Ley de vida

Posted on 13:15

 


Reniego de la ley de vida. Porque mueren los jóvenes hermosos mientras que los malos son longevos y llevan al cadalso a criaturas repletas de juventud. Reniego de la ley de vida, porque no hay cosa más injusta que la ley de vida. Nos acompaña mientras vivimos y con el dolor en nuestras carnes vemos a ancianos morirse en la ley de vida, aunque sé que la vida duele, pero la ley de vida es sólo muerte. Porque esa ley sólo tiene un camino. El silencio de los cementerios, aquellos que causan una pena reverente, porque todos pasamos por eso. Es ley de vida. Esperamos el milagro que nos dará la resurrección en el embustero cielo que nadie ha visto, y nunca nadie ha regresado. Cuando muere alguien el vacío es inmenso. La solemnidad triste es el silencio del cementerio que nos espera, cada uno en nicho, cada panteón familiar ocupado. Pero no todo es tragedía. Está el calor de las alegres compañías, los bares en ocasiones de opulencia económica. Están las vacaciones, las navidades, los cumpleaños. Pero siempre nos quejamos de la trivialidad de todo eso. A todo le ponemos pegas. La vida es estupendamente magnífica. 


Vulnerable todavía

Posted on 15:14

 


Sabes mis secretos porque los esperas. Conoces mis argumentos porque los has vivido en otras personas, que como yo, redundaron en la misma piedra en la que todos tropiezan. Resististé al fugaz elemento de las contradicciones porque dabas por hecho todas las certezas. Te guarecías tras mi inocencia porque los capítulos de la vida no se pueden eludir bajo ningún concepto. Te hacías llamar erudito porque te venía grande la chaqueta del silencio en los ecos. No me esperabas, pero me intuías, no me intuías, pero aguardabas, no me aguardabas pero sabías el final de todo esto. No quiero ser yermo espectáculo de risas y burlas, sin embargo, lo he sido tantas veces que ya no me asombra nada. No quiero prescindir de mi paz, y he temblado de miedo en los umbrales de los portales, pero todavía te espero como un tonto en la ignorancia ciega de las latitudes extremas. Sé que eres mejor que yo, no me digas que nadie es peor que nadie, eres una esperanza que tengo en mi suspiro, pero a veces he sido el rey mendigo del mundo y no me preocupó serlo. Tengo latidos que hago canción para que me digas este significado de esta melodía. No quiero pensar demasiado en la gran verdad del mundo pero he visto las entrañas de este planeta en tu mirada de asombro. He sido digno de temores, he sido víctima de sin sabores, y he sido pesada presencia en el letargo del lánguido pasadizo. Pero no conozco nada más que lo que me han cantado las canciones en una llamarada de escalofrío. Soy haragán, pero todavía guardo limpieza en la pureza de mis esperanzas que no quiero perder. No soy traicionero pero he sido traicionado por el desorden natural del universo. No creo en nadie, pero a los que quiero sólo están de vuelta a casa. 


Quisiera ayudarte

Posted on 12:30

 


Quisiera ayudarte como el que te salva de un abismo irremediable. Ayudarte en la paz y en la guerra, en la invasión de prejuicios que te mortifican la sangre. Quisiera ayudarte porque mereces ayuda de la que yo te puedo ofrecer, y si te la diera sería un hombre completo. Quisiera evaporar como gases los malentendidos y los escarnios que no nos hacen bien a nadie. Quisiera poder mirarte con la quietud tranquila de un árbol imponente y hermoso. Ayudarte lleno de alegría, que mi alegría te ayudase y ser hermanos que se abrazan en el reencuentro y omitir el recuerdo oscuro del frío oprobio y de la palabra maltrecha. Ser coherente, pertinaz y darte mi mano en la derrota, en el duelo y en la flor marchitada. Que las ilusiones nos renazcan como semillas repletas de efervescente felicidad amarradas a las cinturas de nuestros sueños. Ser por ejemplo, un amigo que te entrega el alma sin reproche ni vanidad, ser por ejemplo, enemigo del silencio sucio de lamento y negritud de las cosas que duelen. Quisiera ayudarte, al menos, en algún momento que lo necesites. Ser una mano que se entrega a tu paso y, recíproca de cariño, volvernos a mirar con inocente preludio de las cosas que valen la pena. Ayudarte de por vida. Sin interés económico, sin interés material, sin argucia, con la lástima de una compasión de lágrima azul y fresca de juventud. Quisiera poder ayudarte porque en el horizonte el cielo y el mar se aman. Porque las noches y los días no deberían ser más miedo para los restos de la vida. Pienso que así debe ser la verdadera ayuda. La que proviene De Dios, y que redime de verdadera calor triunfante de un clima templado. Quisiera ayudarte. Tú también a mí. 


