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¿Hogar o Paraíso?

Posted on 0:07


La primera vez que vi la segunda parte de la trilogía El Padrino, cuando el niño Vito Corleone llega a New York y lo tienen en cuarentena debido a su tuberculosis se pone a musitar una melodía provinciana italiana, se oye al abuelo-niño cantar la canción y luego esa escena enlaza con una comunión, la primera comunión tomada por su nieto. Esa melodía es para mí sagrada. Me hace espectador de primera fila cuando mis abuelos emigraron desde Andalucía a Cataluña. Ese pequeño niño escuálido y tuberculoso me evoca la podredumbre vivida en esos años, años de miseria y de refugiados del hambre, de las penurias vividas por mis abuelos. Ese pequeño niño cantando una canción es el símbolo universal de todos los inmigrantes del mundo, o al menos debiera serlo. Ese niño llegando solo a New York, es como aquél gallego que llega a las costas de Buenos Aires, esos abuelos míos llegando desde su pueblecito pequeño a la gran urbe en la Estación de Francia, todos creen llegar a un paraíso, todos creen que la vida será pan comido, entonces ellos ignoran que trabajarán duro para ganarse la vida. Que aceptarán trabajos precarios y el patrón no sentirá ninguna conmiseración con ellos. El paraíso que tenemos idealizado puede estar en nosotros, adentro de nosotros, es el único lugar donde podemos estar como en casa, y además es el lugar que mejor conocemos. Como dice mi padre: en ningún sitio como en tu casa. El mejor paraíso de un hombre es el lugar donde al menos obtiene dos placeres a la vez, ese creo yo es el paraíso ideal, si se obtienen dos placeres a la vez es un lugar especial y si en ese lugar obtienes más de dos placeres ese lugar es tu hogar, al cuerno con el paraíso, mejor hogar, hogar, dulce hogar.



HACE MUCHO FRÍO

Posted on 17:31


Hace mucho frío en Sabadell. Mucho. En casa no disponemos de calefacción, pero si de estufas eléctricas, pero debido a nuestra baja forma económica hemos decidido no encenderlas. Gastan demasiado y eso se nota en la factura de la luz. Yo llevo puesto una chaqueta de lana gruesa para andar por la casa además de la ropa interior, de ropa interior llevo una camiseta de manga larga de algodón bastante gruesa y aún así tengo frío, mucho frío. Apesar del frío que hace la gente está muy quemada debido a la crisis. Aquí mañana son las elecciones autonómicas de Cataluña y la gente ha perdido la fe en la política y en las instituciones. El otro día recibí un e-mail donde una ONG criticaba a una familia árabe que estaba en paro y que daban improvisadas excusas y negativas ante la oportunidad de un trabajo con seguridad social y todas las prestaciones por que el matrimonio percibía ayudas del ayuntamiento de su localidad y del gobierno autonómico. Mucha gente prefiere no trabajar para que no le quiten las ayudas del estado, pero luego nos quejamos del déficit. También ocurre el caso de que cuando la población sufre o pasa por necesidades echamos la culpa a los más débiles y desfavorecidos por nuestra sociedad, como también a los más vulnerables. Es injusto pero es así. Yo tengo todos los requisitos para ser odiado por la sociedad y más en estos tiempos de crisis. Pero les puedo decir que estoy sufriendo la crisis como todos y estoy pasando por una mala época que no se la deseo a nadie. Todo cuesta muy caro, las facturas no perdonan, las deudas no terminan, y a los que se le debe el dinero no quieren saber nada de tus problemas. Ni siquiera se perdona el que no pages la comunidad, todo ha de estar al día en el tema de pagos. Llevar una familia no es como cuando vivías con Papá y Mamá, o cuando estabas soltero. Llevar una familia implica además de pagar las facturas, guardar las apariencias cuando no tienes dinero para afrontar los pagos. Debes tener y mostrar una cierta sangre fría y una calma emocional que muchas veces resulta difícil. Con respecto a lo de que la gente está quemada es preferible decir que tienen toda la razón. Los políticos solo se acuerdan del electorado cuando hay elecciones, en momentos difíciles hacen la vista gorda, o miran para otro lado. Hoy en día todo sube mucho, queremos tener todas las comodidades, la publicidad nos incita al mismo tiempo que nos hastía. Ponemos el televisor, donde se anuncia otro tren de vida diferente al nuestro y es imposible para todos o para casi todos hacerse los ciegos y seguir viviendo como si nada. Pero es deber de nosotros mismos estar unidos, más que nunca y seguir intentando, aunque con carencias, llevarlo lo mejor posible.