
Desde que se inventó la Coca-Cola la sociedad capitalista no ha dejado de consumir esta bebida burbujeante con sede en Atlanta, Georgia (USA). Está repartida por todo el planeta y se inventó para que fuese un jarabe para calmar el dolor de cabeza, y no sé si sabrán que en sus inicios llevaba clorhidrato de cocaína, o sea, coca, y que con el tiempo le sustituyeron ese ingrediente. La inventó John Stith Pemberton, se sirvió el primer vaso en el año 1886, y éste, que era farmacéutico, murió en 1888. Desde el comienzo tuvo gran éxito, se vendía cada vaso por cinco centavos de dólar. Para mí la Coca-Cola es algo especial, la tomo zero debido a mi diabetes, hay mucha leyenda urbana entorno a la Coca-Cola, unos dicen que produce anemia, otros dicen que pones un trozo de carne y se lo come, como si de un ácido se tratara, y lo último, que provoca piedras enormes en los riñones, en fin, se dicen muchas cosas, con pruebas o sin ellas, aunque la verdad es que está bien buena. En Perú existe la Inka Kola, que también contiene cafeína y es deliciosa, pero esta no es negra es amarillenta. Yo prefiero beber Coca-Cola a otras bebidas que hay, que me gustan, pero la Coca-Cola es la bebida preferida por los adictos a la cafeína, también la venden sin cafeína pero yo la prefiero con cafeína y ese aroma de limón que desprende al abrirla que no te deja indiferente.
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A pesar de que no he ido a ningún sitio de vacaciones mi mes de agosto ha sido largo, intenso y agotador, aunque con cierta dosis de ilusiones que se esfumaban en el mismo día, como que regresaban en el momento más inesperado. Estas cosas son así, a veces la ilusión es traviesa y juguetona y dura tan solo un momento. Pero para mí el mes de agosto ha sido un mes de descanso, aunque en mi propia casa, no ha sido tan largo como parecía desde un comienzo aunque sí si lo miras desde la perspectiva de la espera, unida ésta al tedio, y las ensoñaciones que no llevan a ninguna parte. La verdad es que ha sido un mes caluroso y raro, uso estos dos adjetivos como definición y resumen de lo que ha sido agosto para mí, me recuerda a una película actual donde participa Meryl Streep como protagonista y está fantástica en ese papel, el film se llama Agosto, y Meryl Streep fue galardonada con varios premios y nominaciones al Óscar, pero mi historia es bien distinta a la de esta película, únicamente se asemeja al calor agobiante que se sufre, por lo demás ha sido un mes raro (repito), raro porque la gente ha venido desilusionada de sus escapadas, no hay dinero, mucha calor, y que agosto es un mes de masificaciones en las zonas playeras que lo hacen aterrador e insulso, en fin, esperemos que el año que viene sea algo mejor, estaría bien un viaje sin riesgos, de buenas comodidades, no lujos, pero sí de descanso, aunque yo haya descansado, pero en casita. No me puedo quejar, el verano es un mes de endeudados, por que hay que irse de vacaciones sí o sí, aunque sea a una cabaña con pulgas y barbacoas diariamente, la gente presume con el hecho de irse, aunque te vayas sin un duro, pero hay que irse, solamente les diría que en ese intento de escaparse tengan cuidado con la carretera. Feliz septiembre.

Sé que en el mundo literario están muy mal vistos los libros de autoayuda, sobre todo Paulo Coelho, pero yo tengo que confesar que he leído libros de autoayuda. Pueden decir los literatos lo que quieran, pero ese género vende y es muy consumido por la gente que ha tocado fondo. A Jorge Bucay no lo he leído, tampoco a Albert Espinosa, y a muchos otros que hay por ahí. Pero hasta el Quijote tiene una tendencia a la autoayuda y está bien visto, ya que todos dicen haberlo leído y lo único que se saben es el comienzo. Existe mucha hipocresía sobre los libros de autoayuda. Se critica a Mario Vargas Llosa por ser de derechas pero es un excelente escritor y un fenomenal orador. Se critica por el mismo motivo a Fernando Sánchez Dragó, y éste es de extrema derecha, pero es buen escritor. Cuando una persona está en la indigencia emocional cualquier cosa que le dé un halo de esperanza es bienvenida. Yo he leído a Paulo Coelho, lo confieso, he leído su obra El Alquimista y me ha parecido excelente. Existe mucha hambre de buena vibra y si esto es una manera de que ayude a las personas yo me quito el sombrero. Toda obra, por mucho que nos corroa el hígado busca una finalidad, ya sea educativa, ilustrativa o curativa, buscamos consuelo en la literatura y existe mucha literatura que nos habla de soledad, trastornos psíquicos, adicciones y otras dolencias del alma, no quiero citar ninguna, pero está en ese mismo nivel hasta el ensayo filosófico y lo vemos con buenos ojos. Recomienda el Ecce homo de Nietzsche a un enfermo de cáncer y sería, ya no para darte una colleja, sino para darte una patada en los huevos, así, como suena, dejemos que la gente lea, que consuma lo que crea conveniente, pues poco nos preocupamos por la debacle de la cultura y el cierre de tantísimas librerías como están cerrando, lean, lean por favor, mejor un mundo de lectores que de amantes de Belén Esteban.

