Pizarro, Hernán Cortés, El Tempranillo,
Alfonso XIII, Primo de Rivera, El Caudillo, UCD, PSOE, PP, el Torete, el
Vaquilla, Tejero y el Matusalén de Carrillo, Todos al Suelo, esto es un atraco,
Manda Huevos dijo Trillo, los Gal, Barrionuevo, Vera, el Lute con el brazo en
cabestrillo, la Guardia Civil, Sierra Morena, la Inquisición, a cada cual, a
cada cuanto, Godoy, Roldán, El Lazarillo, Carlos V, Bárcenas, Rajoy y de
calamares el bocadillo, la Movida, el movidón, Carmen de Mérimée enseñando el
canalillo, el hijo de Puyol, el hijo de Putón, Barça, Real Madrid, aquí el que
no roba es un pardillo, Montilla, el Tripartito, lacayos, testaferros, nos
pasan el platillo, héroe es un ladrón, vaya gozada ser un Borbón, o un bribón,
Urdangarín, y la Vieja del Visillo.
Posted on 3:06
El mundo fijado de las fotografías, el mundo posado de los retratos sepia, ese, ese es otro mundo, es un mundo quieto, parado, perplejo, estático, mundo verdoso y anaranjado de las fotografías Agfa, ese mundo se ha grabado con luz propia, y sin embargo nosotros, nos movemos a través de esa luz y allí la vida es otra.
De pequeño me daba miedo lo cerca que estaba la secreta verdad de la mirada de la mentira a voces que pudo haber salido de mi boca, por eso fui carne de varias calumnias nacidas de la confusa infamia de la vida, hoy, me aproximo al filo de cuchillo de las bromas hechas mentira y me siguen asustando las ruinas de mi futuro.
Quisiera que sonara otra eterna canción, y no que suene repetidamente el tic-tac del litigio entre la noche y el día, se hace tardía la sonata de luz de luna, se hace improperio la danza continua del sol, yo quiero ser canción, pero huyen las notas de mis palabras.
Porque probar los límites del miedo viene a ser como un cosquilleo, un cosquilleo que se retro-alimenta como en pleno invierno percibir el fuego, si estás demasiado cerca arderás en sus llamas y el miedo te hará débil, si estás amparado en su calor ni lejos ni demasiado cerca estarás a gusto porque ese miedo te mantendrá a raya de otros peligros, pero si estás lejos estarás a merced del invierno y el frío constante y sin miedo corres el riesgo de meterte en demasiados problemas, serás una causa pendiente, o algo peor, carne de cañón o de presidio.

No te aferres a una triste historia en el espinoso jardín de los cactus de amores pasados. Todos los amores pasados huelen y saben a triste canción, a una decadente historia donde alrededor de la soledad gira todo el mobiliario usado y ni en una silla vieja basta ningún perdón, ni en ningún renglón de tu triste historia cabe lo malo de un añejo pasado que se olvida en cada estación mientras pasa el tren apropiado. No te aferres pues ya todo acabó sin un final soñado, toda la historia se hizo canción y en esa canción ya no vuelven músicos de acordeón, ni ningún cantautor trasnochado, ningún ejército de timbales han pasado y sabe a sucia el agua que se usó para fregar la pista de baile donde se dieron los primeros pasos, sabe a usado el papel con el que vas a dar telón a un final al vacío envasado. Sabe el amor pasado a sombra que sigue atrás y que tú ves en un día soleado, pero los días grises de melancólica canción, días nublados sin apenas luz ni calor, los amores pasados saben y sabrán a borrón donde has errado, a salpicado chubasquero donde se mezcla agua con el barro.
Hay una mirada que huye y esa mirada huye de lo que los demás huyen. Como en un wéstern siniestro la masa enfurecida conspira para que tropiece esa mirada salvaje, mirada que no sería mirada apenas perceptible si no hubiera frecuentado entre látigo y espuela. La forma escapa a la mirada y el pensamiento queda pétreo como una arquitectura basada en la Roma aburrida que perdura. A volandas escapa, con frecuencia huye de sí misma, como queriendo buscar una paz que se le resiste, voz que silba, silbo milenario, entraña de esta tierra, la frase hecha, boceto que parte hacia la realidad, simulacro que se hace viento eternizado, juego de espejos, nada.
Si alguna vez contaste las estrellas supiste con certeza que te equivocabas, ya que había demasiadas, y todas juntas no caben en un pijama, no caben en la espesura de la noche de tu pelo, pero sí caben en tus sueños favoritos. Tiene la alegría de vivir una sustancia que nace en la voluntad y en la inercia de los sueños.
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Al principio te pesará presentarte ante la lluvia con los pies descalzos, aunque cuando trabajes la tierra sentirás que toda lluvia es necesaria, ya que el barro te facilitará la azada. Después de la lluvia el cielo está liberado.
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La vida parte de la inocencia al hartazgo, pero la vida es maravillosa. Lo dicen las canciones, algunos poemas, lo dicen los amaneceres y los anocheceres, lo dice la libertad que tengamos para escoger lo que queramos, lo dicen los libros, los de autoayuda más todavía, lo dicen los anhelos, la variedad, lo dicen hasta los que creen que la vida es asquerosa. Por eso yo prefiero caerme del guindo antes que caer en desgracia permanentemente.
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La vida es aveces como un bulevar donde se reconocen las señales que atisban, unos encuentran en sí su sosiego, otros en los que transeúntes circulan, un minuto de paz es el único pan, una hora de paz es inocente asunto, pido piedad para las horas que hacen crick crack, pido una solemne amnistía para el dios de los presuntos, hubo un tiempo en que te quise manipular pero en las cosas de maniobrar no caigo de pie en este mundo.
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Y tú eras la que preguntabas el porqué de los países ricos, donde en ellos se diagnosticaba a cada hora la depresión, donde se parte en el corazón púrpura una lluvia y un teatro de fiebres como en una olla de barro falsas monedas, y tú eras la que flotabas caminando pensando en voz alta cuál era el sinsentido de la tragedia, y tú eras la sonrisa pura que yo desfloré antaño, la margarita torpe del sí y el sí tropezándose, lo que yo seguía y encontraba, la voz más antigua.
Los dos éramos puros como el olor a nuevo de los coches nuevos, los dos empezamos a cantar una nueva vida que empezamos a vivir, tu sonrisa pura y tu ilusión de burbujas, mi vértigo a lo desconocido pero con ganas de amarte. Cuentan los que saben que nuestro amor era de conveniencia, ¿qué sabrán los que saben si nada saben? Viajamos en taxi bajo un cielo con gafas de sol, andamos la vida de perros y nos amamos como gatos, nos arrancamos la viña donde cultivan nuestra alegría, sin embargo, luz pequeña al final del túnel y y tú empeñada en cambiar de conductor con el coche en marcha, la velocidad azul es un neón que nos traspasa la coraza, la ciudad se hace reto imposible, tráfico, ruido y demás trasiego, como vencedores nos divorciamos.