Posted on 5:28
Qué mala es la soledad,
Qué mala es la soledad,
Que entre media hasta el dinero,
La salud, la libertad,
Y no acompañan por despecho.
Unos se hacen de un perro,
Qué mala es la soledad,
Qué mala es la soledad,
Qué mala es la soledad,
Otros sufren presencia u orfandad,
Y otros aquello echan de menos.
Por compañía la edad les da igual,
Qué mala es la soledad,
Cuántos se casan con terceros,
Pasar agonías y también celos,
Y no saben que en realidad
Qué mala es la soledad,
Qué mala es la soledad,
Se flagelan por casarse los solteros,
Qué mala es la soledad,
Casarse por soledad, para eso no hay peros.
Es tan fácil como pensar.
O tal vez también decir la verdad,
Qué mala es la soledad,
Es como estorbar cuando llegas a viejo.
Piensan que nunca les llegará a ellos,
Pero para la soledad no hay edad,
Posted on 4:42
¿Por qué estáis tan solas sobre el escaparate
Con telón de hielo de Hollywood?
¿Por qué? Si sois la yunta de bueyes
Que del carromato tira, sois amapolas
Solitarias en el maremagnun de zombies,
Se odia la cansada mueca que os oprime
Porque especuláis contra vuestro miedo,
Yo no quiero ser actor, quiero la voz
Y todo tiene un precio menos la libre idea.
Posted on 3:41
Fui el más aplicado de los alumnos
Ya terminado el ciclo escolar,
Hice módulos donde me graduaron
Con una etiqueta de Lagavulin,
Anduve ejerciendo con una heroína,
Y mi carrera no ha parado de fracaso
En fracaso, de derrota en derrota.
Comprendí de qué color era el vicio,
Y acabé como ingeniero en las artes
De seguir estando con vida.
In Memoriam, José Muñoz Ramos.
No lloraré más tu muerte
Porque sé que tu reguero de vida
Es de libélulas brillantes de azules y amarillos naturales,
Sé que tu reguero de vida ha amamantado
De luces de alegría las viñas de mi sangre,
Los lugares por donde tú pasaste
Me hacen arrastrarme frente paredes
De manera verticalísima,
No lloraré tus zapatos nuevos, y tus cassettes
Me seguirán ante esta batalla blanda,
El hombre no es hombre sin su muerte,
La canción que nutren las auroras
Vendrán a recogerte con sus sábanas limpias,
Será, como doblar la ropa de cama,
Aunque morías en una camilla ante la solemnidad
Del oxígeno y el técnico tensiómetro,
Qué feos son todos los ataúdes,
Lleven cruz o estrella de David,
Con lo bonito que es ver la acequia en su chapoteo de mujeres bebiendo del licor que traen los autobuses
De otros pueblos, de no sé qué lindes,
El páramo donde lo sudaste es un secarral ahora,
Te diré, que los aviones traerán la partitura de tu suspiro, traerán los camiones grandes la anestesia de tu sueño a media tarde,
No lloraré más tu corazón destrozado, un infarto, es un infarto, toda la familia convulsiona tu hora, a la hora de tu hora, amén.