Posted on 2:37

El secreto a voces que Panero se llevó a la tumba respira de efluvios entre la mandíbula y los dientes secos de Ana María Moix. Panero se volvió loco tejiendo la rosa perturbada de su cerebro, Ana María se estropeaba como un Mephistófeles creyéndose Dios de la gloria de los escritores fumadores y de la caspa que engendra hablar de un escritor después de muerto. Se tienen muchos cojones, sí, por eso todos hablamos maravillas de ellos, y sí hablamos mal es porque nunca los conocimos. Si Ana María era el espíritu bello de la Gauche Divine, Panero era lo putrefacto de El Desencanto, si Ana María era adorada y ensalzada por crápulas poetas, por el pijo aparte y por tortilleras emancipadas, a lo Virginia Woolf o a lo Simone de Beavoir, todas le doraban la píldora, entonces fue cuando Panero asesinó a su hermano Luís María, por loco, por borracho y por sufrir complejo de Edipo, la metamorfosis pasó de crisálida a mariposa, y Leopoldo María quiso ser homosexual, masturbándose mirando la foto que Colita le hizo a Ana María, -bésame, mon amour, mientras nos tatuamos nuestros nombres mutuamente con nitroglicerina.
Hoy, cuando me desperté, un pájaro gris mascaba su canto por los recovecos imposibles de la tarde precisa, el pájaro no era gorrión, sin embargo quería serlo. Se movía desesperado por la fachada de mi edificio, yo pensé que era una paloma sucia por tubos de escape, asfalto y primavera en las zonas grises tan comunes para todos. Pero no, ese pájaro era mi corazón, lo envolvía con cuero en carne viva, lo arropé en mis entrañas hasta que la noche fue haciéndose presente como una sombra que te tranquiliza, la noche, esa manta caliente de la que renunciando a ventanas y paredes se hace ama de toda su milla infinita, su bostezo es un largo aullido que pesa como pesa la belleza negra. Ven noche y cálmame el rastro de abstinente plegaria que se acurruca como pájaros de hielo, pájaros de nieve que se sujetan en el alma pesada del agua, sueño pesado que cae como una lánguida ternura que vestida de nadería purga la estalagmita del silencio.
En el horizonte existe un ámbar para los amantes, el mar en su azul oscuro se sabe hondo y profundo de agua en el salitre, el horizonte, siempre inalcanzable, dibuja una utopía eterna para los que sueñan con el ámbar del que las mieles no reniegan.
Ando lo desandando temiendo a mi silencio y también al tuyo, primero rompo el silencio mío, después me encuentro de bruces con el tuyo, los dos rotos, seguimos temiéndonos, más nos valdría no romper ningún silencio pero una existencia sorda es una existencia que reconoce a la locura en el silencio que ha visto, quiero verte rompiendo silencios, y yo te contesto y nuestras miradas hablan.
Posted on 4:31

En la puta noche de los Óscars barren la miseria blanca con sus vestidos de oropel brillante las damas de moral doble y los señores, sus señores, con trajes chaqueta con faja y chaleco irrumpen en el vértigo del celuloide que se esfuma, y presumen de mundo entre sus dedos, con juegos de manos con moneda al uso. Mientras los homosexuales, los drogadictos, la chusma de Hollywood se esconden en los backstage (bambalinas) de la gran Academia y un ensayo general antes del gran evento les lee a todos la cartilla, les enseña la lección de que los perros no deben mover el rabito ni siquiera contentos, les enseña la lección, tres mil veces, la repiten, 101, 109, 1033. En la puta noche de los Óscars medio mundo se deslumbra con su alfombra roja, traída de un almacén textil en San Francisco, para el teatro Kodak, L. A. Año 2014. En la puta noche de los Óscars muchos no tendremos acceso a un glamour, a sus vestidos de marca, a sus joyas de firma, a sus limosinas alquiladas, pero qué grato es comprobar que existe paz en el mundo, mientras para otros la realidad supera a esa puta llamada ficción, esa ficción urdida entre algodones y el corcho de las auroras, en la gomaespuma de los hombres y mujeres solas, que golpean duro los efectos secundarios de su ciudad de hormigón y asfalto, de metales de construcción y aceros USA. Esto ocurre en la puta noche de los Óscars.
Posted on 2:42

