Capplannetta y su primer poemario

Posted on 22:57


Ahora en septiembre se cumplen veinte años desde que publiqué mi primer poemario, debo decir que a estas alturas no lo hubiese publicado. El libro se titulaba El Grito del Arlequín, era una especie de poemario de cuentos, con siete u ocho poemas mal rimados y largos como día sin pan. Repito, hoy no lo hubiese publicado, pero lo publiqué y fui mal asesorado, era mi primer libro y me quería comer el mundo, pero el mundo me engulló a mí antes. Tuve que aguantar que me tildaran de Poeta de las razas, que cojeaba mi poesía y muchas cosas más que no diré por vergüenza. A lo hecho pecho, eso dicen, pero era un libro de un chaval joven que quería ser poeta (empezaba a serlo) aunque el hecho de ser poeta no se me puede atribuir ni ahora, ahora que mi poesía ha mejorado, ahora que estoy más leído (aunque no lo suficiente) y ahora que tengo experiencia en auto publicación, experiencia, que la dan los años, y la vida que enseña, maestra vida, y he llenado muchos cuadernos de tinta para acabar escribiendo ante una computadora. Pero de lo que más me alegro es que todo tiene su proceso, y todo escritor que pretenda escribir decentemente bien debe leer, leer, y leer, y hacer no poca cura de humildad. Han pasado veinte años pero sigo siendo el mismo, a veces peco de ingenuo, otras de soñador e iluso, pero bueno, son cosas por las que luchar, la escritura, he leído a los clásicos (no a todos) aunque me queda tanto por leer... La verdad es que no leo demasiado a mis contemporáneos publicados, en realidad leo mucho blog, escribo, pero trato de leer todo aquello que me parezca interesante, hace mucho que no voy a una librería, tampoco a la biblioteca, me suelo descargar PDFs por Internet, también compro, pero estoy orgulloso de mis libros, a ver si vienen tiempos mejores. 

Capplannetta en la Taberna Fantástica

Posted on 10:42


Poco se habla, o tal vez poco se conoce, la gran obra de teatro La taberna fantástica de Alfonso Sastre escrita en 1966 y estrenada en 1985. Quizá sea porque el autor anduviera en sus últimos años entre “malas compañías”. Pues en sus últimos años anduvo con la izquierda abertxale, si consideran los tuercebotas que éstos son los malos; ni malos ni buenos, los ideales van en otra dirección, o a otro ritmo a la obra de un escritor o poeta, sea cual sea su raigambre o su raza. La taberna fantástica es un espejo fiel de la España analfabeta y también de su lumpemproletariado más enquistado en el norte de España, en las dos Castillas y en la Capital. Hablo en especial de la etnia de los mercheros, de los mal llamados kinkis, de aquellos que se dedicaban a hacer la quincalla, a hacer utensilios de menaje con latas y materiales fáciles en ese manejo del oficio marginal y hoy en día en desuso. Cuando hablo de mercheros también hablo de estigma social, de marginación, de jerigonza distinta, chapurrean entre el romaní y la jerga del lumpen, viven en clanes como los gitanos, y muchos son carne de presidio, y en algunos casos de reformatorio. Rafael Álvarez “El brujo” nos deleita (otra vez) con un monólogo que empieza con Mi vida es una novela y sigue en su papel de Rogelio “el hojalatero” y después sigue como colofón del monólogo el interpretado por Vicente Cuesta en el papel de “Carburo”, aunque también he visto la obra en el papel de “Carburo” a Juan Luis Galiardo; la génesis y la estructura de los dos monólogos, el de Rogelio primero y a la zaga el de Carburo, gozan de una expresión dramática que no nos deja indiferentes, refleja muy bien la vida de aquellos años de abusos y tropelías variadas contra la población más débil debido a la vida nómada y por parte de las autoridades de la época, fascistas y severas. La taberna fantástica es una brillante obra de teatro, que abre espacios para conocer tal idiosincrasia española, no es un mundo para hacer turismo ni para tomarlo con frívola distancia, pero sí relevante socialmente hablando. Hoy día los mercheros han dejado sus carros y su quincalla, algunos son afiladores, o los ves por los mercados vendiendo sillas o aparejos de cocina. Muchos son analfabetos, pero son astutos en los temas de la vida, y usan una picaresca adormecida por las vidas de confort algodonado y acolchados entreactos de modorra hipócrita como sobremesa que estamos viviendo hoy en día. Busquen en YouTube La taberna fantástica. La sugiero y anticipo luminarias de entendimiento y de conocimiento enriquecedor. Es todo un ejercicio antropológico de cómo han ido cambiando los tiempos, parafraseando a Dylan, y se sentirán con el privilegio de husmear en la vieja Europa más negra y en la huella que rastreamos aquellos que no nos conformamos con las historias de celofán y materiales sintéticos como el poliéster de gran hipermercado y rebajas de oropel, o el moderno nylon de desprecios ocasionales y decadencia que aparta y margina dentro de martingalas provenientes desde los aires de grandeza y ridícula superioridad del todo gratuita. Véanla.

