos los seres de este mundo yo vine a este mundo para vivir y amar la vida, para reírme del mundo. Pero también vine a hablar de locura y muerte. Tengo las dos cosas tan juntas que la locura es mi muerte y mi muerte es la locura. ¿Acaso moriré de reblandecimiento cerebral? ¿De megalomanía? Quizá muera de rutina. La rutina es como un grifo que gotea parsimoniosamente. Gotea lento pero en realidad es como una acequia apresurada. Como una fuente en plena algarabía. Yo no estoy aún ni muerto ni loco del todo. Estoy en la raya de en medio de mi voz que reverbera. Y reverbera porque tengo conciencia de lo que es tener de mí conciencia. Soy un inocente entre resabiada compañía abierta como un ventanal sin cortinas. No quiero hacer leña del árbol caído, que en esta ocasión tantas veces suelo ser yo. Parece como si me tragara un ovillo de pelo. De mi propio pelo. Parece que ha sido esta noche mientras dormía, pero no, hace tiempo que lo vengo notando. Yo, en realidad, siento la rutina porque mis padres tienen una vida simple y rutinaria. Me dan pena los pobres. No he sido buen hijo, al menos no del que estar orgulloso. Pero vuelvo a decir, no quiero hacer leña de este árbol caído que bien pudiera ser yo. Pero en realidad es mi corazón, que a veces ni lo reconozco. Ni deseo morir ni…pero eso todo el mundo lo quiere para sí. Escribo esto no para lagrimear ni para dar pena. Escribo esto porque puedo y soy capaz.
Posted on 1:13

Parece sencillo este juego, pero la vida es lo suficientemente complicada para no entenderla del todo y por nadie. Pero la vida sencilla solamente la disfrutan los justos, aquellos que se desviven por sus hijos. Todos quieren a sus hijos, pero hay cosas aberrantes ante la que la crueldad, el maltrato hace acto de presencia. La vida no es fácil para nadie, pero para unos es entregarse y para otros es recibir. Hay una cosa en la Tierra que es todas las cosas. El amor verdadero. El amor verdadero es entregarse en ambas proporciones de la misma forma. Deseo ser amado. Pero no soy una rebaja que se va con cualquiera. Mi amor tiene que ser sencillez y simplicidad. Ya tenemos la vida demasiado complicada como para hacerla aún más dificultosa. He tenido amores que me han querido y ambos nos hemos entregado de la misma manera. Pero también me han dado calabazas. A veces he sentido la repulsa de mujeres que me tenían entre sus amores imposibles y por ende descartado de la vida amatoria. Pero en esta triste y valiosa vida hay de todo tipo de realidades. El amor recíproco es el verdadero. Aquel que es como un ensamblaje perpetuo que vale la pena vivir. Yo me considero una persona sencilla y simple. No soy demasiado complicado. Me gusta estar tranquilo, y a veces, me hago polvo redundando y redundando ante el Dios de esta vida efímera que hay que intentar sea lo más pura posible. He vivido épocas doradas y otras de puro tormento y desengaño. Pero he aprendido más de lo malo que de lo bueno. Eso le ocurre a toda la gente. Aunque algunos crean que lo bueno es para siempre se equivocan. Ahora escucho música, no tengo amor, pero el pasado me llama constantemente. Lo tengo todavía entre el presente.

