
Me gusta la comida que me prepara mi madre, ella conoce mis gustos y me hace mi comida favorita. En esta vida se basa la existencia en tus cosas favoritas, así es como se titula el fabuloso saxofón de John Coltrane. Los placeres sencillos los llaman otro/as. Mi placer más tóxico es ahora el tabaco, pero me encanta fumar. Me gusta el frescor de unas sábanas limpias, cuando caliento una zona de la almohada, cambio de posición y me voy al lado más fresco. También me gusta hablar por teléfono con mi madre, mi padre es hombre de pocas palabras. Me gusta la tortilla de espárragos trigueros que me prepara mi madre, también las alubias con butifarra de pagés, en catalán se llaman mongetes, me gusta el café con pocas píldoras de sacarina. Me gusta la coca-cola, ir al McDonalds, me gusta la música, casi toda, un secreto de una cosa favorita que tengo es que me gusta escuchar Jotas aragonesas y navarras. Por supuesto, ahora no será secreto, me gustan o me atraen las mujeres que tocan gaita. Me gusta la paella de mi madre, también el arroz con conejo, me gusta la crema catalana con su capa caramelizada, me gustan las mujeres de casi todas las razas, me gusta el jamón ibérico, me gusta Catalunya, porque los catalanes hacemos cosas.

A veces me gusta discrepar en contra de una opinión que no me cuadra e invito a la polémica, mucho mejor en la escritura que en la charla, aunque no pretendo ser como un burro obcecado en una idea pero tampoco un polemista. Me vienen a la cabeza esos versos del poeta granadino Federico García Lorca, siempre Lorca, de ...El barquito de vapor está hecho con la idea que el echándole carbón navega a contra marea... estos versos que pueden parecer meras rimas facilonas, están plagadas de simbolismo y de realidad, realidad que yo me atribuyo, pues ese siempre ha sido mi talón de Aquiles, por ello muchas veces me pregunto: ¿se pueden aplicar parámetros políticos a la literatura que se escribe hoy? O por el contrario ¿Podemos entender la literatura de este presente como algo aleatorio a funciones como la social, la psiquiátrica o lo emocional? Porque creo yo, que ahora, tal y como está el mundo, ser políticamente sentimental es un plato frío que no se come nadie y el que se lo come lo hace recalentado. Yo creo que toda literatura sienta sus bases ya sea en lo político, lo social, y lo psicológico, sino tengan ustedes en cuenta los escritos de Ramón María Del Valle Inclán o Dostoyevski, o el Antonio Machado de su etapa última, así como si nos cruzamos el charco, nos topamos con Gabriel García Márquez en su novela Cien años de soledad o en otro aspecto los cuentos de Juan Rulfo, incluso Juan Carlos Onetti y (Los ríos profundos) José María Arguedas, como también la obra biográfica de Reinaldo Arenas tiene (no toda) un trasfondo político y social, se habla de socialismo contra el capitalismo, haciendo una comparativa vivida en propia persona, como también las crónicas de Pedro Lemebel, aunque sí nos vamos a una forma de narrar más social haciendo hincapié al mundillo de los escritores encontramos a un Roberto Bolaño y en la misma línea a un Enrique Vila-Matas. Ay, amigo, mejor escribir sobre lo social, sobre la poesía de la experiencia, tal y como ya hicieron otros antes que nosotros mismos. Nadie es más que nadie, en eso tenéis razón, nos aplicamos el cuento. Si yo escribo sobre un uno por ciento, desde mi ignorancia, y desde lo poco que suelo leer, eso, amigo mío, es ir a contracorriente y por ende contrarrevolucionario, y ese es el grano en el trasero de los verdaderos moralistas dictatoriales, que suele haberlos conociendo por encima el tema de la censura, en todas partes cuecen habas.
Posted on 2:16

