una foto de un mojito

Posted on 18:52


Ver mojitos por las redes sociales sobre un telón de pixel con carne de inquina, salvaguardar las distancias, yo no envidio a nadie, ni siquiera a los felices, porque en la sombra todos los Pinochos son de madera. Yo envidio a mi padre, a mi madre, tantas decepciones y todavía no se han cansado. Hubo una vez que las cadenas eran de goma y por eso no pesaban, a más años más lentitud, qué bueno por mis padres que no se han cansado, y llevan desde hace 27 años que no salen de vacaciones, ellos dicen, las verdaderas vacaciones son las de rico, qué bueno por mis padres que no se han cansado, cansarse, como un ramillete pobre de margaritas en un erial siempre meadas por los perros de los alrededores. Hubo una vez que los tiempos eran pan de miel y venían los amigos como moscas, porque entonces había Maná que desangrar en el silencio. La envidia, yo no envidio al que al darle de mi mano marchó con otros vuelos, todas las palomas del parque son palomas, y perecen unas y son nuevas otras, y yo voy envejeciendo y los tiempos mejores son los que dejemos en el armario empotrado del miedo. Por eso yo aprendí a ser viejo, ahora que quiero ser niño las arrugas son una mentira que inventó cualquier espejo.

contar historias

Posted on 14:01


Es un lúcido deleite el contar historias no contadas nunca. Se concibe la naturaleza de ficcionar entre la naturaleza de decir la verdad para ser justo y evocar ensoñaciones que nos saquen de un tedio de pesadumbre. Hoy podía contar tantas cosas que mi corazón vivió entre la fibra de otras verdades u otros corazones que al compás de la alegría y la euforia se fueron apagando hacia tiempos de lentitud y hacia tiempos de dicha disfrazada. Hoy puedo, lo sé, contar la historia más dulcemente engañosa en la que sueñe el peregrino de almas que donan, contar la historia aquella del Chano, hombre de coñac y caspa en los hombros, la historia del músico saxofonista de jazz que se perdió entre otras historias ya contadas, inventar por invertar, crear para destruir, destruir para crear de nuevo desde la nada absoluta, la hoja en blanco, pared de medicina mezclada con tinta china en la que una hormiga deja sus huellas al lector ocasional, virtud de bálsamo redentor en la que el consuelo es una mitad que pisotea encabezonado a la tristeza.

cosas de niño

Posted on 18:33


Cuando era un niño y me daban un beso me frotaba justo después de haberme dado el beso. Las mujeres no pinchaban, te dejaban la señal del pintalabios en la cara, al frotarme parecía luego que tuviese las mejillas sonrosadas; cuando te besaban los hombres entonces si notabas los pinchazos del pelo duro de sus caras. También me frotaba, con más fuerza, cosas de niño. La familia de mi padre es más besucona que la de mi madre, por eso cuando visitaba a la familia de mi padre a quienes más me gustaba besar era a mis primas, también besaba a las primas de parte de mi madre, y eso que éstas ninguna solía besar, pero yo las besaba, entonces ellas cuando las besaba se frotaban tras besarlas sus mejillas, qué desilusión.

teleopinión

Posted on 0:19


En España se hartan de hablar unos y otros, ya sea la Sexta (con lo progre que parece), se hartan de hablar en la televisión del estado, en Tele 5 nos ofrecen tele-mierda, y todos venga hablar, todos son de izquierdas, los hay derechistas moderados, los hay monárquicos y republicanos, todos cobran su colaboración, y aquí quien padece es el pueblo, el pueblo paga hipoteca, el pueblo pasa necesidad, el pueblo sufre los recortes, mientras tanto, cada vez más millonarios, mientras tanto fuga de cerebros, la justicia es lenta para el rico y veloz para el pueblo, el pueblo calla, yo hablo en este blog y no actúo, pero ¿qué puedo hacer? Asesinar, hacerme terrorista, iniciar un holocausto, llevarme por delante a inocentes para conseguir la revolución, NO, ¿qué puedo hacer? Callar como lo hace el pueblo y que siga la fiesta para unos pocos.

escapar

Posted on 18:06


Los inapetentes buscan una excusa porque pretenden escapar, los apresados bajo su extinta sangre también pretenden escapar, escapar de la escualidez del mundo, porque el mundo no es lo que era, nacen las fronteras como granos en el culo, y a los residentes se les desplaza, yo no pagué pasaje para esta ignominia ni quise tener mis ventanas hacia una cloaca, yo vine al mundo para ser la carne helada durante la temporada viva, yo vine al mundo para florecer en la noche como una estrella fugitiva, casi le pongo nombre a todas las cárceles que me han prestado, sin embargo hoy las dejaré que vuelen repletas de humanidad y un Dios que deja su locura en un yo curado. Los mundos ocultos pretenden anidar, los niños ya viejos quieren una infancia por estrenar.

Mr. Qwerty

Posted on 2:49


El impulsor Mr. Qwerty no perdona lo pasado escrito, por eso se debe tener criterio literario desde el comienzo, si no lo tienes, escribirás cosas de las que luego te avergonzarás, el impulsor Mr. Qwerty no perdona la falta de pudor, tampoco el escribir con ira, con animadversión, con inquina o con resentimiento. Se debe escribir sobre cosas de interés, descartar escritos donde se escriba en papel mojado sobre papel mojado, no cansar, no aburrir, enganchar desde el primer párrafo, si el lector llega a seguir con el libro en la mitad estará entregado. No escribir enfadado, no escribir sobre las cosas mundanas que en nosotros vemos de una forma y en los demás miramos de otro lado, quizá con menor aprobación por nuestra parte, el impulsor Mr. Qwerty aconseja ser puntilloso con el lenguaje, ya que se ofende al lector timorato, aunque a otros más gamberros les guste, mejor gustar a la mayoría práctica, que a la minoría insensata, se sonroja el timorato de una palabra sucia, pero en el realismo sucio se lo pasa muy bien, más bien se desmelena, cosas del impulsor Mr. Qwerty y cosas que se aprenden andando.

costumbre

Posted on 3:16


Desde niño tengo la costumbre de morderme las uñas de las manos, me arranco con la ayuda de los dientes las uñas y las recopilo en la mesa para tirarlas luego a la basura. Sobre todo lo hago cuando estoy nervioso. Hoy me he pasado, me he arrancado medio centímetro de uña, quién sabe, quizá de aquí a dos años arrancándome medio centímetro cada día haya desaparecido totalmente.