PALODÚ

Posted on 14:00

Te regalé unas gafas de sol Chanel,
jamás tuviste tanto oro,
como yo te quise mi madre también te quiso,
quizá debí regalarle las gafas a mi madre,
a ella también le gustan los regalos,
las blusas de seda, y las pulseras Pandora.
Te puse corona de anfitriona
y traías a la casa de ambos gente extraña.
Dejé los antipsicóticos y los ansiolíticos
abandonados a su suerte,
me puse a traficar con palodú
mientras me dabas sopa por no tener dientes.
Todo era de un color beige en tu vestidor
y lucías pijamas de lana gruesa grises como humo.
¿Qué cruel beso te di que dejó tus labios helados?
Me contestaste Poco Hombre, 
tú sabrás qué no habrás besado.
No besaste mi cuerpo de piña desnudada,
y te pusiste a bucear por el cuarto,
dijiste que te ahogabas en el pantano
mientras yo me sumergía y me llevaba la corriente 
por poemas todos ditirambos. 

Capplannetta de LSD

Posted on 4:29

Estaba todo el coche cargado con el equipaje, llevaban hachís y ácido lisérgico, también conocido como LSD, se fueron al mar, lejos de cualquier rutina. Llegaron al camping y ahí ya empezaron a beber cerveza mientras montaban la tienda, iban a desconectar, los ácidos los llevaban en un plástico de un paquete de tabaco. Se fueron a la playa y a comer algo, compraron un pollo a la brasa, algunos de ellos ya habían comprado alcohol para pasar la noche, esa noche iba a ser mítica, se decían, tenían ganas de experimentar con LSD, llegó la noche y Teo con su novia Ana no paraban de discutir, ya se habían comido dos ácidos, los ácidos eran cuadraditos de papel secante con el ácido lisérgico untado en el papel. Uno de ellos comenzó a decir: -Que me estoy volviendo loco, dejadme, por favor, que me estoy volviendo loco, no se lo digáis a mis padres. Al parecer tenía miedo pues el ácido tenía fama de dejar a la gente colgada y éste estaba sugestionado por la mala fama. Capplannetta cogió un envase de cartón de sangría y se fue por la playa a caminar por la orilla, quería ver las luces que habían en el horizonte en la parte lejana de la playa, sus amigos le decían: -Cuidado con el mar, está bravo, cuidado. Capplannetta caminó y caminó y a mitad de camino se encontró a un hombre de una edad adulta, tirando a anciano, pescando en la orilla de la playa. Capplannetta se había comido un par de tripis, y éste le preguntó al pescador: -Jefe, queda mucho para llegar al pueblo. Y contesta el pescador: -Queda todavía un trozo, pero allí está todo cerrado, eh, te lo advierto. Y Capplannetta decidió quedarse con aquel hombre en la orilla del mar. -Jefe, ¿quiere sangría? Y le contesta el tipo:-No, tengo cerveza. De pronto comenzó a ver muecas graciosas en la cara de aquel hombre pacífico, y Capplannetta reía y reía, no podía parar, y le decía al hombre entre risas: - Perdone jefe, tengo la risa floja, el hombre se lo mira y le contesta: - No te preocupes, yo también he sido joven; y Capplannetta se relaja y le dice: - Vaya mierda, se me ha terminado la sangría. Y el hombre le dice: -No pasa nada, te invito de mi cerveza. Y Capplannetta se confió con la confianza que le había ofrecido aquel hombre ya mayor. Y se pusieron a conversar: - Capplannetta le contó lo de los ácidos, le habló mal de sus amigos, y el hombre le contó que se dedicaba a la pesca por afición, que tenía una mujer y una hija, y que pronto se iba a casar, que estaba muy ilusionado. Capplannetta dijo de irse pero el hombre no quiso y le ofreció más cerveza. Capplannetta aceptó. De pronto, estando los dos medio borrachos, vieron amanecer desde la orilla del mar, era extraño, apenas dos extraños, un adolescente y un hombre maduro en aquella escena, Capplannetta le dice, bueno yo me tendría que ir ya, y el hombre accedió sin haber pescado nada, bueno sí, pescó un amigo joven, porque los dos, Capplannetta y aquel tipo se acordaban de esa noche loca. Capplannetta no podía olvidarlo, luego le dio cierto miedo, pues pensó en las consecuencias que le pudo traer hablar él sólo con un desconocido. Capplannetta se reía recordando los efectos del ácido, había sido una noche que no olvidarían, mientras tanto, sus amigos durmiendo en el camping. Y Capplannetta se dijo no sé ni cómo se llama, pero era buen tipo. 