Capplannetta y Sid Vicious

Posted on 15:14


Recuerdo el año 1995, y sobre todo recuerdo el mes de agosto de ese mismo año, por aquellas fechas yo bajé para Sevilla, y estuve en el pueblo de mi padre, llamado El Ronquillo. Por aquella época yo bebía alcohol y fumaba hachís, y en ese pueblo pasé unos días que tuvieron cosas buenas y otras no tan buenas, las denominaría como desavenencias con alguna gente. Al parecer mi gente cercana estaba preocupada por mi riesgo de próxima locura, y recibí consejos, advertencias y reproches sobre mi vida de punkarra de medio pelo, ya que en esa época yo tenía un cuerpo delgaducho y me parecía (según decían) al bajista de los Sex Pistols Sid Vicious. Mi manera de vestir y mi vida desaforada hacían pensar que tenían razón. No era mi intención parecerme a Sid, tampoco trataba de imitarle, pero en ese pueblo pequeño daba la nota. Lo siento por mis padres, pues no lo pasaron bien, recuerdo hechos que ocurrieron en esos días que han repercutido en mi vida para siempre. Aunque yo, cámara en ristre, hice unas magníficas fotografías tanto en el pueblo como en Sevilla capital. Me reencontré con la niñez de mi padre, pero a él no le gustó que fuese yo a su pueblo sin mis padres. Quizá de otros males que no diré me hubiese librado. Pero la vida habría que vivirla naciendo dos veces, aunque algo que no sé explicar nació en mí desde aquel agosto de 1995, es un misterio, cuando llegué a casa de mis padres me compré un cuaderno y comencé a escribir, hasta ahora. 

Capplannetta conectado

Posted on 13:09


Escribir fragmentos del nunca te olvido me ha causado no pocos problemas, entre tantos y tantos poemas jamás me olvidé de lo que he sido, porque causan los estériles temas orgasmos con un embudo, o tal vez con un condón, causan las críticas con flemas con que me quemas picantes y sonantes fonemas en el blog de la vida sin aquel pudor, me quedo con aquello que te pido aunque no tenga yo tus antenas, tengo un singular aullido allá en mis noches serenas, y me queda la ilusión en ristre de  ser parte de esta conexión, por Antequera a veces he salido, también a purísimas penas, entre tetes y también nenas de ese glosario de la guía fría de la emancipación; he llorado y he sufrido, me he agujereado las venas entre desayunos y cenas, deprisa he vivido, otras he digerido mi repetida mañana sin sol, muchas veces rozo el absurdo, otras me sacudo los apellidos, a veces soy causa de gazapos con toses y ruidos, otras me retracto de ver a este mundo burdo, siempre creo que vendrá algo peor, y otras tantas todo un bien menor, sé que soy un garrulo pero no me lo digas que me aturdo, te disgusto si me quedo en calzoncillos, sé que perdí unos siete tornillos, y trato de disimularlos con un rotulador, hay veces que mastico el amor del todo crudo, no creo ni en ser feliz de un estornudo ni en repetir siempre la mismísima torpe canción, hay veces que me disculpo, otras tantas acaricio mi turno, y después que vengan con zarandajas, me parten el alma en rodajas, ya no tengo aquel mal vicio nocturno, ni me aplico en ninguna rebelión; soy de los que cortan bien las barajas, conozco bien a los mejores tartajas, deambulo el patio taciturno, siempre con las rebajas de este saldo de cara al exterior, no creo en jaulas de oro ni veo en ojos ajenos las pajas, me río de este juego con tus posibles ventajas y de los pedantes de medio pedo que asaltan el televisor, no creo en Torrebruno ni me planteo comerme tus tristes migajas, no me recuerdes que no te veo, prefiero todas aquellas mareas bajas y me bajo si me mareo, tú tal vez te mareas cuando te bajas, no digas miedo si no te rajas, el miedo es miedo y es un gran impostor, no pretendo ser ni súper López, ni pretendo ser Mister Proper, prefiero ser tan solo yo. Y después yo. Solamente yo.

