Capplannetta y la ruina con propina

Posted on 2:09

Quizá haya quienes se alegren, otros que se sorprendan, y otros tantos que tengan una actitud de conmiseración para mi persona. Me da igual, sé que prometí no hablar más de cosas que afecten a mi intimidad, pero éste es un caso distinto, ya que, hablo de la ruina propia (que no de la miseria) y de los efectos que esta produce cuando se quieren llevar proyectos culturales a cabo, porque es lo único que nos queda (me queda), también porque es lo único o cuasi lo único que vale la pena tal empeño. El hecho de que haya vivido la noche y sus excesos me han llevado a los postres que vivo ahora, la juventud siempre es empezar por el postre, para lo que el postre que tomo ahora es sedentario, amargo e insulso. No lo es demasiado, ya que tengo la fiel compañía de mis libros, también de mis web/blogs, en las cuales me refugio de igual manera que me expongo, muchos dirán: ¿y porqué te expones? Y sí, es una pregunta que yo mismo también me hago. Me expongo porque quiero lanzar mensajes al mar, me refugio en mi isla, que bien pudiera ser La isla del tesoro, pero en este caso vuelvo a redundar en lo mismo, los libros, la música, el cine, sí no fuera por estas cosas que a los demás puedan parecerles secundarias, para mí no lo son, son primarias como lo puede llegar a ser la comida, el agua, o el sexo, yo, a diferencia de otros que prefieren llamarlas cultura, yo sigo mi senda para decidir llamarlas ocio, ya que todas las cosas que conllevan una pizca de divertimento sé que también algunas se catalogan como cultura, aunque yo soy más bien de los que predican que a cualquier cosa llaman hoy cultura, no sé si tendré razón, lo que me queda es eso y el poco tiempo que estoy con la familia (menos del que quisiera) porque ellos sí me entienden. Yo pienso que cuando no se tiene dinero y por menesteres o azares del destino caen en tus manos libros, música y cine (repito) es como sentirse privilegiado,  porque la comida y el agua potable son cosas que debieran ser obligatorias para toda la humanidad, y por supuesto universales. Hoy en día mucha gente se mea en la sopa de los pobres, otros buscan acaparar, otros consumir para ofrecérselos a su reducida familia, pero la naturaleza del ser humano es ir a más, y a veces por desgracia aviene a menos, ir a menos te puede llevar a la ruina, pero mi ruina no es debida a la ruina de otros, o a la desgracia de otros tantos, mi ruina es el placer que me ha dado siempre la fiesta y lo generoso que yo mismo he sido para los que han venido conmigo. Sé que a veces he pecado de ingenuo, otras, mi ceguera no me ha dejado ver la verdad, y otras, lo he sido porque yo lo he querido así, porque me ha dado la gana, aunque los más beneficiados siempre han sido los bancos. Los bancos mientras tienes dinero o te queda algo de crédito son tus amigos, a ellos les sobra el capital, y por eso dan y dan, pero eso que te ofrecen con tanta amabilidad después hay que pagarlo, los intereses son terroríficamente abusivos, y en realidad lo que pretenden es tenerte siempre enganchado con una deuda. En fin, pocas cosas son tan volubles como el dinero, y más aún cuando comprendemos que este dinero no nuestro, es una invitación a morder el anzuelo eternamente. 