Vivimos en la sociedad del miedo, eso no es nuevo. Los políticos nos invaden constantemente con mensajes subliminales, o con medias verdades, y nos hacen creer una falsedad cuando la verdad es otra distinta, tampoco es novedad. Ahora lo llaman FAKE, o sea, falso en castellano. La verdad parece estar en un estado manipulable y escurridizo. En la política nos venden miedo, en los medios de comunicación nos venden miedo, y todas las instituciones nos endosan temores a cada instante a través de los miedos. Se crean plagas de insectos para dar trabajo a los fumigadores, se crea inseguridad para vendernos seguridad privada, los mercados son unos farsantes que aplican el miedo en sus especulativas empresas multinacionales para vender, vender, y vender. Se vende miedo en Internet, los bancos crean miedos invasores para que contratemos seguros y productos como planes de pensiones. Está la obsolescencia programada que las grandes compañías introducen en sus productos, productos con fecha de caducidad. La fecha de caducidad impone miedo ante enfermedades o a el miedo a las gastroenteritis. En las playas existe miedo. Miedo en todas partes. Cuidado con el sexo, cuidado con un beso, cuidado con la cultura, cuidado con el libre pensamiento. Tengo unas palabras escondidas entre la verdad de mi boca y la verdad de mi mirada: las palabras son Que no pase nada, porque tengo miedo. El miedo a que ocurra la catástrofe, el miedo a que todo haga CRACK, el miedo a que algo sensible y frágil se rompa y después nada tenga remedio. Miedo a un infarto de miocardio porque lo dice mi cajetilla de tabaco. Cuidado con el cambio climático, cuidado con consumir carne, cuidado con la salud, tranquilidad existe poca, tranquilidad precaria, como que me parece que no existe.

Quedaron para ir juntos al médico, al parecer Ella tenía que hacerse una inspección vaginal debido a unos picores que tenía cuando hacían sexo Ella y Capplannetta. Iban en coche con el aire acondicionado a todo gas. Llegaron al centro hospitalario y en la sala de espera la gente curiosa los miraba. Capplannetta no sabía si lo miraban a él por la enorme barriga que se le notaba tras su camiseta ceñida, o a Ella por la sudor que desprendía de su cutis moreno. El caso es que en aquella sala de espera hacía un gran calor, era pleno mes de agosto, al rato, sale una enfermera de una sala y dice en voz alta: ¡Ella Trajina Velada!, y se levanta Ella sudando y dice, sí, soy yo, y acude a la sala de inspección. Le dice la enfermera quítese el pantalón y la ropa interior y tiéndase en la camilla, llegó una doctora de mediana edad y la inspecciona. Tras unos minutos le dice, bien, ya he acabado, le voy a recetar una pomada, se la tiene que echar por las noches después de asearse, vístase, Ella se dispone a vestirse y al ponerse el pantalón se le descose toda la parte trasera y se le veía su trasero, Ella se queda estupefacta, le dice a Capplannetta: -Casimiro ¿ahora qué hago para salir? Capplannetta le susurra: -No te preocupes, yo me quito la camiseta y te tapas el trasero. Ella asombrada le replica: -¿De verdad no te importa ir sin camiseta? Capplannetta le contesta: -Es una situación especial. Salen de la consulta y Ella va tapándose con la camiseta y Capplannetta va con la parte de arriba desnuda, se le veía un gran barrigón, la gente se reía de él, los dos avergonzados salieron de allí a toda prisa pues la gente los miraba. Llegan al coche y Ella le insinúa a Capplannetta: -Gracias Casi, eres mi héroe barrigón y le da un beso. Y Capplannetta sonríe orgulloso de sí mismo.