Capplannetta ha sido capgrós

Posted on 2:21

Cuando estaba en la colla de Gegants i Capgrossos de Sabadell lo mejor era la sortida y la paella que preparaban los de la colla, no se imaginan la paellera tan grande que tenían, éramos muchos, y todos con un hambre de perro después de haber estado danzando al compás de tambores y grallas. Yo tenía momentos que cuando cogía el cabezudo (el capgrós) me lo pasaba muy bien, cierta vez me caí, y me hizo polvo, también el cabezudo. Que era la cara de un demonio guiñando un ojo y sacando la lengua, era verde y rojo, de cartón piedra, así que lo rompí, aunque no hubo problema, los chicos de la colla lo arreglaron. Era un espectáculo verme danzar con mi pistola dispersora de agua, en el verano disfrutaba yo y también las familias que salían a vernos. De ahí viene mi nombre de Capplannetta, he sido Cap y también Cúa, Capplannetta tiene tanto significado para mi vida, es un pseudónimo con varias acepciones, pero algunas son más que evidentes. A mí, al igual que Andalucía, también me ha tirado la tierra catalana. Catalunya para mí es algo grande, nací aquí, y la he recorrido mucho. He conocido muchos pueblos y vilas de Catalunya, conozco a pageses, y entiendo el catalán perfectamente, pero no suelo hablarlo, ya que tengo un acento andaluz muy acentuado. Valga la redundancia. Me da la risa hablar de mi acento arraigado en mí, no lo puedo disimular. Los catalanes son buena gente, unos más que otros, como en todas partes supongo, bueno, yo no me puedo quejar del trato que me han dado y aún me siguen dando. Algún día me explicaré en catalán, mi hermana y mi cuñado lo hablan a sus hijos, mi hermano no, algún día...

Capplannetta y la ruina con propina

Posted on 2:09

Quizá haya quienes se alegren, otros que se sorprendan, y otros tantos que tengan una actitud de conmiseración para mi persona. Me da igual, sé que prometí no hablar más de cosas que afecten a mi intimidad, pero éste es un caso distinto, ya que, hablo de la ruina propia (que no de la miseria) y de los efectos que esta produce cuando se quieren llevar proyectos culturales a cabo, porque es lo único que nos queda (me queda), también porque es lo único o cuasi lo único que vale la pena tal empeño. El hecho de que haya vivido la noche y sus excesos me han llevado a los postres que vivo ahora, la juventud siempre es empezar por el postre, para lo que el postre que tomo ahora es sedentario, amargo e insulso. No lo es demasiado, ya que tengo la fiel compañía de mis libros, también de mis web/blogs, en las cuales me refugio de igual manera que me expongo, muchos dirán: ¿y porqué te expones? Y sí, es una pregunta que yo mismo también me hago. Me expongo porque quiero lanzar mensajes al mar, me refugio en mi isla, que bien pudiera ser La isla del tesoro, pero en este caso vuelvo a redundar en lo mismo, los libros, la música, el cine, sí no fuera por estas cosas que a los demás puedan parecerles secundarias, para mí no lo son, son primarias como lo puede llegar a ser la comida, el agua, o el sexo, yo, a diferencia de otros que prefieren llamarlas cultura, yo sigo mi senda para decidir llamarlas ocio, ya que todas las cosas que conllevan una pizca de divertimento sé que también algunas se catalogan como cultura, aunque yo soy más bien de los que predican que a cualquier cosa llaman hoy cultura, no sé si tendré razón, lo que me queda es eso y el poco tiempo que estoy con la familia (menos del que quisiera) porque ellos sí me entienden. Yo pienso que cuando no se tiene dinero y por menesteres o azares del destino caen en tus manos libros, música y cine (repito) es como sentirse privilegiado,  porque la comida y el agua potable son cosas que debieran ser obligatorias para toda la humanidad, y por supuesto universales. Hoy en día mucha gente se mea en la sopa de los pobres, otros buscan acaparar, otros consumir para ofrecérselos a su reducida familia, pero la naturaleza del ser humano es ir a más, y a veces por desgracia aviene a menos, ir a menos te puede llevar a la ruina, pero mi ruina no es debida a la ruina de otros, o a la desgracia de otros tantos, mi ruina es el placer que me ha dado siempre la fiesta y lo generoso que yo mismo he sido para los que han venido conmigo. Sé que a veces he pecado de ingenuo, otras, mi ceguera no me ha dejado ver la verdad, y otras, lo he sido porque yo lo he querido así, porque me ha dado la gana, aunque los más beneficiados siempre han sido los bancos. Los bancos mientras tienes dinero o te queda algo de crédito son tus amigos, a ellos les sobra el capital, y por eso dan y dan, pero eso que te ofrecen con tanta amabilidad después hay que pagarlo, los intereses son terroríficamente abusivos, y en realidad lo que pretenden es tenerte siempre enganchado con una deuda. En fin, pocas cosas son tan volubles como el dinero, y más aún cuando comprendemos que este dinero no nuestro, es una invitación a morder el anzuelo eternamente. 

