
¿Por qué tenemos que ser enemigos? La tonta competividad. El tú tienes y yo no tengo. Los enemigos hay que tenerlos cerca decía Vito Corleone. Pero es mejor estar repleto de amigos, o los justos, los necesarios, los imprescindibles. Un amigo es como un fragmento de familia. Enemistarse es contraproducente. Las guerras son para los pobres el peor de los destinos. Porque ellos son quienes más las sufren. Un amigo no es solo un tesoro, es algo sagrado. Un vergel que brota desde la bondad, la compasión y el sentimiento verdadero. A un amigo hay que cuidarlo, sobre todo si vale la pena. Hay amigos para la eternidad, y si eso es una exageración, mientras duramos con vida. La enemistad crea un vacío que desemboca en la desesperación y la derrota. Vivir la vida es tener amigos, eso decía Jeros, el del medio de Los Chichos. Dar la vida, el corazón, los buenos sentimientos por un amigo, es vivir. Un amigo debe aceptarte con tus defectos y tus virtudes. Pero lo más significativo es que los amigos aunque sean poco leales con uno son la esencia de la vida. Un amigo puede ser tu medio hermano, hermano de corazón.
Posted on 9:16

La mayor de las prisiones es huir de uno mismo. Te somete, te atomiza, te hace esclavo, no puedes huir de ti mismo. Tienes que aprender a controlar tus pensamientos, ya que tus pensamientos eres tú, y si eso no lo controlas caerás al abismo de la locura y te limitarás tú solo. Se puede ser tú mismo con un poco de ritmo de balada en tu pensamiento. Acelerarse te hace hablar más de la cuenta y no controlas lo que dices en algunos casos. Yo tengo problemas de memoria, pero no es Alzheimer prematuro, es un efecto secundario. Pero noto que cuando más nervioso estoy más me falla la memoria. Si estoy tranquilo y descansado tengo una gran oralidad o un diálogo ameno. Suelo hablar con lentitud. La parsimoniosa manera mía de hablar me ha hecho muchas veces no decir alguna tontería. Aunque a veces diga alguna, pero pienso bien lo que digo. Lo estúpido es limitarte cuando huyes de ti mismo. No se puede huir de tu alma, es como tu sombra, es como tu verdadero yo, huir de ti mismo te lleva a un estado de estupidez absoluta. Hay que tener temple, tomar las cosas con calma y la vida no tomarla demasiado a pecho. Aunque una cosa parecida sea como el hecho de huir de los demás. Hay que tener la decisión de irte o de quedarte. Cuando huyes de ti mismo tu cárcel eres tú y cuando huyes de los demás tu cárcel también eres tú. Es mejor lidiar con lo que se imagina de buen grado pues es una paz positiva. Lo malo es cuando pones tropiezos a tu propio pensamiento. Tienes que liberarte de muchas cosas. Pero de la más importante es la de entender que tú eres el control que influye en tus reacciones, muchas veces contradictorias y distópicas.

Necesito saber el valor de un pensamiento. Si un kilo de pensamientos pesan más que un kilo de paja. Necesito que alguien me lo aclare. Soy un tatuaje en la humanidad. Necesito saber si un pensamiento vive durante años o tal vez sea inmortal. ¿Qué es peor un pensamiento de amante, un pensamiento de malvado? Te pueden llamar gilipollas, tonto perdido, tonto del culo, déjalos que se rían. Resiste tus miedos y temores. ¿Cuánto puede valer un pensamiento impuro? Como una mancha en un pañuelo de seda. Como una calumnia escondida detrás de un pensamiento. Necesito que alguien me lo aclare, algún jesuita, un protestante o un comunista. Necesito ponerle luz a mi noche. A los ruidos que quieren atemorizarme. Quisiera ser libre, vivir sin miedo. ¿Son los pensamientos como el miedo? Sí tienes miedo no es posible la libertad. Mi duda es la del pensamiento que dicen que es como el viento. ¿Y si cayera un pensamiento en un corazón noble como un muerto en un pozo? Decidme, por favor os lo pido. Necesito comprender esta duda tan profunda en mí. Necesito que mi pensamiento no sea de mierda ni tampoco de oro. Por favor aclaradme esta duda.
Posted on 7:23

