Escribir un libro

Posted on 22:58

 


Estoy escribiendo un libro. De mis libros ya publicados ninguno ha tenido éxito, pero yo sigo en la brecha. Decía Oscar Wilde que a todos tus libros por igual se pretenden que tengan buena acogida, que son como hijos. Yo no diría tanto. Me parece una exageración. Pero bueno, cada uno tiene su propio concepto de lo que es un libro en cada escritor/a. Llevo mucho tiempo que me dicen las editoriales que mis libros no se venden. ¿Serán de verdad malos? Yo no sé, pero no tengo salida. No puedo hacer otra cosa que escribir. No quiero publicar más libros en unos años. Primero tengo que tener paciencia, después serenidad y también escribir y leer, leer, leer. No hay mejor combustible que ese. Escribir un libro es algo muy difícil. Por eso cuando veo a escritores de éxito siento envidia y los admiro. Todo a la vez. A mí no me gusta ir por la vida de escritor, y mucho menos de poeta. Pienso que el Parnaso debe contar con buena literatura. No escribo para hacerme rico, y ganar dinero no gano. Más bien los pago yo. Salvo excepciones, hay escritores buenos y malos que tendrán que pagar en un futuro por publicar. Eso sí no ganas concursos o no eres un autor conocido. Esto de escribir es una carrera de largo recorrido. Tienes que aguantar el ritmo, la respiración para no tener flato, y aguantar y resistir aunque llegues el último a meta. Nadie dijo que escribir fuese fácil, o quizá alguno sí lo diga. Pero todo aquel que escriba debe tener un buen criterio honesto y leal de lo que ha escrito. No se puede escribir por escribir. Yo prefiero escribir cuando me acompaña la idea certera antes que escribir como un burócrata con una actitud de oficinista. Los buenos escritores de éxito siempre serán publicados sin pagar, y cobrarán decentemente sus regalías. Un escritor que se avergüenza de lo escrito en un pasado no ha entendido o no entiende que a la par que escribir es dificultoso es un ejercicio de aprendizaje. Aprender a escribir es un arduo camino de desengaños y decepciones. Yo no puedo opinar como un gran experto en escritura. La verdad es que sigo aprendiendo, día a día, noche tras noche. Y no quiero dejar de aprender, y sobre todo de sorprenderme. Escribir tus libros también es madurar. 



De la soledad al miedo

Posted on 17:04

 


Cuando hablo de miedo no me refiero al miedo hacía la gente o hacia alguien en particular. Mi miedo radica en mi subconsciente. Tengo miedo de lo que para mí es a ratos un imposible, otras un temor a la vida, y otras, las menores, a la soledad. No es que me dé miedo estar solo, lo que me da miedo son mis propios fantasmas. Tengo que decir que la suerte mía es que mis padres jamás me han censurado. Ni lo harán. Mi miedo parte de la duda y acaba en la sensación de que me sugestiono al creer que decepciono a media humanidad. La soledad no es mala cuando no hay miedo. Pero te trae fantasmas nocturnos que acompasan la psicosis. Yo tengo varias ferrichas que pulir. Vivir es algo fantástico cuando las cosas vuelven a su lugar. Sin darme cuenta me he hecho casi cincuentón. No le temo a la muerte, pero quiero morir sin agonía. Me considero una persona afortunada, aunque no tenga dinero. Pero lo más sustancioso es la paz de los míos y de la gente que quiero y aprecio. La vida me ha dado varias lecciones y puede que le haya visto las fauces al diablo. Pero la soledad es prima del miedo, y el miedo te lleva a la psicosis o la manía persecutoria. Mi mayor torpeza soy yo mismo. He caminado las sucias calles y he visto de todo. Entre desengaños y decepciones me he visto muchas veces en el lugar donde debo estar. Si Dios ha querido que esté aquí es aquí donde debo permanecer. Dios ha puesto cosas a las que amo y aprecio donde está mi lugar. Mi lugar verdadero. He luchado mucho por lo poco que tengo. Pero empiezo a ver luz. Gracias a gente que me quiere y yo a ellos. 