En conversaciones de Pedro Lemebel con el gran Roberto Bolaño he podido escuchar que sólo en los Ochenta se hicieron cosas importantes e interesantes en el mundo cultural, y pueden tener razón. Yo creo que en todas las décadas se han puesto huevos hacia la fecundidad, ya sea cultural o artísticamente, incluso en el deporte. Llegamos a los Noventa y aparecen los Nirvana, también con la película Trainspotting, que marcó una época, aparecen Underworld y su Born Slippy (Nuxx), es como si los Noventa tuvieran su propia banda sonora. Pedro Almodóvar está en su tiempo más iconoclasta. Los Rolling Stones visitan Barcelona con su gira Bridges to Babylon y mucho antes de eso las olimpiadas del 92 y sus rumbas por los Beatles. En Chile no lo sé, pero en España los Noventa fueron una época dorada, en Sevilla la Exposición Universal, yo viví unos años Noventa especialmente explosivos y no me refiero a Hipercor ni al coche bomba de los policías nacionales en Sabadell, los Noventa trajeron mucho pantalón Lima-Limón y mucha efervescencia musical y sobre todo cultural. No nos olvidemos del Doctor Music Festival, yo creo que los Noventa fueron el sueño europeo. Tan floreciente, tan psicotrópico, tan especial, tan pacíficamente guerrillero. Yo viví los Noventa desde una perspectiva diametralmente opuesta a cómo vivo ahora. Debo decir que en los Noventa yo invertía mi dinero en aventura, ahora ni lo invierto, tengo mis carencias y cuando digo aventura, estaba más delgado, más exitoso amorosamente y más valiente, todo terminó en el año 2000, yo me fui a los San Fermines y acababa así mi tratamiento con metadona. Tuve mucha suerte, sigo vivo con algunas cicatrices.
Posted on 2:31

No intento hacer de mi escritura periodismo gonzo y tampoco intento imitar a Hunter S. Thompson, debo decir que soy reticente con respecto ese subgénero periodístico. Como Gabriela Wiener (la periodista gonzo tan querida en la revista Quimera) suelo comprobar que, a diferencia del suyo, mi estilo y mi manera de escribir no es esa. Yo soy un personaje, ya no de autoficción, sino que yo escribo para un uno por ciento, y es evidente, por los seguidores de mi Twitter, que van de altaneros, otro/as hacen de mamporreros del existencialismo alemán, pero se puede añadir que en estos tiempos de fake news tanto en las redes sociales como en algún que otro medio de comunicación, los factores de improvisación relativos a la verdad cada cual tiene su propio medio en sí. A colación a esto se puede decir que existen tres tipos de verdad: la tuya, la mía y la de los medios y redes sociales por igual. He titulado así mi publicación por que estamos a un paso del crack definitivo, no pretendo ser tan exageradamente agorero, tras videar el mensaje de Marina Garcés, parece decirnos que lo que significa una “pandemia global” tiene repercusiones políticas. Entonces estamos confinados, no sometidos al espacio de una pecera, aunque algunos sea así como vivimos. Y si obedecemos es por el bien de todos, no por ser pueblo de autómatas. Aunque no puedo hablar de burros voladores, ni de cerdos con alas, la tierra contempla un mecanismo ineludible, y es la esclavitud en casi todas sus clases sociales. Hasta la izquierda más cruda está aliñada con ciertas especias. Porque hay especias y especímenes. Yo soy un espécimen que se conforma con su situación, soy conformista, no ya por el sistema, sino por la metafísica a la que algunas listillas llaman imperativo categórico, y no, es esclavitud sensitiva. Quieren pretender imitar a las águilas pero no saben volar solas. En definitiva, no pretendo pasar a la historia con lo ignorante que soy, ni pretendo hacer un uso absurdo desde mi tribuna, sólo me queda arañar la mina donde existen tantas almas enterradas en la arena del terreno. Así lo veo. Perdónenme si en el uso de la palabra he sido excesivo. Yo tampoco quiero ir de agorero, pero el capitalismo salvaje desembocará en un colapso sanitario de enfermedades mentales, por eso la psiquiatría es una profesión de futuro. Aunque también es otra nueva esclavitud moderna que tendrá su apogeo en el siglo XXI, es ese el motivo por el que la gente rehuye de ir al psiquiatra, por esta situación además del estigma social al que están sometidos los pacientes.

