Capplannetta es otredad

Posted on 23:55

Jugando a Alguien voló sobre el nido del cuco me topé con el abismo de ser otra persona, aunque jamás sea Charles Manson, y mucho menos Mark Chapman, tampoco he pretendido ningún magnicidio como Lee H. Oswald, tampoco quiero hacer una matanza en Puerto Hurraco, no soy el saca mantecas, ni soy un ogro, Capplannetta es otro, y no ese que sale en el asesinato de hormigas, ni tampoco un vil bellaco, no maté a Bin Laden, ni soy el cómplice de ningún maltrato, soy otro. No soy ni el estrangulador de Boston, ni el asesino de la baraja, No matarás, primer pecado capital, oscuridad y soledad para quienes matan. Tampoco quiero herir ni a animales, ni a personas, pues vive a tu manera, pero no hagas daño a nadie, no te arrepentirás, quisiera invertir mi futuro en futuro para todas las especies del planeta, la tecnología salvará la Tierra, Salud para Sarah Harrison, Salud para Laura Poitras, Salud para Richard Stallman, Salud para Edward Snowden, Salud para Julian Assange, Salud para Jacob Appelbaum, Salud para Linus Torvalds, ellos son los directores de nuestro mañana. Yo soy Capplannetta, otro. 

Capplannetta y los cisnes

Posted on 15:53

Rogaban la máxima difusión de la noticia, en tres meses de confinamiento era la primera vez que los cisnes criaban sus polluelos, al parecer cuando los polluelos de cisne hicieron eclosión de los huevos alguien estaba esperando para robar los polluelos y llevárselos a su finca. Era lógico, Capplannetta pensó: -Quienes tengan finca han robado los polluelos, los papás de éstos cisnes estaban desesperados, pasaron los meses y los polluelos crecieron. Un día soleado que Capplannetta paseaba después de haber estado confinado cinco meses por el coronavirus, éste fue a un paraíso cerca de Sabadell, este paraíso era Sant Miquel del Fai, en este lugar había unos acuíferos y una fauna espectacular. Y allí en este lugar encontró a los cisnes substraídos del Parc Catalunya de Sabadell, al parecer había uno en negro, se mantenía firme en la línea entre belleza y apariencia de un payaso, era ambiguo contemplar los cisnes, preguntó por el lugar si los cisnes llevaban mucho tiempo en el acuífero y la gente decía que no sabía nada, al final encontró a una chica y ésta le informó que trajeron una camada de polluelos cisne hacía un tiempo, Capplannetta dedujo que sí, que aquellos eran los cisnes sustraídos del Parc Catalunya en Sabadell, y pensó: -Cabrones, nos han robado los cisnes y uno era negro, pero se fue tranquilo, se dijo así mismo, han tenido suerte, al menos no han hecho una tortilla francesa con los huevos, o se los han hecho a la cerveza para comérselos, ahora están creando belleza como también apariencia de payasos con su pico bermellón pintoresco y esa particularidad de ser un cisne propiamente. 

Capplannetta infantil

Posted on 16:44

De pequeño quería ser astronauta de mayor, pero me embelesaron las cosas de la vida terrestre, me topé con misterios, con chicas atractivas y me puse una cazadora de mi padre de cuero y me hice heavy metal, todo eso ocurrió hasta que me hice rumbero. Pero en mi infancia cogía mi Madelman y lo hacía volar en astronave por los muebles de la casa de mis padres, a modo de escafandra le puse el casco de moto del kit motociclista. Me lo pasaba Teta. Mi infancia ha sido pura felicidad, mis padres se llevaban bien, mis hermanos eran muy pacientes conmigo, en fin, una infancia como Dios manda. El Madelman era esquiador, con el kit de esquiador, pero yo me las ingeniaba para que pareciera un astronauta. No he tenido demasiados juguetes en mi infancia, me atraían más los juguetes baratos que los caros. Antes que astronauta prefiero la palabra cosmonauta. Infancia feliz, de la que me olvidé hace unos veinticinco años, años de inocencia, años de amor que me daban mis padres, amor de mis hermanicos, todo era perfecto, los abuelos vivos y yo jugando por debajo de las mesas. Felicidad que se me esfumó como un paraíso perdido imposible ya de recuperar. La paciencia de mi padre, los besos sonoros de mi madre, se acabaron mis juegos con mi hermano, éramos felices. Vida de Nocilla y merendilla. 

