...porque tendrás que decir
sí, sí en todo momento, en cada fase, en cada clima, como quien entrega un hijo
al mundo y este a la vez necesita un trasplante de un órgano, tendrás que decir
sí y sí mil veces, un millón, como quien quiere a la vida y se ofrece a ella
como un águila que emprende el vuelo. Porque quien niega tendrá miedo, negar es
dolor, y todas las puertas se cierran, el no es insatisfacción, pérdida,
derrota, porque tendrás que decirle sí al miedo y verlo de cara gruñendo como
una fiera, el espíritu de la negación trae la oscuridad, la llaga y el lamento.
Tendrás que decir que sí como una madre, que se entrega toda a la pasión de un
hombre querido y después dice otra vez sí trayendo un hijo al mundo, yo soy un
ángel estropeado por los vicios, he dicho sí, pero existen sies que son noes
disfrazados de paz placentera, el sí sagrado es espiritual y el sí disfrazado
es placer inmediato, el placer se gana, se lucha, te duele, como cuando pare
una madre...
Todo se pudre, en este mundo todo está podrido, y lo nuevo vamos a besarle los labios para que con el tacto también se descomponga. Está podrido el fútbol, la política y la droga, está podrido el pop, el underground, y el minimalismo, está podrido el ego de los opinadores y está podrida la flor que sin menguarse ni un ápice también se pudre entre fermento y sombra, está podrido todo el mundo y las mejores cosas de esta España que flaquea, está podrido mi yo, entre tantas voces que he dado ese esfuerzo ha socavado en mí putrefacción.
Tengo tantas cosas que decir y a la vez
tantas razones por las que callar, que no me queda otra que conformarme, eso,
antes de que me llamen resentido, megalómano o soberbio, no me queda otra que
luchar por lo que no siento, si lo hiciera al contrario tendría a los que más
quiero en contra, y eso acabaría conmigo. Existe tanta gente que vive en una
contradicción que podrían hablar del revés y caminar como los cangrejos, no me
importa lo que diga la gente, me importa lo que piensen los que de verdad me
quieren.
***
Hay gente que denomina a otros
hipócritas, pero yo no los llamaría así; una, por respeto, y otra, por que les
entiendo, simplemente se cuidan, y los que los llaman hipócritas desconocen lo
que cuesta muchas veces cuidarse. Cierto es que hay muchas clases de
hipocresía, pero la que se ejerce para cuidarse es digna, es admirable y es
muestra de una inteligencia y fuerza emocional que los déspotas que les llaman
hipócritas debieran aprender de ellos.
***
Conozco ciegos que quisieran ser sordos,
y he conocido sordos que hubieran preferido ser ciegos. Conozco a hipócritas
que dicen la verdad en broma, y a hombres sinceros que mienten en serio, los
dos pretenden cuidar y cuidarse, o todo lo contrario. Conozco a listos que se
hacen los tontos, y a tontos que se creen muy listos, también conozco a guapos
que quieren ser guapos, y a feos que envidian a los guapos, pero también hay
guapos que quisieran pasar desapercibidos como feos, estos, son guapos y
bellos, por que existen los guapos y los bellos, los bellos no necesariamente
han de ser guapos, pero no son feos. Yo, a medida que pasa el tiempo, cada vez
me conozco menos, quizá tenga que empezar a cuestionarme lo que soy. Yo
quisiera volver a la inocencia pero con la conciencia que tengo ahora del
pasado.
***
Sube el coste de la vida, de la cultura,
de los artículos de consumo, de los alimentos de primera necesidad. En los
países desarrollados no es de extrañar que los indios se suiciden, y los
mestizos acaben con depresión nerviosa. Conocí a alguien una vez que no sabía
lo que era la depresión o la ansiedad, cuando conoció el país, o uno de los
países donde la diagnostican a diario ya fue demasiado tarde. Con la crisis el
índice de delincuencia se dispara, por eso las gentes con lo necesario para
vivir tienen miedo de salir y cuando lo hacen siempre van con el dinero justo,
cuando contemplamos los naufragios en los hogares vemos una luz que nos
consuela, es duro, sí, y da mucho asco comprobar que te alegras de no ser tú la
víctima del bombardeo de miseria, te alegras y tu conciencia a la vez te
devuelve una sucia arcada, una arcada de asco, por que la miseria y la mugre
corre silenciosa en lugares aledaños, nos alegramos de no pisar nuestra mierda,
pero lo más triste de todo y lo que más miedo da es que somos espectadores de
las tragedias en el mapa mundi mientras comemos la plegaria apestosa del
fracasado. Y admiramos al ganador como reflejo inalcanzable de las promesas que
lanzamos al mar, lo que la gente creo que parece no sospechar es que el ganador
también atufa su derrota en la zona solitaria que nadie ha visto. Ganar o
perder son espejismos.
Qué lástima de la noche, de
las estrellas, de la vida morena, qué lástima de que no puedan verte, mirarte,
como ellos quisieran, quisieran verte sincera como una verdad ya zanjada, como
un camino abierto, como un sueño que brota hacia arriba. Qué lástima de la vida
morena, cuando escuchan canciones sencillas brillan en sus ojos faroles
maravillosos, qué lástima no haber llegado a entenderse, con lo corta que es la
vida, sabiendo que tu sueño es para siempre ya su sueño, y que su sueño comenzó
cuando empezaste a tararear su canción hermosa, qué lástima de la vida morena,
qué lástima de haberlos usado en la trata de esclavos, qué lástima que fueran a
galeras, qué lástima de que la noche no sea ahora ya tu noche, qué lástima y
qué pobres, porque puede que sean unos pobres, pero nunca pobrecitos.
Yo soy un
hombre de paz
Llevo los pies pegados al suelo
Yo tengo poca lumbre que quemar En la rabia roja de aquel vivo fuego Yo soy un hombre de paz Pitanza en la muela es lo que muelo No quiero por temor la ley quebrantar Siendo justo tengo paz, no lo niego, Yo te digo que soy un hombre de paz Huyo del hospital, esquivo el duelo Pero estas cosas no se pueden evitar Aunque se tenga a la paz apego Yo soy un hombre de paz Acaricio tranquilo la senda de tu pelo Me gusta cuando mojado sabe a sal Me gusta el mar de viento charnego, Yo soy un hombre de paz Quisiera con mi paz unirme a tu vuelo Pero eres tú ave rapaz Y yo un gorrión que apenas despego Yo soy un hombre de paz Y busco en ti la luz y el consuelo Pero soy piedra de rodar Y ciudadano del mundo andariego Yo soy un hombre de paz No guardo rencor, no guardo recelo, mañana de metal, noche de cristal Lucho entre mi otredad y mi ego Sólo quiero la paz del hogar Mis sueños son de jengibre y caramelo De agua quieta mi despertar Me remueve el magín del trasiego Me gusta el vino como al que más La paella, el cocido, el tocino de cielo Me gustan los bocados del mar Me gusta la paz mundial, os lo ruego Soy de letras aunque no intelectual Me gusta el níscalo y el gurumelo Me gusta darle a mi vida paz, paz, paz, Y que la vida de paz bostece luego.