Les quiero hablar de música, de una de las canciones más estremecedoras que conozco en una voz femenina. Pero vamos por partes. El tema original es uno de los más versionados por la música anglosajona, en todos los géneros, bueno, mejor decir en casi todos. La versión original se llama Wicked Game, en castellano “Juego perverso”. El compositor es un músico estadounidense llamado Chris Isaak, grabado en 1990 es su tercer álbum de estudio llamado Heart Shaped World. No se imaginan la variedad de grupos que han versionado esta canción, pero la versión más potente es la de la artista/cantante Pipilotti Rist. Anders Guggisberg es su productor musical en el disco realizado por Pipilotti Rist, llamado Peperminta (2009), la canción ellos la llaman I am a victim of this song pero es una versión del original de Chris Isaak, aunque le han cambiado letra y música, su versión es espectacular. Es necesario decir que la autora Pipilotti Rist es una artista visual de gran talento. En realidad su nombre es Elisabeth Charlotte Rist, es Video artista que usa el gran colorido en sus obras, además de llevar una vida de casada con un hijo nos emociona con sus vídeo performances y creatividad artística, es una gran luchadora feminista, y también ha sido premiada con el premio Joan Miró, ahora disfruta de su creatividad en Viena, aunque nació en un pueblo de Suiza. Recomiendo que busquen la versión de Pipilotti Rist por Spotify, ya que en otras plataformas la pueden encontrar en Amazon Music con los datos que aquí ofrezco. Diríamos que esta creadora tiene el don de cortarnos el corazón por la mitad como si de un hachazo se tratase. Muy recomendable para outsiders, y también para marginales de lo políticamente correcto.
Posted on 2:01

¿Porqué los locos del mundo somos un uno por ciento? Quiero que sepan los cuerdos y los normales, que seremos más y cada vez más, y que la gran verdad que tendremos será la de tener fe, nuestra fe, en la psiquiatría moderna. Y hablaremos de nosotros mismos, en el psiquiatra, en los puticlubs y en los bares, que seremos legión pero no unos marginales, porque todo aquel que nos margine no será legión. Nos someteremos a la libertad de los parques, a la alegría dispuesta en los bulevares, a la travesura de convertirnos en poetas otoñales. Tomaremos una medicación sin efectos secundarios, Vincent Van Gogh será nuestro Santo Santorum del arte que hará visible que los locos sean algo más que impresentables de los que es preciso huir y tener atados y encerrados en alcobas acolchables, los que tendrán un rastro por el que caminarán los hombres severos, los hombres formales, los hombres de negocios, los hombres machos, los hombres abominables. Empezaremos a dar la vida por nuestra legión de hombres especiales, hombres que necesitan amor, sin besar ocultos en los portales, nos besaremos en plena calle, en las plazas angulares y digo besaremos porque somos el futuro en todos los lugares, la ilusión se impartirá en nuestros despertares, que nos teman los serios, que nos teman los cobardes, que nos teman los silencios, y los despreciables, ya no nos quedaremos sin recreo, saldremos de los hospitales, y no existirán los suicidios, porque de hoy a mañana los locos seremos los normales, y nunca más los vulnerables, nunca más los vulnerables, seremos televisión, cine, prensa, literatura y música recomendable, estamos comenzando a trancas y barrancas pero nos abriremos paso como la sangre caliente de las personas pasionales, con las respuestas que ahora no saben darte, los de adentro, los de afuera, los neutrales, porque hoy es ahora y para mañana será tarde, y ya no llorarán nuestras madres, porque todos seremos iguales. Tendremos a la ciencia de nuestra parte, dejaremos de ser una clase de gente para ser gente con clase, seremos el preludio de hazañas espaciales, ningún planeta encontraremos que no nos sea demostrable, haremos del futuro nuestra llave, lunáticos y todo seremos la acción ligera de equipaje, la prisa vegetal de nuestras nuevas oportunidades, la religión sin ningún dios, sólo dioses naturales. De naturaleza serán nuestros dioses santos, aquellos que valen.