Capplannetta en busca de diagnóstico

Posted on 3:50

A los diecinueve años comprendí que algo en mí no funcionaba bien y le dije a mi madre que me llevara a un psicólogo, el primero era de pago y caro, sólo fui una vez a su consulta, por ladrón y por gilipollas; el segundo era mujer, me hizo un montón de experimentos y al final sólo se atrevió a decirme que la medicación con alcohol era una bomba de relojería, dejé de ir a su consulta, ningún camino que seguir, ningún diagnóstico, solamente ese consejo que ya sabía. Me fui a la seguridad social, y ahí me adentré en el laberinto de la psiquiatría, le pedí al doctor que me recomendara algo para leer acerca de mi enfermedad, ya que en la seguridad social sí me dieron diagnóstico, el doctor evitaba recomendarme literatura sacando balones fuera. Me inscribí en un curso de psicología por correspondencia, ahí fue donde me enteré que mi enfermedad no tenía cura, aunque sí me podía mantener estable con la medicación. El resto lo explico en la novela. No les interesa el uno por ciento de los enfermos ni a los mismos enfermos. No me asusta la idea, pero lo que no te mata te enseña. El otro día, después haber confesado los efectos secundarios que me produce la medicación que suelo tomar, mis padres se enfadaron muchísimo, y tenían razón, me dijeron: -Luego te quejas de que te dicen esto y lo otro. No se puede hablar de las intimidades de uno, es mejor que la gente sepa lo menos posible de tu vida, ¿no ves que la gente es mala y se alegra y te critica? Yo no increpaba en absoluto, más bien les daba la razón. No contaré cosas sobre mí vida de enfermo y los efectos secundarios. No me meto nada en el bolsillo con eso, es más, me repercute, a partir de ahora contaré relatos. Quisiera haberle dado un beso a cada uno pero era por teléfono y por pudor no le dije: -Papás, os quiero, sé que para vosotros es duro, ya que no llamáis la atención, pero siento como si predicara en el desierto. Siento que hago el ridículo, es patético, me parece que estoy puerilizado, bueno, allá la conciencia de la gente. 

Capplannetta and My Favorite Things

Posted on 21:23

Me gusta la comida que me prepara mi madre, ella conoce mis gustos y me hace mi comida favorita. En esta vida se basa la existencia en tus cosas favoritas, así es como se titula el fabuloso saxofón de John Coltrane. Los placeres sencillos los llaman otro/as. Mi placer más tóxico es ahora el tabaco, pero me encanta fumar. Me gusta el frescor de unas sábanas limpias, cuando caliento una zona de la almohada, cambio de posición y me voy al lado más fresco. También me gusta hablar por teléfono con mi madre, mi padre es hombre de pocas palabras. Me gusta la tortilla de espárragos trigueros que me prepara mi madre, también las alubias con butifarra de pagés, en catalán se llaman mongetes, me gusta el café con pocas píldoras de sacarina. Me gusta la coca-cola, ir al McDonalds, me gusta la música, casi toda, un secreto de una cosa favorita que tengo es que me gusta escuchar Jotas aragonesas y navarras. Por supuesto, ahora no será secreto, me gustan o me atraen las mujeres que tocan gaita. Me gusta la paella de mi madre, también el arroz con conejo, me gusta la crema catalana con su capa caramelizada, me gustan las mujeres de casi todas las razas, me gusta el jamón ibérico, me gusta Catalunya, porque los catalanes hacemos cosas. 