Vida triunfal

Posted on 18:54

 



La vida no es un camino de rosas, ni un brindis al sol, ni un carnaval ni un paseo triunfal. La vida es más que eso. Es un desnudo frío en un invierno a quemarropa. Es una conexión con las cosas que no tienen importancia. Me señalan a mí como el que tengo que darme cuenta de algo, algo de lo que no estoy seguro. Porque lo que es seguro que los remedios caseros se enferman desde la calle. Y pasamos miedo. Todos temblamos ante la comparsa de cadáveres de plomo que no avanzan. Se quedan apelmazados de miedo y escalofrío rudimentario. Todos temblamos. Temblamos de un agazapado síncope. De un miedo arrodillados suplicándole a nadie y a todos. Se puede ser bueno, se puede tener miedo siendo bueno. Los malos también tienen miedo. Quizá más que los demás. Porque se atrincheran en el barro de su prepotencia. Todos somos capaces del suicidio. Pero de lo que no somos capaces es de vivir en la derrota permanente. En el teatro eterno de cara a la vida de las plazas públicas y las ventanas abiertas en un verano de fría verdad. Somos lo que cambiamos, y cambiamos mientras somos. Porque la cara siniestra de la vida se asoma cada cinco minutos en la inocencia resabiada. Una palabra pesa más que otra. Lo que no pesan son las cicatrices del alma. Porque en la entraña de esta tierra todo es imposible. Hasta lo real aunque casualmente predicho. Porque la efigie corre enajenada de prisa y nada la puede detener salvo el prefacio matinal y perseverante. Los juegos son para ancianos. Los niños creen todo lo que les dicen sus corazoncitos de yerbabuena. La malicia está en las alimañas impregnada. Los bostezos son un cortejo con el aletargado sueño de los hombres empijamados. El respeto existe cuando hay miedo, solamente ahí. 


El acto de escribir

Posted on 8:11

 



Puede parecer algo anodino y sin importancia, pero escribir, y esto no es nuevo, es difícil. Incluso los más avezados lectores opinan lo mismo. Se cree que escribir un libro es unir verbos y adjetivos pero es mucho más que eso. Cuando te entregas por entero a la escritura estás adentrándote en una labor de puro engranaje con las palabras y éstas tienen que tener una coherencia sugerente y hacer énfasis en la pureza absoluta. Se puede escribir ficción brillantemente, se puede escribir poesía con imágenes evocadoras y brillantes, pero escribir bien, lo que es entregarse al verdadero arte de la escritura, con lo que conlleva el pudor, el estilo, la manera de contar una historia creíble y con una verosimilitud atractivamente prominente. Resulta ser el auténtico arte de crear a partir de un folio en blanco. Escribir es algo tan difícil que yo me considero como aficionado. No trato de aparentar falsa modestia. Pero escribir es llevar las palabras a la excelencia. A la más absoluta elegancia de narrar, es importante pudor literario, y una estructura trabajada elegantemente, ya sea con tu propia impronta o criterio literario;  tu perseverancia en yuxtapuesta composición con el sagrado origen del lenguaje comedido es arte. Es la elocuencia llevada a un extremo de lo que resulta ser el invento más importante del ser humano. Son las palabras, nombrar es el verdadero motivo por la que te involucras en una tarea tan difícil. Adquirir un libro o regalarlo es otorgar abalorios.  