Si alguien quisiera saber el mal que padezco solamente hay que imaginarse una temporada en el infierno. Mi infierno es totalmente psicológico. No estoy habituado a según qué cosas. No tengo consuelo de nadie. Y no es porque no estén dispuestos a ayudarme, sino porque hablo una lengua distinta en un mismo idioma. Estoy cada vez más cerca de la locura. No, no es por la soledad, en realidad la necesito. Es cierta crisis nerviosa. No aguanto el verano, en eso me parezco a mi madre. Pero en realidad creo que mi soledad es un tránsito hacia algo mejor. No soy el único que lo pasa mal. Hay otras personas también que sufren en silencio su crisis existencial. Les causa vergüenza confesarlo. Y los entiendo. Aquellos que viven a pesar de lo difícil que es vivir, tienen, algunos, un consuelo entre la gente cercana y las amistades. Yo tener tuve bastantes amigos, pero llega la edad de ser selectivo. Escondo mucho por compasión hacia mi familia. ¿Qué me puede ocurrir que no me haya pasado ya? El caso es que soy una especie de pelele que mantean y él, inmóvil y ridículo, se deja llevar por las mujeres que lo mantean. No tener consuelo de nadie es algo ambiguo. Por un lado la soledad te da la espalda en todos los sentidos, pero por otro lado, es necesario. Casi obligatorio. No me quiere demasiada gente, pero la que más me quiere es mi madre y mi padre. La vida parece fácil cuando la ignorancia se te presenta, pero la vida es dura y difícil. No puedes intentar que todo sea color de rosa. Pasar una temporada en el infierno te hace un favor al que debes resistir sin más y no poner o intentar poner al campo llaves. Prefiero vivir como estoy a empeorarlo con otros menesteres. La vida en sí es un problema sin solución alguna. Para unos velero, para otros es un barco a vapor.
Posted on 4:16

Estoy preparado para ser ejecutado. Para morir en el patíbulo de los hombres justos que se equivocaron. Hoy día, si no es demasiado tarde, quisiera, antes de ser ejecutado, que me den muerte porque el cadalso es mi verdugo. No le des el gusto a tu verdugo. Se tiene miedo de lo que no se entiende. Se juzga lo que está marcado. A veces hay que morir cien veces, para comprender el sentido de la vida. El sentido de la vida es morir de tecnocracia. De burócratas meapilas emancipados de la vida libertina. Sólo noche encontrarás en la banca. Nadie agradecerá tu cautiverio. Sólo te queda ser silencio o alegría perpetua. Recuerdo las veces que me escondía en mi silencio porque entonces sí era silencio. No había violencia de trenes, no había malos hábitos ocultos tras la noche. Recuerdo los paraísos en los que no creía, y no los creía por pura inocencia. La inocencia me sorprendió tras el sol de la medianoche. Aquí en el cadalso te vienen los recuerdos y piensas cosas que no entendías entonces. Nadie te explicó, nadie te aclaró qué montaña mágica era la mujer. Servido, te dijo tras el beso artificial que ocultaba su cara de muñeca de porcelana. Quedó frío el verano, y el invierno ardía. Mi inocencia me ocultaba tras una calma que tenía los días contados. La historia de mi adolescencia es la historia de un tipo con suerte. Pues otros hubo en el patíbulo, otros hubo, sí, y no corrieron la misma suerte. Todo es distancia ante la longitud de las miradas. Todo es calma sin ser certera. La ciencia cierta es la verdad que el hombre investiga con un poco de inocencia y el resto es sabiduría. La sabiduría es el hallazgo, confirmación, el Eureka. Es incógnita todavía.

Yo no tengo ninguna flor con la que cruzar una frontera ajardinada. La vida no me ha tratado mal del todo. Me ha desatendido en momentos de soledad y me ha recogido como el que vacía un cenicero. No puedo aprender de la liturgia del silencio. El silencio está invisiblemente repleto de lenguaje speak low. El momento de la emancipación es el momento sereno de despertar en la noche entre los fantasmas, y anochecer de día ante el ribonucleico de los estándares idiotas. Standard and Poors-Promedio de pobres. Tu risa me da risa, tu calor me da escozor, soy un avión de pasajeros que aterriza, y los viajeros aplauden, pues han salido indemnes de la aventura de volar. Las plegarias cuando son desatendidas es la mayor de todas las soledades. Cuando te tachan de embustero, y tratas de enmendarte, cuando dices la verdad, ya nadie quiere escucharte. Esto es un texto que emana del flamenco. No es epigonía, es puro plagio. Ahora puedes convertirte en alguien amante de la radio y lector empedernido. Los audiolibros te invitan a reírte y a llorar con las palabras de las maricas lindas, que te dicen adiós, mientras hacen pucheros descubriendo amores imposibles. Las plegarias desatendidas se engarzan de bisutería triste, y oropel enmohecido. Capote, Lemebel, Lorca, Ginsberg, Reinaldo Arenas, Lezama Lima. Soy un weird profesional. Soy más extraño que una promesa a un ridículo personaje. Millán Astray daba miedo, pero Franco es chistoso en Hendaya. Hitler parece un pelele, pero Franco es servil y reverencial. En un momento te puede atrapar el miedo cuando eres víctima herida como un lechón de cabritillo ante la manada de lobos hambrientos. El lenguaje de la naturaleza es la metáfora que es sombra del ser humano. Hubo días en el infierno, y días de euforia.