Cara al sol con el brazo derecho extendido a primera hora de la mañana, entre el calor de las primeras pólvoras de la mañana, pólvoras instantáneas de los salvadores de una patria escuálida, calor que no se puede reconocer como tal, era refugio, era cueva fría que resguardaba de una tormenta fría, era sumisión, era miedo, miedo y sólo miedo. Cartilla de racionamiento, mugre en la tienda de comestibles, quioscos que te daban la espalda, manos callosas y explotación infantil, estas son las cosas por la que un Dios de media noche no soñaba, un padre alcohólico, madre enferma del alma. ¡A veces quisiera saber porqué te arrancaron la infancia de un zarpazo! Ropa de domingo, la que le sobraba a los demás, pantalones sin trabillas, remendado hasta en la postura y hasta en la impostura, cinturón que invadía tu vientre de adolescente pueril e imberbe, ¿qué apetito tuvo Dios sobre tu alegría que te la arrebataron sin previsión? Falange, domingos de misa y padrenuestro, una mancha de negrura con grises desgastados en los mostradores sin golosinas que poder ofrecerte en la alegría de los domingos largos y eternos de las tardes de cine de barrio, si es que se podía. De niño ya tratabas con bestias de carga y algún bestia sin corazón, huevo frito al natural, leche frita y piñonates duros de tratar, te arrebataron la infancia y en su momento la lamían los perros como un dulce inoportuno, los perros, hambrientos y voraces, la arrancaron de su gominola azul a bocados y tú te fuiste, te fuiste desde tu miseria en ese pueblo mojigato y reverente que no te dio oportunidad alguna, ahora eres del Barça, però no ets soci, mejor parecer que volver a ser.
Tengo la noche abierta a mis pasos, mientras que recuerdo tu olor de gata sucia de lluvia, me aprieto a la noche suspendida en mi sueño poliédrico, acarreo la música del siglo XX, saboreo el jazz en el ámbar de las medias luces, en las mieles de los crepúsculos en playas desiertas, el ámbar de la noche bebe de mi güisqui y yo lo mezclo con el caramelo de la obsesión, me digo, mil veces me digo, el ámbar de la noche con ojos de hueso, con ojos de vacío y bola de ping-pong, la noche se abre y también se cierra en la mitad meridional de lo que no se piensa, la noche da la vuelta como un calcetín y es alegría el pájaro que revolotea por los rincones de la nada, así, como un corazón de nadie y, así, quiero ser siempre yo.
Ya he llegado, por fin, a vuestros aposentos. Ya no tengo cadenas ni oro con que solventar mis culpas, me he dejado tres años oscuros y mis zapatos están nuevos, a golpe de Spotify y algún animalito del bosque he podido dejar mi fe y mi buena esperanza intacta, al fin el amor suele ser un naufragio cuando desgastados los abrazos se funden con la miseria, la miseria y la mugre son primas hermanas, ¿dónde estuvo la gran sociedad de mis ojos cuando estuve tan solo? El bosque huele a mujer desnuda, sin embargo son ángeles los que crean tan cerrado oxígeno en pos del leñador dormido, no quiero ni discusiones, ni combates a cuerpo Tierra, quiero volver a mi paz en ruinas, a veces las ruinas son ensalzadas y visitadas, siento un escalofrío, no estás en mi cama, y el vacío que has dejado se quema, se quema como un manojo de sudados billetes.
Una paloma me dijo que los mejores creadores nacen del barro, del barro con el que moldearon a Adán, agua y tierra, barro del que se nutre la prisa vegetal bajo el silencio, que es tiempo de arcilla con ruido incoloro, barro, cuando palpo tu magma de mujer que huele a tierra labrada, simiente en pelota de arcilla lanzo contra mis poemas de carne marcada, por que cuando en el ombligo marcado por mi cordón umbilical me separaron de mi madre exhausta nacieron tres breves semillas que me caracterizan, la bondad, la compasión y la empatía, parecen la misma cosa, pero no lo son cuando hablo con mi soledad en el barro. Barro desde el que tú me hablas.
Posted on 1:19