La televisión se repite más que el ajo. Cada gala, cada evento, los telediarios, el fútbol, el cine de no mucha relevancia, el tenis, la Fórmula uno y las carreras de motos. La Navidad, agosto, y Semana Santa. Siempre la misma historia. Es un hipo de por vida. Risas enlatadas, programas pregrabados, telebasura, todos los años cuando llegan las fechas señaladas ocurre el mismo acontecimiento de plástico. Los anuncios nos invitan a gastar dinero, un dinero que muchos, la mayoría, no tenemos. La televisión es la hipnótica diversión de los pobres. Los que tienen dinero tienen un gusto complacido. No basta con la sobremesa, y el repetido telediario de la noche. Las bodas, coronaciones y divorcios de la monarquía. ¿Por qué me da todo tanto asco? El repetido espectáculo de marionetas y teleñecos. La televisión de ahora no es como aquella otra televisión que nos educaba con dos canales. Siempre la misma historia. Mejor recurrir a la magia de la radio. Mejor recurrir a un buen libro que te consuele la realidad. Mejor ser un hombre encoñado con una prostituta que un encoñamiento con la pornografía del oropel y el artículo o artefacto que no necesitaremos nunca.

Es por todos sabido, aunque nunca está de más recordar. A todos aquellos que al fallecer se nos van. De nuestras vidas se nos van. Y no volveremos a verlos más. Es por eso que en esta vida hay que ayudar con tu alegría, hay que tratar de reír, gozar, comer bien, dormir mejor, y olvidar. Dar aquello que puedas dar. Es no perder a nadie tras el olvido. Pues nuestros muertos son nuestros recuerdos. Suena a tópico. Pero vivimos poniéndonos la zancadilla unos a otros. Y no entendemos que esta vida se nos acaba. Todos vamos a morir. La muerte está acechando como un vacío que nos deja la pérdida. Tengamos una cosa en cuenta. La muerte es un tránsito. Porque la leyes de la física nos dicen la energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Nacemos para morir. Pero entre un punto a otro de estas dos realidades hay un tiempo en el que no podemos renunciar a vivir la vida. La vida es un paseo, un desfile de amor. Carecemos de libertades, tenemos nuestros miedos, y tenemos la capacidad de amar. Después de eso no hay nada. Sólo hay otra materia, otra transformación. Aquellos que se van no volveremos a verlos. Desaparecen para siempre. Y mientras continuamos nuestra lucha diaria aferrados a las cosas materiales. Y la verdad es que las mejores cosas son gratuitas. Lo gratuito es más hermoso que lo que pagues con dinero. El putrefacto dinero. Hay cosas en la vida que no se recuperan. Se debe vivir desde la bondad. Se debe vivir desde el buen rollito. No hacer daño a ningún ser en la Tierra. Y tratar de amarnos, aunque sólo sea por educación. Aquellos que lo dan todo son aquellos que decidieron dar lo más valioso que tenían. Amar un amigo es consagrarse a Dios.
Posted on 0:51

¿A dónde se irán los jóvenes ahora de fiesta? ¿En qué lugar ocurre el akelarre de la luna llena? ¿A dónde se van los jóvenes ahora que el eclipse es magia? Para mí es un misterio. Tendré que preguntarlo. No para ir de fiesta, me sentiría ridículo. Es por pura curiosidad. Yo me iba a Terrassa, a la Zona Hermética, y empecé yendo al Albatros. Ahora no existe nada. Todo eso se fue con los años, porque los años pasan y se llevan aquellos lugares donde fuiste feliz. Ser jóvenes es empezar por el postre. Es atiborrarse de chocolate sin temor a engordar. Quisiera saber dónde se cuece la hoguera de la primavera. ¿Se irán a la Costa Brava? Quizá a Lloret de Mar. ¿Qué habrá sido de la tasca del Pelos? Todo desaparece. Los buenos momentos se evaporan como el aguarrás. A muchos amigos se los llevó la parca. Otros acabaron mal, aunque viven como pueden. Yo tuve la inmensa suerte de haber vivido en los 80-90. ¿Ahora es el reggaeton la música que se pincha en las discotecas? Mala música. ¿Dónde se bailará la rumba? Todo se lo ha llevado el viento salvaje y ya no volverán aquellos jóvenes que yo conocí. Algunos quedan todavía. Pero ya no tenemos edad para ir de crápulas. Quizá vuelva la juventud, ya que como dijo algún poeta. Ahora que de toda la diversión han pasado veinte años. O quizá más tiempo. He llorado y he llorado de risa, he ayudado con mi alegría, y me he equivocado como todos los jóvenes se equivocan. Hubo un tiempo en el que se disfrutaba más fuera de la discoteca que dentro. Recuerdo mi felicidad, mi enorme sol en mi pecho. Juventud que un día fue mía.