Capplannetta y su cafetera

Posted on 15:24


Existen miles de formas de tomar el té, pero también existen muchísimas maneras de tomar café. Yo prefiero el café. ¿Qué haría yo sin mi cafetera eléctrica donde me suelo hacer esos cafés tan maravillosos? No me gusta el café demasiado cargado, suelo tomar café americano en taza grande. Aunque a veces me lo hago en tazas pequeñas o en vasos medianos. Antes bebía café de una cafetera italiana, pero la eléctrica es más práctica y cunde más. He dicho que suelo beber café americano, pero ¿quién se resiste a un arábiga en su punto justo? Cuando hago vuelos cortos, que últimamente es nunca, suelo pedirle a la azafata un café arábigo con sacarina, aunque me cueste 6€, me da lo mismo, no me sobra el dinero pero es una delicia. Tengo un amigo venezolano que tiene una plantación de arábigo en Venezuela, en un pueblo. ¡Qué gozada! El café es un modo y una excusa para reunirse, conversar, hacer tertulia, cuántas tertulias ha habido en España, Argentina, Uruguay y tantos y tantísimos países para reunirse y hablar entorno a una taza de café. Es una manera de socializarse pero también de despertarse. En los desayunos es ideal, y yo tengo la suerte de que no me quita el sueño, tampoco me pongo nervioso. Café, cigarrillos y un buen libro. Me pongo mi música y así soy feliz. No es mucho dinero y es un placer de los mejores. Si el café y el té hablaran de cuantas cosas nos enteraríamos. Mi cafetera eléctrica siempre disponible y yo dando paseos para llenar mi taza, la suelo ir cambiando, un placer es el café y más en buena compañía. Disfruten del café. O del té, como prefieran.