Capplannetta y su swing tropical

Posted on 0:24

Debo confesar ahora, aquí, que no puedo vivir sin el swing tropical, añoro músicas como Nickodemus, o como Calle 13, ahora Residente, el gran Compay Segundo, Camarón de la Isla, Wilson Manyoma, y muchos otros salseros y flamencos con el swing tropical. Echo de menos las discotecas de rumba, pero bueno, también son otros tiempos. Tengo preparados mis zapatos, mi vestimenta, mi otra sentimentalidad, todo parecido a Último tango en Paris, la película más exótica que han visto mis ojos. O por ejemplo, Apocalypse Now, es curioso, en las dos sale Marlon Brando, el gran Marlon, qué gran actor, su madre y su padre eran alcohólicos, también, como yo, engordó de mayor. Tengo ganas de coger un avión hacia algún lugar, estos pensamientos que tengo ahora, me fluyen como colibríes de colores. No podría vivir sin música, a lo mejor sin libros tampoco, pero con lo que no podría vivir es sin la voz de mi madre, es tan bella mi Mamicap...Ah, por cierto, ahora escucho Swing tropical, es Rokia Traoré, voy a ver en Google quién es..., ah, ya, es compositora, guitarrista y cantante maliense, es maravillosa, nació en enero del 1974, mira, me lleva tres meses. Es guapa, muy guapa. La canción que escuchaba se llamaba Laidu, es realmente una maravilla. Tiene que ser bonito África, aquí son ahora las 00:12h. La hora perfecta para irse a dormir, adeu, Bona nit. Quizá sueñe con África, ¡chachi!

Capplannetta y su viaje en globo

Posted on 20:17

Hoy, como el que no quiere la cosa, he cruzado un par de fronteras, fronteras punzantes que me estaban haciendo daño. Por fin el lunes pasamos a la fase uno, ya podré ir a ver a mi madre y a mi padre, son mis héroes personales. Por fin viajo en globo por páramos de negociador con la muerte, como en la película de Bergman. No he cogido el maldito COVID-19, aunque oportunidades las ha habido. No cantamos todavía victoria, cantamos mejor por aquellos que han sobrevivido, a los que fenecieron, la mayoría abuelos, cantamos un réquiem de rosas negras y crisantemos blancos para aquellos que nos han dejado, hoy, mañana y siempre. Mi globo es una bombilla, en esa luz habito yo solo. Es un globo que me iguala aunque el de mis semejantes sea aerostático y el mío un cristal compacto. Ya no son las metáforas como las de antes, no se prueba la fruta del amor con un templado verso en las entrañas de ésta tierra. Mi familia ha crecido, y no les voy a engañar diciéndoles que soy feliz, en esta vida son felices los niños especiales solamente, pero éstos también saben llorar cuando pierden a una madre, la rosa fiel de todas las maravillas, el prolegómeno de los te quiero, voy a tratar de cuidarme por mis viejos, y digo bien, mis viejos; ya no puedo ir por la vida haciendo el idiota como otras veces lo he hecho. Se acabaron las mortajas a la tristeza que te ahoga, aunque siempre haya un motivo por el que llorar a moco tendido por un tropiezo en las rayas de las aceras, como dice mi madre: -Si no te falta ni la leche de las hormigas, y tiene razón la vieja, ellos me quieren, ay, cuando me falten. No habrá ya huellas en el mar, aunque sí estelas detrás. 

Capplannetta y las tres viajeras

Posted on 15:47

Ahora se ven en una misma estampa las tres en su particular transcurso por la vida y lo que es el viaje, a veces un viaje obligado de no retorno, como el caso de los afrodescendientes de América, en otros casos por necesidad, como es el caso de tantos y tantos europeos que cruzaron el Atlántico para una vida mejor, al igual que japoneses y chinos cruzaron el Océano Pacífico para también mejorar sus vidas. O la de los peregrinos, que van a un lugar santo en busca de no se sabe qué bendición que esté en el lugar. Pero no, en este caso son tres viajeras, la primera de ellas ahora está colgando con alambres una luna de cartón piedra, y todo para celebrar un día especial para los gitanos, ese día es el 8 de abril, que es festivo para la raza gitana, porque no lo he dicho pero dos viajeras que aquí traslado son gitanas, la primera, ya mayor, se llama Camelia y escapó de la guerra civil de España y acabó en un pueblecito en la costa azul francesa, no se imaginan las direcciones que su trayecto tomó para encontrar la paz que tiene ahora. Pasó por la huida de los fascistas en España, ya que a los gitanos si los veían por la calle, los detenían y los apresaban, también pasó por la ocupación Nazi en Francia, y contempló toda clase de aberraciones que tiene el ser humano en toda y cada una de las peores actitudes. La segunda, también gitana, llamada Irina, se escapó de la Yugoslavia comunista y pasó miles de calamidades, ya que los gitanos eran sospechosos para el seudo comunismo de entonces, y enemigos de esa Yugoslavia que después se fragmentó. Después está la historia de Chistina, una hippie que se marchó de peregrinaje a la India, ella sola, y allí incluso abusaron de ella. La primera se llama Camelia y está colocando una maravillosa luna de cartón piedra, la yugoslava se llama Irina, y Christina. Tres mujeres viajeras y valientes, que descubrieron que la aventura está en el viaje, y no en el lugar donde se llega. 