El Romancero Gitano y Capplannetta

Posted on 12:42


 Yo escribo gracias a que leí el Romancero Gitano de Federico García Lorca. Lo leí en el año 1995. Gracias a mi primo Ricardo. Para mí fue todo un descubrimiento. Una verdadera obra maestra. Cuando leí el poemario me dije, esto es lo que quiero hacer yo. Y desde entonces no he parado de escribir poesía rimada. Yo rimo en serventesio, décimas o PROSIMETRUM. El Romancero Gitano me abrió a un mundo que yo conocía y me veía reflejado en cada verso, en cada metáfora, en las imágenes mágicas. No, yo no soy gitano. Soy hijo de andaluces, que es lo que llaman un “charnego”. Luego vi la película de Bigas Luna La teta y la Luna, y ahí empezaron mis ganas por involucrarme en el mundo artístico. Me veía reflejado en el niño, en Tete. Y también en el personaje de Miguel Poveda. Esa fue la semilla que me sumergió en la poesía y en las artes. Yo había estudiado imagen. En aquella época era analógica. Después llegó la fotografía digital. Y ahí encontré otra manera de expresarme además de la poesía. Son cosas de las que me he reservado dando explicaciones por cierta timidez y vergüenza. Cuando escribía era la hora de la realización, y ahí, todas las cosas si se imaginaban podían ser verdad. También hice música. Pero en las artes no soy muy bueno, tengo que admitir. De los diecisiete a los veintitrés he ido como una veleta. Haciendo acopio allí y allá por culturizarme. Si mis compañeros de la Unidad Hermética me vieran ahora, sin duda alucinarían. He sido crápula, hijo problemático, y nunca he tenido miedo. Ahora de mayor sí lo tengo. El miedo es para la soledad su amiga más fiel. Me llamo Capplannetta en homenaje a Catalunya. Ese lugar de la esquina. Escribí mi primer poemario, o más bien decir que lo publiqué, en 1999. Y ahora no lo hubiese publicado. Pero de los errores se aprende. Pequé de ingenuo. Escribir para mí es todo, y realizar mis mixturas. Sin duda todo ha cambiado para mejor. Quisiera a veces dejar la literatura,  dejar de escribir, pero la música, el cine y las lecturas me empujan hacia ello. No es que sea bueno, pero tampoco malo. Gracias a mis lecturas he podido dilucidar cierta verbigracia con las palabras, las metáforas y las imágenes. Como lo haría un poeta. 



La envidia nunca es sana

Posted on 17:50

 


En este mundo literario hay muchas envidias. Algunos se atreven a decir que sienten Envidia Sana. Nada más lejos de la realidad. La envidia nunca es sana.  Puede ser en mayor o en menor grado, pero no voy a hablar de nadie. Hablaré de mí mismo, desde mi perspectiva. Están las editoriales importantes, las editoriales buenas, y las editoriales pequeñas. Pero ahora están floreciendo las editoriales que cobran para publicarte. Algunas ni se leen el manuscrito y aceptan sin previsión; estas, además de ser malas, van a ganar dinero. Son empresas. Pero ese no es el tema que quiero aclarar. La cosa es que en el tema de las regalías las buenas pagan, aunque te cobren por publicar, pero después están las que con un hermetismo comprensible te dicen que no vendes y además te cobran por publicar. Yo, no es que sienta Envidia Sana de los que están en editoriales serias, que ni cobran y te pagan las regalías religiosamente. Yo por esas editoriales y la élite de escritores o poetas publicados cobran regalías generosas sí tengo ahí envidia. Yo he decidido publicar pagando. Pero en una editorial sería. Mi poesía no se vende o porque es muy mala o porque no encaja en el arquetipo editorial. Está feo que yo lo diga, pero sí siento envidia. Yo consumo literatura y quisiera que consumieran la mía. Puede que no sea lo mala que las editoriales serias te ponen la excusa de que no encajas, y es verdad, no encajas. Pero es porque lo que escribo es consuelo de nadies. Eso sin contar el nepotismo cutre que tienen muchas editoriales. Mi poesía se lee por el editor antes de ser publicada. No será tan mala mi poesía que —aunque pagando— me publican mis libros.