Capplannetta a contracorriente

Posted on 16:17

A veces me gusta discrepar en contra de una opinión que no me cuadra e invito a la polémica, mucho mejor en la escritura que en la charla, aunque no pretendo ser como un burro obcecado en una idea pero tampoco un polemista. Me vienen a la cabeza esos versos del poeta granadino Federico García Lorca, siempre Lorca, de ...El barquito de vapor está hecho con la idea que el echándole carbón navega a contra marea... estos versos que pueden parecer meras rimas facilonas, están plagadas de simbolismo y de realidad, realidad que yo me atribuyo, pues ese siempre ha sido mi talón de Aquiles, por ello muchas veces me pregunto: ¿se pueden aplicar parámetros políticos a la literatura que se escribe hoy? O por el contrario ¿Podemos entender la literatura de este presente como algo aleatorio a funciones como la social, la psiquiátrica o lo emocional? Porque creo yo, que ahora, tal y como está el mundo, ser políticamente sentimental es un plato frío que no se come nadie y el que se lo come lo hace recalentado. Yo creo que toda literatura sienta sus bases ya sea en lo político, lo social, y lo psicológico, sino tengan ustedes en cuenta los escritos de Ramón María Del Valle Inclán o Dostoyevski, o el Antonio Machado de su etapa última, así como si nos cruzamos el charco, nos topamos con Gabriel García Márquez en su novela Cien años de soledad o en otro aspecto los cuentos de Juan Rulfo, incluso Juan Carlos Onetti y (Los ríos profundos) José María Arguedas, como también la obra biográfica de Reinaldo Arenas tiene (no toda) un trasfondo político y social, se habla de socialismo contra el capitalismo, haciendo una comparativa vivida en propia persona, como también las crónicas de Pedro Lemebel, aunque sí nos vamos a una forma de narrar más social haciendo hincapié al mundillo de los escritores encontramos a un Roberto Bolaño y en la misma línea a un Enrique Vila-Matas. Ay, amigo, mejor escribir sobre lo social, sobre la poesía de la experiencia, tal y como ya hicieron otros antes que nosotros mismos. Nadie es más que nadie, en eso tenéis razón, nos aplicamos el cuento. Si yo escribo sobre un uno por ciento, desde mi ignorancia, y desde lo poco que suelo leer, eso, amigo mío, es ir a contracorriente y por ende contrarrevolucionario, y ese es el grano en el trasero de los verdaderos moralistas dictatoriales, que suele haberlos conociendo por encima el tema de la censura, en todas partes cuecen habas. 

Capplannetta y los Noventa

Posted on 2:16

En conversaciones de Pedro Lemebel con el gran Roberto Bolaño he podido escuchar que sólo en los Ochenta se hicieron cosas importantes e interesantes en el mundo cultural, y pueden tener razón. Yo creo que en todas las décadas se han puesto huevos hacia la fecundidad, ya sea cultural o artísticamente, incluso en el deporte. Llegamos a los Noventa y aparecen los Nirvana, también con la película Trainspotting, que marcó una época, aparecen Underworld y su Born Slippy (Nuxx), es como si los Noventa tuvieran su propia banda sonora. Pedro Almodóvar está en su tiempo más iconoclasta. Los Rolling Stones visitan Barcelona con su gira Bridges to Babylon y mucho antes de eso las olimpiadas del 92 y sus rumbas por los Beatles. En Chile no lo sé, pero en España los Noventa fueron una época dorada, en Sevilla la Exposición Universal, yo viví unos años Noventa especialmente explosivos y no me refiero a Hipercor ni al coche bomba de los policías nacionales en Sabadell, los Noventa trajeron mucho pantalón Lima-Limón y mucha efervescencia musical y sobre todo cultural. No nos olvidemos del Doctor Music Festival, yo creo que los Noventa fueron el sueño europeo. Tan floreciente, tan psicotrópico, tan especial, tan pacíficamente guerrillero. Yo viví los Noventa desde una perspectiva diametralmente opuesta a cómo vivo ahora. Debo decir que en los Noventa yo invertía mi dinero en aventura, ahora ni lo invierto, tengo mis carencias y cuando digo aventura, estaba más delgado, más exitoso amorosamente y más valiente, todo terminó en el año 2000, yo me fui a los San Fermines y acababa así mi tratamiento con metadona. Tuve mucha suerte, sigo vivo con algunas cicatrices.