Capplannetta y el mundo interior

Posted on 19:29


Conozco gente que ha vivido muy poco y no lo sabe, tal vez lo intuyen (aunque tengan experiencias que prefieran no contar por pudor) ya que existe gente de bien que se ha pasado la vida trabajando, también aunque algunos hayan vivido en distintas ciudades no tienen casi mundo interior, que quede claro que no es un reproche, ni una crítica con mala baba, ni pretendo ser pedante ni presuntuoso, cada cual ha vivido la vida que le ha tocado vivir, y la vida no es sólo un paseo por el largo ir y venir del deambular por el anecdotario personal e ir de paso ocasional por el mundo inmundo, la vida es también un poco perder la cabeza en un momento dado, ensuciarte de barro de vez en cuando, volverse loco de verdad, la juventud consiste en empezar a comer por el postre. No obstante, se puede haber vivido la vida como espectador, y muy pocas veces como protagonista, esto indica un grado, ya no de cobardía ni timidez, de timorata manera de vivir, que a mí en otro momento me hubiera hecho falta sin duda. Yo no me considero un aventurero potencial, pero sí tengo mundo interior, un mundo propio (y esto puede verse como una actitud presuntuosa) aunque esto no debiera decirlo yo. No me conformo con el hecho de ser espectador, también quiero ser parte del akelarre, y eso es un precio que se ha de pagar tarde o temprano, yo lo estoy pagando ahora, pero pronto saldré de “misión espacial” y quizá encuentre algo o vuelva a casa derrotado o magullado, pero ¡qué importa! Una vez más me tocará unir los cachitos de ese corazón que busca incansablemente hasta que pide reposo y solamente pide vivir tranquilo y en paz, merecida paz. No pretendo dar el coñazo a nadie, pero la vida es vida cuando se camina hacia adelante, si la vives leyendo una novela, un cuento, o la vida de otro es interesante hasta cierto límite, hay que buscar una excusa para cuando llegues herido al hogar, aunque seas como un perro, que él solo se lame las heridas, esta vida es para vivirla, sólo se vive una vez, o eso dicen. Yo he vivido muchas veces como si vivir fuera un acto de circense funambulista, y he corrido riesgos que muchas veces he pagado y otras me he escapado por los pelos. En temas de amores no soy un experto, pero conozco a las mujeres un poco y sé que una mujer nunca podrá sustituir a una madre (en el caso de que se tenga cierto complejo de Edipo), son cariños distintos, a las mujeres despechadas hay que tenerles cuidado, también a las interesadas, aunque se debe bajar la guardia cuando la que te mira te quiere y te ama, y en esos puestos se sitúa tu madre o una mujer honesta y buena. Gozar del amor es algo realmente maravilloso, no debes creer que vas a retener a una mujer por dinero, o porque tengáis un hijo en común, tampoco se debe llorar ante una mujer, te aborrecen, o puede que te vean como a un niño y no como a un hombre con coraje. Los hombres somos niños grandes y solamente se conoce a una mujer cuando ésta está enamorada de tu persona. Y en fin, la vida enseña, aunque eso sólo puedan decirlo los ancianos. Yo, que soy un adulto, nada más puedo decir que sólo se puede contar con uno mismo, y no creerte las palabras que prometen ahora y luego resulta ser otra cosa. La vida me ha enseñado a no fiarme de nadie, y hoy estás bien y mañana puedes estar peor. Aunque también mejor, todo es cuestión de cómo organices tu vida, sin esperar nada de nadie nunca. También la vida me ha enseñado a que se puede ser feliz con muy poca cosa, esto lo he aprendido de mis padres, que son a la vez los seres más sencillos que conozco. Un consejo: mantén la calma sin provocar a que las cosas ocurran, si ha de ser tuyo lo será, si no otra canción se cantará. Pero nunca obligues al destino. Ni envidies a un amigo. 

Capplannetta y los buenos momentos

Posted on 21:27


A veces existen momentos en los que estás triste y amargado sin saber porqué. A eso lo llamó un estudiante de psicología en su tesis hace muchos años Melancolía, y creo que es la palabra perfecta. Hay momentos en que no se aprecia bien la suerte que tienes al estar vivo porque parece que siempre nos falta algo, algo que necesitamos y no sabemos cómo denominarlo ni podemos resguardarnos de ese momento, pero se está triste y no sabemos a qué es debido. Cuánto echo de menos el estar con gente y disfrutar de cualquier cosa que en ese momento no la disfruté del todo y ahora te das cuenta y sí la disfrutarías, sobre todo ahora en verano. Nunca más desperdiciaré el tiempo con alguien tomándome una cerveza, o yendo a comerme un bocadillo, o en una boda donde estás con los tuyos. Pero la realidad es que nos acordamos de lo que teníamos justamente cuando no lo tenemos, y esa es la vida, tampoco es preferible esperar a que las cosas pasen, pues todo tiene su momento y si ha de venir vendrá. Ahora no se usa el término melancolía, se usa el término depresión. Aunque la depresión no sea ni por asomo igual que la melancolía, la depresión no se conoce en los países subdesarrollados, y es que es un mal de sociedades capitalistas e industrializadas debido al estrés y al exceso de insatisfacciones que tenemos aquí en el norte de los hemisferios agraciados por el dinero, que es maldito aunque necesario, desgraciadamente. Aprovechen los buenos momentos, reírse y divertirse, vivir en sociedad es parte de la felicidad, y dejémonos de flautas y de gaitas, piel con piel la vida es agua.