Juan A. Muñoz Fuentes (In Memoriam)

Posted on 2:19

Creo que es ahora el momento, el momento idóneo para decirte aquello que no te dije en vida. No fui ni al crematorio, ni a verte al hospital. En realidad no era muy consciente de que estabas tan enfermo. Pero bueno, quiero recordar los bellos momentos vividos contigo, que han sido muchos. Recuerdo nuestras tertulias con vino blanco y cigarrillos. Recuerdo haber ido a buscar rebollones en la temporada, y lo generoso que eras conmigo. Me diste en vida muchos libros. Libros que conservo con gran estima y aprecio. Eras un hombre de campo, de bosque. Te gustaba la naturaleza en tierra firme, no veo justo que tiraran tus cenizas al mar, yo hubiese tirado tus cenizas a un bosque donde se escuche el jilguero, el chamariz, el ruiseñor, donde eras libre. Salías a buscar espárragos trigueros y venías con un manojo enorme. ¿Recuerdas aquel día en que nos cayó un rayo a unos cinco metros de distancia? Una bandada de patos encontramos más tarde que marchaban desde la balsa del campo de golf hacia el Parc Catalunya. Te gustaba trastear con las plantas, tenías muy buena mano, estaban hermosas y vivaces. Te enfadaban los silencios cuando hablábamos por teléfono. Lo veías como un gasto inútil. Recuerdo cuando me llamabas nebot y te reías con esa risa fresca que daba gusto contemplar. ¿Ves? Al final no fue nadie a tu funeral, tantos amigos que iban a buscarte y luego en las malas ninguno de ellos estuvo. El que sí estuvo fue el David, el rubio de la sala de máquinas. Bueno, yo tampoco fui, no puedo hablar. Pero yo, ya me conoces, no soporto ningún funeral, ni de amigos ni de nadie. En fin, espero que seas parte de la naturaleza, aquella que tanto amabas y tanto te apasionaba. Vuelvo a repetir, eras hombre de campo, y amabas la naturaleza, te encantaba estar rodeado de árboles, y cómo dijiste, viviste tu vida a tu manera, y eso es lo esencial de la vida, vivir los momentos como a uno le gusta vivirlos. Pasaste momentos malos, pero fuiste tú siempre, en lo bueno y en lo malo. 

Capplannetta y el gusano Vogue

Posted on 17:15

Al final en este mundo de pasarelas y escaparates es toda una aberración mórbida donde todo es efímero, todo es fachada, Anna Wintour tuvo una educación isabelina y odia el negro, black is beautiful, pégate una escapada al mundo del extrarradio, donde todos vamos con jeans y con camisas de franela, tu oropel en las páginas  couché, tus ínfulas de rica con  pamela como sombrero simboliza la descomposición del mundo. En tus páginas cada reportaje es una puesta en escena, peinados distintos, cambiarse cada cinco minutos, por eso hay chicas que se dedican a la cocaína. Llevar un reloj Cartier y una prenda Versacce te hace ir a la moda, pero en ello implicas al mundo infantil de la India y Bangladesh, ahora la moda china tiene su espacio en el estercolero de Londres, New York, Paris, Milán y Madrid. Este mundo del glamour cada vez se parece a una película de Federico Fellini, a ocho y medio, al final para ser exactos nos guardamos las vergüenzas en una caja de galletas de mantequilla y seguimos engordando, nos retirarán la ilusión por vestir con glamour, nunca el apetito. La moda china es de peor calidad aunque es explotadora como la vuestra, pero de fácil adquisición para el populacho, además crea tallas grandes. Fachada, pura fachada, maquillaos desganadas, montaos en el carro de la tele basura. Los gordos y rechonchos no tenemos talla en ninguna marca de Vogue. Yo, Capplannetta, y mi amigo, Otto Calcanhotto, estamos gordos pero ustedes sólo quieren un mundo estandarizado, un mundo de estereotipos y martingalas espectaculares. Esto es espectáculo. No puede ser otra cosa, Hollywood es la protagonista de vuestra mala reputación. Anna, cambia esa cara, vestirás muy bien, pero estás mal follada, parezco grosero, aunque prefiero realismo sucio, que envoltorio. 