Capplannetta y su swing tropical

Posted on 0:24

Debo confesar ahora, aquí, que no puedo vivir sin el swing tropical, añoro músicas como Nickodemus, o como Calle 13, ahora Residente, el gran Compay Segundo, Camarón de la Isla, Wilson Manyoma, y muchos otros salseros y flamencos con el swing tropical. Echo de menos las discotecas de rumba, pero bueno, también son otros tiempos. Tengo preparados mis zapatos, mi vestimenta, mi otra sentimentalidad, todo parecido a Último tango en Paris, la película más exótica que han visto mis ojos. O por ejemplo, Apocalypse Now, es curioso, en las dos sale Marlon Brando, el gran Marlon, qué gran actor, su madre y su padre eran alcohólicos, también, como yo, engordó de mayor. Tengo ganas de coger un avión hacia algún lugar, estos pensamientos que tengo ahora, me fluyen como colibríes de colores. No podría vivir sin música, a lo mejor sin libros tampoco, pero con lo que no podría vivir es sin la voz de mi madre, es tan bella mi Mamicap...Ah, por cierto, ahora escucho Swing tropical, es Rokia Traoré, voy a ver en Google quién es..., ah, ya, es compositora, guitarrista y cantante maliense, es maravillosa, nació en enero del 1974, mira, me lleva tres meses. Es guapa, muy guapa. La canción que escuchaba se llamaba Laidu, es realmente una maravilla. Tiene que ser bonito África, aquí son ahora las 00:12h. La hora perfecta para irse a dormir, adeu, Bona nit. Quizá sueñe con África, ¡chachi!

Capplannetta y su viaje en globo

Posted on 20:17

Hoy, como el que no quiere la cosa, he cruzado un par de fronteras, fronteras punzantes que me estaban haciendo daño. Por fin el lunes pasamos a la fase uno, ya podré ir a ver a mi madre y a mi padre, son mis héroes personales. Por fin viajo en globo por páramos de negociador con la muerte, como en la película de Bergman. No he cogido el maldito COVID-19, aunque oportunidades las ha habido. No cantamos todavía victoria, cantamos mejor por aquellos que han sobrevivido, a los que fenecieron, la mayoría abuelos, cantamos un réquiem de rosas negras y crisantemos blancos para aquellos que nos han dejado, hoy, mañana y siempre. Mi globo es una bombilla, en esa luz habito yo solo. Es un globo que me iguala aunque el de mis semejantes sea aerostático y el mío un cristal compacto. Ya no son las metáforas como las de antes, no se prueba la fruta del amor con un templado verso en las entrañas de ésta tierra. Mi familia ha crecido, y no les voy a engañar diciéndoles que soy feliz, en esta vida son felices los niños especiales solamente, pero éstos también saben llorar cuando pierden a una madre, la rosa fiel de todas las maravillas, el prolegómeno de los te quiero, voy a tratar de cuidarme por mis viejos, y digo bien, mis viejos; ya no puedo ir por la vida haciendo el idiota como otras veces lo he hecho. Se acabaron las mortajas a la tristeza que te ahoga, aunque siempre haya un motivo por el que llorar a moco tendido por un tropiezo en las rayas de las aceras, como dice mi madre: -Si no te falta ni la leche de las hormigas, y tiene razón la vieja, ellos me quieren, ay, cuando me falten. No habrá ya huellas en el mar, aunque sí estelas detrás. 

Capplannetta y las tres viajeras

Posted on 15:47

Ahora se ven en una misma estampa las tres en su particular transcurso por la vida y lo que es el viaje, a veces un viaje obligado de no retorno, como el caso de los afrodescendientes de América, en otros casos por necesidad, como es el caso de tantos y tantos europeos que cruzaron el Atlántico para una vida mejor, al igual que japoneses y chinos cruzaron el Océano Pacífico para también mejorar sus vidas. O la de los peregrinos, que van a un lugar santo en busca de no se sabe qué bendición que esté en el lugar. Pero no, en este caso son tres viajeras, la primera de ellas ahora está colgando con alambres una luna de cartón piedra, y todo para celebrar un día especial para los gitanos, ese día es el 8 de abril, que es festivo para la raza gitana, porque no lo he dicho pero dos viajeras que aquí traslado son gitanas, la primera, ya mayor, se llama Camelia y escapó de la guerra civil de España y acabó en un pueblecito en la costa azul francesa, no se imaginan las direcciones que su trayecto tomó para encontrar la paz que tiene ahora. Pasó por la huida de los fascistas en España, ya que a los gitanos si los veían por la calle, los detenían y los apresaban, también pasó por la ocupación Nazi en Francia, y contempló toda clase de aberraciones que tiene el ser humano en toda y cada una de las peores actitudes. La segunda, también gitana, llamada Irina, se escapó de la Yugoslavia comunista y pasó miles de calamidades, ya que los gitanos eran sospechosos para el seudo comunismo de entonces, y enemigos de esa Yugoslavia que después se fragmentó. Después está la historia de Chistina, una hippie que se marchó de peregrinaje a la India, ella sola, y allí incluso abusaron de ella. La primera se llama Camelia y está colocando una maravillosa luna de cartón piedra, la yugoslava se llama Irina, y Christina. Tres mujeres viajeras y valientes, que descubrieron que la aventura está en el viaje, y no en el lugar donde se llega.