Sexo Oral

Posted on 4:24

 



El sexo oral es más placentero que el sexo tradicional. A veces en el sexo tradicional das, das y das pero eyacular es algo que debes de prefabricarte tú moviéndote a la par de la eyaculación. Lo mejor del sexo tradicional es correrse los dos simultáneamente. Pero en el sexo oral la cosa cambia. Cuando tú como tu pareja os dais el placer de acariciar el clitoris o en el caso del hombre el glande. Ofrecerle ese placer a tu pareja es un deleite. Todo un elixir para féminas que no llegan al clímax en el sexo tradicional. El sexo oral es un acto magnífico. Es sexo donde las parejas se entregan totalmente. Los dos. Pero cuando las caricias en las zonas erógenas como en el gran clitoris femenino, ya sean los labios inferiores o superiores. El hecho es que correrse en el sexo oral es un placer para verdaderos amantes del sexo. La vida sexual es un compendio de juegos, virtudes, y caricias sensuales. Cuando la mujer o el hombre te ponen, o mejor decir, te excitan, en el sexo oral es un colofón eyacular mientras tu pareja te da más, más y más. Es una maravilla. 


Capplannetta y los libros especiales

Posted on 11:00

 


Quizá me dedique cuando me den el alta a ser librero. Conozco libros significativos. Por ejemplo, el Remake de Fernández Mallo sobre el Hacedor de Borges. Es un libro que tuvo que ser retirado. Y conseguir un ejemplar es de friki muy friki. Después hay otro tipo de libros. El teatro de Shakespeare ilustrado por Jaume Plensa en una obra maestra. También están los libros de ARTIKA. A cada cual mejor. Está Antonio López, Jaume Plensa, Fernando Botero, Frida Kahlo y Lita Cabellut. Disfrutar de un libro ilustrado es una delicia. Como los libros de artista. Está el libro de fotografías de Chema Madoz, que es una maravilla. Un libro ilustrado fascinante es Madrid- Pandémica y celeste. Escrito por Pablo Méndez e ilustrado por Eugenio Rivera. Hay libros que son verdaderas joyas. Por ejemplo El Beato de Liebana. Toda una obra de arte aún hoy. Me encantan los libros ilustrados. Los libros que convinan literatura y arte. Es fascinante comprobar que todos esos libros son la quinta esencia del coleccionismo. Y se debe tener criterio en el precio a la hora de vender estas joyas. Son libros en papel impreso. Por eso el libro en papel no desaparecerá. 

Los poetas

Posted on 7:21

 


Los poetas tienen una causa indefensa y no es casualidad. Los poetas guardan un sendero sin esperanza en una danza desnuda y ancestral. ¡Ay! ¡Poetas! De toda índole, de toda causalidad, de la vertiente de apéndice y de desmayada aurora boreal. Poetas en el escarnio, de la carne y la sangre que bombea el mar. Ola a ola, salitre y brea, lumia, yodo y sal. Cultivan los poetas la rosa gualda y la glándula pineal. Cautivan los poetas su mortaja repleta de paz. Suspiro a suspiro lo llevan todo a un ritmo de metal. Entre tambor y timbal. Los poetas caen en el sin embargo esculpida de bronce su yugular. Hay poetas que no creen en la metáfora, ni en la hermética palabra del crack, ni en la folclórica plegaria de un patio particular. Los poetas no conocen efigies pero imaginan imágenes de inteligencia Artificial. Conocen el punto redondo, conocen la letra en el paladar, conocen la frase galáctica, y conocen la desnudez y la libertad. Hay poetas que se van, se van, y se van mientras corre el magma siguiéndoles detrás. Hay poeta de corte visceral, hay poetas de noche y verdad. Existen los poetas de pasado, de presente y de futuro cada uno triunfal. Los modernistas, los creacionistas, los románticos y los poetas sin divinidad. Hay poetas que me llaman sin nombre, que señalan antes de nombrar. Hay poetas de Mercurio y de cal. Hay poetas de mercado, poetas en catalán, poetas liberados, poetas con aguijón de alacrán. Hay poetas hermanos. Hay héroes del fracaso, hay poetas pirómanos, hay poetas que empiezan a rapear. Los poetas son esclavos de la galaxia sideral, hay poetas maniatados a camas de hospital. Hay poetas soldado, sargento y también capitán, hay poetas del bocado que dejaron atrás. Hay poetas quetzal.