comer con las manos

Posted on 2:24

El señor Jorge estaba siempre que sí los socialistas, que hay que hacer la revolución, que aborrecía  a Stalin, y prefería a Trotsky, aunque eso lo decía ahora, ahora que el telón de acero había sucumbido, al igual que la URSS, y toda la mandanga. Y me preguntaba: -¿tú que eres, de izquierdas o de derechas? Yo le contesté: - que le digo que yo soy apolítico, no creo en la política. Y el contestó: -Pues eso está mal, la juventud debe tener ideales por los que luchar. Llegamos al destino y le ayudé a llevar los tablones, pues pesaban mucho y el hombre estaba ya mayor. Mientras tanto me iba diciendo: -venga ánimo, que te voy a llevar a un sitio a comer pollo a la brasa, buenísimo. Yo le contesté: -¿A comer pollo a la brasa me va a llevar? Yo creía que íbamos al Ritz. Él se reía y me decía: - Esta juventud sin ideales, al Ritz nada menos, ¿crees que soy millonario? Y yo le afirmé: -Tiene usted más dinero que los zares de Rusia. Y él riendo y cansado me dijo: -A esos de nada les sirvió el dinero, las joyas y las riquezas, y mira cómo acabaron. Acabamos de meter los tablones y me dijo: -Venga, vamos a la pollería, yo te invito. 
Al llegar al restaurante había poca gente, pero todos con pollo a la brasa en sus platos. Nos sentamos en una mesa para dos y pedimos pollo a la brasa con patatas fritas. Me fui a lavarme las manos, ya que las tenía ásperas de haber tocado los tablones de la obra. El señor Jorge también se dispuso a lavarse las manos, el lavabo era pequeño, apenas cabíamos los dos para lavarnos, cuando llegamos a la mesa ya estaba el pollo servido con sus patatas fritas, pedimos para beber Fanta de naranja. Estábamos comiendo y yo le dije: -para mí la pechuga, y el dijo: -Bien, pues para mí el muslo, yo no hago distingos. Nos pusimos manos a la obra, y digo manos a la obra porque yo comí con las manos, el señor Jorge utilizaba tenedor y cuchillo. Todo el restaurante nos miraban sorprendidos, y yo le dije al personal con un tono alto de voz: -Nada me gusta más que comer con las manos. Miré al señor Jorge y me hacía ademanes de desaprobación. Mientras yo iba dejando puros huesos del pollo, el señor Jorge tenía una carnicería que le insinué: -Menuda carnicería, como esa ni las de Napoleón. El señor Jorge se mantuvo avergonzado y rojo de la vergüenza que estaba pasando conmigo. Acabamos de comer el pollo a la brasa y no pedimos ni café, nos fuimos enseguida. Cuando lo dejé en la puerta de la casa donde él vivía me dijo: -Menudo impresentable estás hecho. Y yo le repliqué: -Es que se me olvidaba que era usted aristócrata. Y el señor Jorge se fue muy disgustado, tan disgustado que no me llamó nunca más para ningún porte. Y ahora me arrepiento, no se puede ser ni déspota ni prepotente ni impertinente. El señor Jorge no es malo, ahora que lo pienso: -¿qué será del señor Jorge y su retranca comunista? Espero que esté bien, sólo eso.