El dinero es algo tan volátil que se evapora de la manera más rápida que la gasolina o el disolvente. Tener dinero no te da felicidad pero lo que te da felicidad de veras no tiene precio ni cuesta dinero alguno. Las cosas gratuitas, como una sonrisa, un amor eterno, un abrazo, un beso de tu madre, amabilidad, conmiseración, compasión, comprensión, el cariño de tus sobrinos, y un largo etcétera. Lo que más vale es el amor recíproco, sea a quien sea. Nunca hubo tanta riqueza que la de un amor verdadero. Aprovéchate de vivir el momento. Atrápalo y no lo dejes escapar. En el año 1995 yo descubrí el deleite de la poesía. No soy un poeta de élite, pero admiro a muchos poetas, famosos o no. Los poetas malos son poetas de los que también se aprende, por ejemplo de mí. Yo he leído poetas herméticos, poetas sencillos y poetas con galaxias entre sus páginas. Lo que más me gusta de la poesía es que es moldeable, y al mismo tiempo, de acero inoxidable. No es fácil ser un poeta que rime. La rima está vista como algo cursi. También se cree de las rimas que son cacofónicas. Pero en realidad se adaptan a todo.

Me da todo tanto asco que si me llaman Hater diré que prefiero ser tu enemigo a ser tu amigo. Desde hace años eres un trepa. Es muy fácil verter mierda contra aquellos que juegan a un juego sin preguntarle si quería participar. Prefieres ser Hater, bien, seré tu enemigo, pero haz el favor, cuando comience a cantar tu canción acabaré aborreciéndote por chusquero y por mal poeta. Te gusta rodearte de fama, efímera fama. Odio tu prepotencia, odio tu soberbia, y tu vanidad que es la mórbida flema del asco. Me recuerdas al cuervo de José Luis Moreno. Tienes ventaja frente a mí, y no te cansarás de odiarme hasta que termine loco. Tú no sabes nada de mí. Y se olvida aquello que se entrega como el que entrega un paraíso. Yo entregué mi inocencia y ahora me das mal pago. Todos, desde el primero hasta el último, sois carroña. Hablas de maestros como si hubieras aprendido tras la necedad. No hay nadie tan vanidoso como aquel que pone todos sus libros en una mesa tras un cristal. Han caído en tu asco montones de víctimas de lo que no os preocupa nada. Quizá las malas personas y los enemigos seáis vosotros. Es muy fácil juzgar desde la ceguera aunque veas el mundo. Yo sí soy el culpable de tus problemas eso quiere decir que odias aquello que he sido. La mórbida flema del asco dan ganas de vomitarte en la puta cara. Eres feo, prepotente y vanidoso. De cualquier miseria sacas melaza. Dedícate a criticarte a ti mismo. Aunque con tu enorme vanidad no lo veo y jamás lo leeré. Tienes que sacar defectos desde donde muere el mundo de los parias que entregaron su vida a la gran verdad que tú tanto conoces. Os odio. Burgueses y trepas capaces de ganar dinero a costa de vuestras traiciones. De desagradecidos está el mundo lleno. Y tú eres flema que se me atraganta.