Posted on 1:55

Yo no soy lo que se suele llamar un patriota, nunca lo he sido del todo, prefiero considerarme parte de una humanidad sea ésta como sea, que minimizar un sentimiento por el deber hacia las patrias putas. Cuando ganó el mundial la selección de fútbol yo no sentí una alegría especial, para nada me sentí parte de una potencia -en este caso de fútbol- a la que guardar respeto. Lo que sí me ocurre, cuando viajo fuera del país o cuando veo una película, que al escuchar una canción, o ver una escena de cine, o también un olor, me da una emoción especial el hecho de pertenecer a un imaginario colectivo, o tal vez recordar destellos de una infancia feliz que se evaporó no sin alegría e ilusiones. Una infancia tal vez con trazos de una España cañí. Aunque también me ocurre en el caso inverso: hago propias canciones de países a los que no pertenezco del todo y de veras me emocionan. Me ocurre en el caso de Argentina o México, con canciones como La Argentinidad al Palo o Ché Bandoneón de Mosalini con Cortázar, o en el caso de México, con canciones como la Jaula de Oro de Los Tigres del Norte, en fin, quería dejar patente que la patria de uno puede ser algo relativo, y un hecho circunstancial, creo yo.

En el carrusel de este mundo desnudado entre inviernos macabras me tropecé en el exceso de un absurdo y mordaz pentagrama, pues sé que el consuelo de muchos es partirse la cara y el consuelo de pocos es un consuelo de nadies, para nadie traduzco esta especie de melodrama, me tildan de loco cuando les viene la gana, me etiquetan de tonto la élite de exquisitez con trauma, yo me pongo y me descompongo como el vino que se avinagra, deberías saber que te quiero en calma pero tus nervios delatan comedias de tragedia mojigata, en el trasfondo de la pulcritud literaria no tienen mis versos una triste fe de erratas, pues se mide a las claras mis oscuras pasiones sin un mañana, a qué decir tiene que las bocanadas de este consuelo con la ocasión calva, se siente en el frío oportuno de la serenata que apunta la voz a la cuerda floja de mi palabra. Mi sabor a sal comprueba que la soledad se acaba cuando la noche apaga a millones de hipócritas luchas cotidianas, mi sabor a tabaco y a vainilla en vaina sabe que los que se conforman con la azotaina los vendrá a avisar el carcelero en la madrugada, ni sabor, ni pulpa del desconsuelo, la verdad que se niega en voz baja la gritan los atados a la desventaja, ya que los justos que tiritan contra un muro de espaldas se pelan los nudillos con saña golpeando su ceguera incauta.
Posted on 1:13
Se dirán el día después 'ya lo hemos
hecho'.La noche de bodas será como todas, de las corrientes, existe
demasiada mitificación y leyenda urbana sobre la gran Noche de bodas, la
Noche de bodas es mejor todo lo que dure el matrimonio, y no sólo un
día donde el mito tilda de un absurdo evidente. Lo importante es la
felicidad dentro del matrimonio, estar siempre unidos, no faltarse nunca
el respeto y sobre todo ser sensatos, sensatos con el dinero, sensatos
con los hijos, y sensatos con los familiares que están alrededor. Cuando
un matrimonio fracasa, fracasan los dos, y no es del todo un fracaso,
es hartazgo y el colmen de un amor que se imprimió en las páginas de un
obituario. Hay archivados óbitos de matrimonios en los anaqueles
infinitos de la vida humana. Lo triste es fingir, quererse porque sí,
aguantar y aguantar, ese, ese sí que es el verdadero fracaso.
Posted on 2:52
Hago tuyas todas las canciones de tiempos párvulos, las identifico contigo y me revuelvo de lamentos en la flojera de los recuerdos. Y todo esto lo hago porque te indago ya niña en las comisuras de la melancolía, pues siento nostalgia de tu alegría de niña ácida como el azufre de un volcán adormecido. Ya no quiero volver andar lo pasado y quisiera deshacerme de esa niña a la que le tengo tanta pena que tontería sería ser tu dios o tu padre, el caso es que me hace daño tu recuerdo, y sí sufres en la vida es por tu actitud, niña, muñeca, o ángel caído en mis brazos.
Posted on 1:39
Prefiero escuchar el grito de júbilo del
hijo de mi vecino de arriba en esta noche callada que el estruendoso
aullido de mujeres desesperadas, aullidos desgarrados, como si quemasen
en la hoguera a las mujeres inocentes ante una masa enfurecida. Prefiero
escuchar la flauta desafinada con tres notas del hijo de mi vecina de
abajo que la prosodia maliciosa de los que señalan un aullido interior,
así, así, tabla de juego de mesa desplegada para estar tranquilo,
mientras que las risas en la reunión de los corazones limpios se expande
como un colibrí mágico dibujando un mundo feliz. Lástima que la dicha
salga por las cloacas haciendo muecas, lástima que los corazones estén
hechos para lo que llora la memoria.
Posted on 4:41
Hoy quisiera contar algo que los seres humanos conocen demasiado. Algo que muchos escritores ya contaron y se les cansó la tinta repitiéndose como cuando llueve sobre mojado. Quisiera repetirme como ellos, pero ¿qué remedio pudiera el ser humano dar como una balsámica cura contando lo que otros ya contaron, díez, cien, mil, miles, millones de veces? Como en un coro por individuo, soledad por soledad, persona que suda y golpea un muro, hoy ya no es hoy, hoy ya está todo dicho, y todo lo que yo, un ser humano, pudiera contar sobre este tema está demasiadas veces pasado por las aguas de un molino, y todo aquél que no tenga una solución para dejar ya zanjado este tema es un hombre corriente, aquellos que redundan en lo mismo están condenados a contar lo que todo el mundo sabe y por ellos, sólo por ellos, se custodia en las entrañas de este mundo.

Ver mojitos por las redes sociales sobre un telón de pixel con carne de inquina, salvaguardar las distancias, yo no envidio a nadie, ni siquiera a los felices, porque en la sombra todos los Pinochos son de madera. Yo envidio a mi padre, a mi madre, tantas decepciones y todavía no se han cansado. Hubo una vez que las cadenas eran de goma y por eso no pesaban, a más años más lentitud, qué bueno por mis padres que no se han cansado, y llevan desde hace 27 años que no salen de vacaciones, ellos dicen, las verdaderas vacaciones son las de rico, qué bueno por mis padres que no se han cansado, cansarse, como un ramillete pobre de margaritas en un erial siempre meadas por los perros de los alrededores. Hubo una vez que los tiempos eran pan de miel y venían los amigos como moscas, porque entonces había Maná que desangrar en el silencio. La envidia, yo no envidio al que al darle de mi mano marchó con otros vuelos, todas las palomas del parque son palomas, y perecen unas y son nuevas otras, y yo voy envejeciendo y los tiempos mejores son los que dejemos en el armario empotrado del miedo. Por eso yo aprendí a ser viejo, ahora que quiero ser niño las arrugas son una mentira que inventó cualquier espejo.