Millones de fotos sepia, el súmmum del
vintage en el asfalto perdido, entre adoquines perdido de ciudad con
quimeras resbaladas en las promesas frías y en los edificios de acero
que claman el grano de un click inoportuno, o una noche con un Marcel
Duchamp aburrido o extasiado, millones de fotos Agfa que perdieron el
aliento de bromuro entre los 70's y los 90's se buscan en las cajas de
zapatos y en los baúles de años perdidos que huelen a alcanfor y se
despiden del sueño que huele a caminata, y ahora millones de fotografías
digitales que se enamoran del músculo de pixel y sudan su orgasmo con
labios carnosos que sugieren un beso mordido por las mandíbulas flojas
que los soñantes cruzan como zombies en la literatura de la imagen. De
la imagen a todo color, parece pose o puesta en escena. Este breve
repaso por la fotografía y su historia no es casual, y esta fotografía
de un cuadro de un artista que se apellida Francés no es ninguna otra
casualidad, los dos fragmentos de este poema han querido ser parte de
este poema, y no yo he sido el que los ha elegido, ellos me han elegido a
mí como poeta y han preferido ser fragmento de este poema. Este poema
es un poema de amor, un poema de amor dedicado a la ciudad de New York,
sé que esto me hace parecer un provinciano newbie obsesionado con la
ciudad, pero pueden estar en lo cierto y pueden pensar también que sí
visitara la ciudad de New York iría a todos esos sitios donde siempre
van los turistas, sería el típico turista que frecuenta el MoMa y la
Estatua de la Libertad. Circularía entre sus taxis amarillos y quizá
alquilara alguno, rememoraría Taxi Driver, Manhattan, a Andy Warhol, al
viejo Lou Reed, a Allan Ginsberg y su aullido edulcorado, a Bob Dylan y
su etapa de músico urbano, emularía a Iggy Pop tomando café y fumando
con Tom Waits y su voz ronca y quebradiza, preguntaría en inglés con
acento andaluz por el Greenwich Village y no me entendería ni el judío
Edgard Solomon, a pesar de que procedía de una familía que conocía el
ladino, además de la Toráh, la cábala y los poemas místicos de Willian
Blake, o sea, un descendiente de judíos expulsados de España, un
Sefardita, pero todo esto que cuento no es posible, por que los
sefarditas no suelen llamarse Edgard Solomon, quizá sí se llamará
Abishai Cohen, pero ese nombré me suena, quizá sea ese contrabajista
judío que canta algunas canciones en ladino, pero todo esto es una
excusa, es una estupenda excusa para hablar de New York sin parecer un
newbie, o quizá sea una excusa también para unir el fragmento
introductorio y la fotografía del pintor y artista sobre New York
apellidado Francés y no parecer así que soy un fulano provinciano que
utiliza cualquier reserva para exponer obra de otros en poemas que yo me
invente, y tal vez sea está la excusa para que este poema hable de New
York y así yo no parezca ni un fulano provinciano ni un newbie. No sé,
podía seguir así hasta que amanezca.

Cuando tenga una pareja seria la voy a hacer reír lo máximo posible, sin ser un payaso permanente, sin ser empalagoso, quiero que nuestra relación sea algo que la haga emocionarse constantemente. Incrementando la alegría, en sus momentos idóneos, afloran los sentimientos tan a flor de piel que vienen a ti las cosas como golosas abejas al polen de las flores, cuando vienen demasiados moscones es cuestión de verlos con otros ojos, pues ninguna presencia es molesta si esta no da muestras de lo contrario. Cuando vomitas de empache hay presencias que se alejan y otras se quedan junto a tu vómito alimentándose de gracia, el vómito por empacho es ser sinceramente honesto, sin ningún artificio, sin ninguna hipocresía, valga tal redundancia, quiero hacer llorar de risa a quien quiero, prefiero eso a hacerles llorar de vacío insatisfecho y que ni sepan por lo que lloran. Las abejas cuando crean miel quiere decir que han vomitado por empacho de polen y ese vómito es la dulce miel, libando el polen de las flores el ecosistema avanza en su proceso vegetal, y es por eso que brotan los frutos, las flores, la primavera, hacer realidad la primavera en tu vida no es fácil, es cuestión de ser concretamente lo que tu naturaleza te permite ser que seas.