Debido a que tengo mis publicaciones en este web/blog enlazadas con redes sociales donde tienen acceso gente de mi familia cualquiera de ellos puede leer lo que escribo, para mí no es ese el problema, el problema es que no quieren que hable de cosas íntimas sobre mi enfermedad y cosas de ese tipo. Tampoco sobre la soledad, ya que dicen que yo no estoy solo y los únicos que vienen a mi casa son mis padres. Recibo alguna visitilla de vez en cuando, pero ignoran o se hacen los locos cuando les digo que he sido yo quien ha buscado esta soledad tan mía, que no los necesito. Que si quisiera compañía iría de bares o me iría de viaje, como tantas veces hice antes. Yo soy feliz exponiéndome en esta web/blog, no suelo meterme con nadie, salvo excepciones, pero únicamente suelo meterme con las altas esferas, con la burocracia y con algún tarugo, pero siempre y cuando no perjudique a nadie. Ahora, quieran o no, todo el mundo se expone, otros se exhiben, que es peor. Por que vivimos en un mundo donde se comercializa con datos, la BIG DATA la llaman ahora, tiene su significado en castellano como macrodatos, información masiva, es una terminología que afecta en toda la tecnología que compramos, nos quieren vender, vender y vender y vivimos en un mundo donde se puede saber muchas cosas de nuestra vida privada por mediación de Internet, y en la calle nos vigilan con cámaras, es de locos, es algo parecido a la novela de George Orwell titulada 1984. Que te censure la gente es algo que causa risa, a muchos les viene grande la World Wide Web, les ha llegado tarde, no la entienden. Me censuran a mí por lo que escribo aquí pero no censuran a otros cuando publican en las redes sociales mientras que implican a menores, es injusto, estoy harto de decir que esta Web/blog es una manera de implicarse desde mi vida cotidiana con lo que sucede a mi alrededor. Es una crónica de mi temporalidad, es un debate que lee todo aquel que quiera leerlo conmigo como único conversador. Para nada es un culto a la personalidad, esta sociedad está repleta de prejuicios, son un rebaño de corderos y lacayos que vive de las apariencias y de lo que puedan decir. Ahora el que no está preso lo andan buscando.

Va a ser un largo mes de agosto. Aunque en casa no me falta de nada, si no fuera por esta web/blog y las lecturas que me fascinan, también la música y YouTube, estaría subiéndome por las paredes, porque, ¿con este calor os apetece salir? Yo me parezco ya a mi ventilador, me da vueltas y más vueltas el largo día y su rutina. Por la noche refresca, una cervecita fresquita o un gazpacho andaluz de bote y así paso yo el mes de agosto. También suelo tomar café, pero ahora apetece menos. El verano es agotador, mi madre tampoco lo soporta, mi padre lo lleva bien, mi padre está acostumbrado a el calor de Sevilla, allí el calor es mucho más fuerte que aquí en Barcelona. Pero la calor de aquí es más sudorosa y más húmeda, debe ser por el mar, que lo tenemos cerca. Una cosa que odio del verano son las moscas, si abres las ventanas y te entran en la casa lo rondan todo y da hasta asco beber de un vaso, cuando más molestan es cuando estás comiendo. Hasta que no llegue otoño estarán molestando, pero hay en otros lugares que tienen otro tipo de bichos, como por ejemplo el dengue, o los zancudos, o las hormigas rojizas que forman un ejército de cuidado. Ahora en verano ya se sabe, bichos por todas partes. Esperaremos a poder irnos el año que viene al Caribe, allí sí que están de perlas. Aunque tendrán otros problemas domésticos, allí tienen aves hermosas como los guacamayos, también los colibríes. Trataremos de pasar el agosto lo mejor que se pueda, dicen que hay calor del Sahara, pero yo creo que son otros los motivos que no quieren decir para no crear alarma social. Eso creo yo, lo único que sé es que cada vez hace más y más calor y nada podemos hacer, bueno sí, remediar lo del cambio climático con energías renovables, por supuesto que podemos hacer algo. A los playeros les diré que no se duerman en la playa con este sol, salen quemados y te puedan llegar a dar hasta fiebres. El que avisa no es traidor. Pasen buen verano, lo mejor posible, sí señor.