Gena y John (matrimonio y desequilibrio)

Posted on 5:31


 GENA  Y JOHN

MATRIMONIO Y DESEQUILIBRIO 


Sin duda el tándem por antonomasia en la historia del cine estadounidense es el que forman John Cassavetes y Gena Rowlands. En sus papeles, Gena siempre ejercía una locura y una rareza que no difería demasiado a la vida conyugal de la pareja. Cassavetes como director, actor y guionista, y Gena, como la gran musa del cineasta Cassavetes, era tan truculenta como peculiar fue su matrimonio. Gena interpretaba papeles de mujer trastornada y fuera del arquetipo de madre y ama de casa tradicional, actuando a la perfección con un desequilibrio llevado a una impronta entre director y actriz protagonista encarnando decadencia conyugal. Gena interpretaba la esposa desequilibrada y lo hacía con tanta perfección que emanaba aires de locura profesional. La relación del matrimonio pasaba por varias crisis no sólo en las películas en las que Rowlands y Cassavetes ejercían cada uno su labor, sino que eran un matrimonio difícil y totalmente contrapuesto al matrimonio estereotipado obligado a ser una pose en la sociedad norteamericana de los setenta.


La actuación de Rowlands resultaba creíble desde el principio. Hacía un claro papel de mujer enajenada, con verdadero desequilibrio que proyectaba a la perfección una sociedad aberrante, enfermiza, de pura fachada y maquillaje de apariencia fingida tras un mundo convencional y desequilibradamente anodino y demente.



 En el film Una mujer bajo la influencia, Gena ofrecía veracidad ante un papel de mujer fatalista y con una locura que hacía creíble al mismo tiempo que se aproximaba al contexto de crisis matrimonial en una sociedad hipócrita y con una doble moral aberrante. Recomiendo el cine de esta pareja de genios. Un matrimonio distinto con diferencias reales, en su vida dentro y fuera del cine, aunque con una filmografía especialmente interesante. Son un singular retrato convincente, un calco de lo que nuestra sociedad moderna oculta tras las trasparencias de la hipocresía. No es de extrañar que esta pareja creara unas películas que ponían de manifiesto la verdadera razón de la América infeliz, con un cierto interés en aparentar un mundo falso que llevaban a extremos de verosimilitud. 








Capplannetta y la noche

Posted on 0:15

 


En la noche cuando el miedo abre sus garras y nos oprime el alma es cuando acuden mundos sútiles. Todo en la noche es sugestión. La noche guarda un fantasma para cada cinco minutos. En la noche se necesita luz. Divino Tesla, enemigo de la oscuridad, abriste el camino de luz para que, como aquellos prehistóricos que inventaron el fuego, no se extinguiera el sueño inmortal de las tinieblas. Un mundo oscurece para nosotros, llegará el día. En la noche los sonidos son tan evidentes que crean un miedo en los desnudados fríos. Te ataca la sed de luz, te mortifica el miedo inquisitivo. El miedo que en la luz de las linternas nos asoma al terror de luz titinerante. Temblorosa, pertinaz, angustiosa. Enemigos unos de otros, nos damos miedo, y nos damos enemistad los unos a los otros. Somos las palabras que se escuchan escalando en la noche. La soledad de los que llaman de frente al medrado espanto. Cuando huimos al día, todo se sienta a nuestro lado. Y la mañana es tranquila y otorga paz a los hombres en tinieblas. Para todos hay luz y oscuridad. Es un pan de dos masas en una sola hogaza. Se amasa la oscuridad con manos de ciego. Se amasa la luz del día silbando un cántico de pájaro en la mañana soleada. No hay dos verdades, ni dos mentiras. La noche y el día bailan con un güisqui el silencio encendido conversando con voz clara. Una paloma ebria se agazapa de luz entre los parques del barrio. Una cotorra gorjea de noche porque teme la espesura negra de la madrugada. Madrugada abierta. Tenaz y milenaria. Aún más antigua que el hombre. Noche que nació con Dios. Por eso la noche es silencio que se rompe en los pasos del trasiego vacío del hogar de todos y de  más nadie.