
Ver mojitos por las redes sociales sobre un telón de pixel con carne de inquina, salvaguardar las distancias, yo no envidio a nadie, ni siquiera a los felices, porque en la sombra todos los Pinochos son de madera. Yo envidio a mi padre, a mi madre, tantas decepciones y todavía no se han cansado. Hubo una vez que las cadenas eran de goma y por eso no pesaban, a más años más lentitud, qué bueno por mis padres que no se han cansado, y llevan desde hace 27 años que no salen de vacaciones, ellos dicen, las verdaderas vacaciones son las de rico, qué bueno por mis padres que no se han cansado, cansarse, como un ramillete pobre de margaritas en un erial siempre meadas por los perros de los alrededores. Hubo una vez que los tiempos eran pan de miel y venían los amigos como moscas, porque entonces había Maná que desangrar en el silencio. La envidia, yo no envidio al que al darle de mi mano marchó con otros vuelos, todas las palomas del parque son palomas, y perecen unas y son nuevas otras, y yo voy envejeciendo y los tiempos mejores son los que dejemos en el armario empotrado del miedo. Por eso yo aprendí a ser viejo, ahora que quiero ser niño las arrugas son una mentira que inventó cualquier espejo.
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Es un lúcido deleite el contar historias no
contadas nunca. Se concibe la naturaleza de ficcionar entre la
naturaleza de decir la verdad para ser justo y evocar ensoñaciones que
nos saquen de un tedio de pesadumbre. Hoy podía contar tantas cosas que
mi corazón vivió entre la fibra de otras verdades u otros corazones que
al compás de la alegría y la euforia se fueron apagando hacia tiempos
de lentitud y hacia tiempos de dicha disfrazada. Hoy puedo, lo sé,
contar la historia más dulcemente engañosa en la que sueñe el peregrino
de almas que donan, contar la historia aquella del Chano, hombre de
coñac y caspa en los hombros, la historia del músico saxofonista de jazz
que se perdió entre otras historias ya contadas, inventar por invertar,
crear para destruir, destruir para crear de nuevo desde la nada
absoluta, la hoja en blanco, pared de medicina mezclada con tinta china
en la que una hormiga deja sus huellas al lector ocasional, virtud de
bálsamo redentor en la que el consuelo es una mitad que pisotea
encabezonado a la tristeza.
Cuando era un niño y me daban un beso me frotaba justo después de haberme dado el beso. Las mujeres no pinchaban, te dejaban la señal del pintalabios en la cara, al frotarme parecía luego que tuviese las mejillas sonrosadas; cuando te besaban los hombres entonces si notabas los pinchazos del pelo duro de sus caras. También me frotaba, con más fuerza, cosas de niño. La familia de mi padre es más besucona que la de mi madre, por eso cuando visitaba a la familia de mi padre a quienes más me gustaba besar era a mis primas, también besaba a las primas de parte de mi madre, y eso que éstas ninguna solía besar, pero yo las besaba, entonces ellas cuando las besaba se frotaban tras besarlas sus mejillas, qué desilusión.
Posted on 0:19
En España se hartan de hablar unos y otros,
ya sea la Sexta (con lo progre que parece), se hartan de hablar en la
televisión del estado, en Tele 5 nos ofrecen tele-mierda, y todos venga
hablar, todos son de izquierdas, los hay derechistas moderados, los hay
monárquicos y republicanos, todos cobran su colaboración, y aquí quien
padece es el pueblo, el pueblo paga hipoteca, el pueblo pasa necesidad,
el pueblo sufre los recortes, mientras tanto, cada vez más millonarios,
mientras tanto fuga de cerebros, la justicia es lenta para el rico y
veloz para el pueblo, el pueblo calla, yo hablo en este blog y no actúo,
pero ¿qué puedo hacer? Asesinar, hacerme terrorista, iniciar un
holocausto, llevarme por delante a inocentes para conseguir la
revolución, NO, ¿qué puedo hacer? Callar como lo hace el pueblo y que
siga la fiesta para unos pocos.
Los inapetentes buscan una excusa porque pretenden escapar, los apresados bajo su extinta sangre también pretenden escapar, escapar de la escualidez del mundo, porque el mundo no es lo que era, nacen las fronteras como granos en el culo, y a los residentes se les desplaza, yo no pagué pasaje para esta ignominia ni quise tener mis ventanas hacia una cloaca, yo vine al mundo para ser la carne helada durante la temporada viva, yo vine al mundo para florecer en la noche como una estrella fugitiva, casi le pongo nombre a todas las cárceles que me han prestado, sin embargo hoy las dejaré que vuelen repletas de humanidad y un Dios que deja su locura en un yo curado. Los mundos ocultos pretenden anidar, los niños ya viejos quieren una infancia por estrenar.
Posted on 2:49

El impulsor Mr. Qwerty no perdona lo pasado
escrito, por eso se debe tener criterio literario desde el comienzo, si
no lo tienes, escribirás cosas de las que luego te avergonzarás, el
impulsor Mr. Qwerty no perdona la falta de pudor, tampoco el escribir
con ira, con animadversión, con inquina o con resentimiento. Se debe
escribir sobre cosas de interés, descartar escritos donde se escriba en
papel mojado sobre papel mojado, no cansar, no aburrir, enganchar desde
el primer párrafo, si el lector llega a seguir con el libro en la mitad
estará entregado. No escribir enfadado, no escribir sobre las cosas
mundanas que en nosotros vemos de una forma y en los demás miramos de
otro lado, quizá con menor aprobación por nuestra parte, el impulsor Mr.
Qwerty aconseja ser puntilloso con el lenguaje, ya que se ofende al
lector timorato, aunque a otros más gamberros les guste, mejor gustar a
la mayoría práctica, que a la minoría insensata, se sonroja el timorato
de una palabra sucia, pero en el realismo sucio se lo pasa muy bien, más
bien se desmelena, cosas del impulsor Mr. Qwerty y cosas que se
aprenden andando.
Posted on 3:16
Desde niño tengo la costumbre de morderme
las uñas de las manos, me arranco con la ayuda de los dientes las uñas y
las recopilo en la mesa para tirarlas luego a la basura. Sobre todo lo
hago cuando estoy nervioso. Hoy me he pasado, me he arrancado medio
centímetro de uña, quién sabe, quizá de aquí a dos años arrancándome
medio centímetro cada día haya desaparecido totalmente.