A la hora de tu partida cayeron de mi pecho
una fiebre fratricida, un espolón del diablo y dos secuelas con
tendencia suicida, a la hora de tu partida se avivaron en mi pecho una
Paloma de fuego herida, trece simientes de enebro y un sueño que exigía
su salida, a la hora de tu partida las moscas vinieron a mi tremenda
caída y se pusieron casi enfermos unos niños que no entendían tu
partida, se extinguieron los recuerdos y su lugar insiste la cosa vacía
del no echarte de menos. Ay, tremendo bataclán que deshilacha la
cuestión de tu partida, para entenderlo se entiende como se entiende sin
saberlo una lucha que de cruda es carne molida, un policía me exigía
una mordida, y cuánto lloro escuchando risas en las peluquerías.
En mi vecindario se escuchan conversaciones entremezcladas unas con otras, menudencias de voces que allá lejos parecen disueltas como un ingrediente en una comida que no comerás, yo las escucho y para nada se establece una comunicación concreta, da placer cuando vienen los vecinos a las 6:00 de la mañana, entre el frío y el cansancio evidente me coagula el placer de no estar afuera, como un calor propio en el que yo acurruco mi soledad, una lucha de algodones y de almohadas calientes en las que burlarte del invierno es una invitación al placer inmediato, la mejor droga del mundo, el placer es cuestión de no pisar según qué cristal tras haber roto una botella, el placer es que se te caigan las chinchetas de tus pósters y sortearlas todas con éxito en el suelo del sueño huérfano de realidad.
Haz deporte, mantén tu línea, no ingieras según qué alimentos, hago esto todos los días de la semana, pero sigo estando solo, es más, cuando más en forma estoy, cuando más esculpida tengo la belleza, más solitario estoy, quizá sea por que me he vuelto algo selectivo, selecciono a todas esas personas en tres grupos, los que están en forma en unos, los que merecen estar solos por que yo lo digo en otros, y el grupo que más me gusta es el que están en forma y además son más divertidos que nadie en otro, podéis llamarme egoísta, podéis llamarme segregador, incluso podéis llamarme inhumano, pero yo, al insulto que menos le hago caso es aquel que me tilda de ciego, odio a estas personas por que dicen que a mayor belleza física mayor es también la ceguera con la cual hago mi selección. Estas personas merecen estar solas por que yo lo digo.
Movía el mentón de un lado al otro porque le daba cierto placer redundar de forma compulsiva debido a las anfetaminas que tomaba normalmente, se mesaba el cabello un largo instante de manera repetida debido a la reiterada razón que lo expulsaba del paraíso racional, arrastraba el pie como si le pesara porque le pesaban las culpas de una causa sin causa aparente, se rascaba detrás de la oreja porque fue ese lugar en el que le señalaron los dioses lo que se oía aunque sin evidencia alguna. Toda locura tiene un por qué, las causas que hacen evidente una manía en la presencia del loco no son sino el atrezzo de su pensamiento.
Posted on 8:29
Tener un nombre en desuso, no cambiar mi acento andaluz, y nacer en un barrio de extrarradio son las mejores cosas que me han ocurrido en la vida. Lo primero, para que me confundan con la tierra profunda, esa tierra antigua de la que muchos reniegan, no, nunca he pretendido ser un hipster, ni un esnob, ni un lumbreras; lo segundo, para conocer mejor la hipocresía de esta España, que ignora más que sabe; lo tercero, para darme cuenta quien finge luchar por una ideología que iguale a las clases sociales, la mejor gente, la sencilla, y como gente sencilla no he conocido a nadie que a mis padres iguale.
***
La vida te ha dado tanto palo que ya no te atreves a hacer ninguna travesura más. Te gustaría, viejo amigo, saltar de locura en locura, quisieras malgastar tu vaso de güisqui y estrellarlo en la acera como solías hacer, en la de sitios que lo hiciste y por ello no te dejaron entrar nunca más en sus antros cochambrosos. De adolescente no eras así, para ti tenían límite todas las cosas, hasta ponías el pulgar como frontera cuando te pedían un bocado de tu bocadillo recién hecho. Para ti las cosas tenían un límite y el amor te removió tu cabeza bien amoblada, como un naufragio del que prefieres olvidarte, naufragó tu orden en el desorden, el alcohol y la droga provocó lo demás, en una tormenta, apareció tu ira, una ira que jamás hubieras conocido si no hubieses tirado abajo las alambradas de tus límites fronterizos con la noche loca. Has pasado por toda clase de tribus urbanas, te conoces al dedillo todos los cuentos chinos, por supuesto no eres un simple luser, tienes madera de capitán de ningún barco, sabes del nepotismo y de todos esos lamers que se ríen de tu sencillez de extrarradio, pero ignoran que conoces el designio de tu naturaleza, que la noche de los tiempos no está tan lejana, que la vida es desechable como una jeringuilla, como una usada y sangrante jeringuilla, taponada por la sangre coagulada, tan usada que ya da asco repetir hasta el bombeo, que la vida es una puta de nadie, que se va con cualquiera, con quién le salga rentable, ahora miras las risas desde adentro para afuera y te da asco el peligro de los gritos como relámpagos, gritos como relámpagos, como flashes en un destello de luz de gas, con luz de cuchillo y arma de fuego, con sed de venganza y juego de rabias. Sabes que todos los libros, todo el cine del mundo, toda la música de la tierra es una compacta noche pequeña fingida de purpurina donde iban las estrellas tan en serio, que donde hubo estrellas se suplantó la purpurina y esas estrellas en serio bostezan porque más allá de ti mujer no hay nada, aunque busques como un loco, aunque leas todos los libros de la tierra, que los trenes en la noche pueden tener apagadas las luces de sus vagones, el cine es cuestión de tomártelo en serio, como la vida misma, que cualquiera hace chistes con la ínfima mediocridad de lo absurdo, que la vida es mentira es epílogo repetido, adentro, afuera, más allá, más acá, en todas partes, que tú mujer provocas todas las guerras y también las victorias, abrazadas con el puño fuerte, abrazadas para que no se escapen, que todo es cuestión de tener un momento, para ponerte gomina en la cabeza y el cabello de punta, una chaqueta de cuero obsoleta y esperar la tragedia, esperar el naufragio, y empezar otra vez, empezar lo antes posible. Como cuando eras adolescente, entonces no te importaba dormir en el raso por un amor que no valiera apenas la herida. Pero lo hacías, aunque le quitaras la paz tranquila a tus padres.

Se ha roto el vidrio del palacio compacto,
se han emancipado los bosques y yo me pregunto, ¿qué kilómetro de
bullicio avivará la atmósfera viva entre tu tumba y mi tumba? Por que
cuando hayamos perdido el aliento de yugo de nada servirán que nos
apliquen el carbono 14 a ti y a mí sin lágrimas en los párpados. Nos
morderá el polvo y seremos un recuerdo, ni un recuerdo, nos limitamos a
estar vivos, quizá una sombra de risa rompió de sol en la velocidad azul
de la dicha, quizá ni tú ni yo comprendamos ya que es mejor estar vivo,
que los hombres tenemos que ser el agua que se enardece de carne, que
las alegrías fueron pequeñas sí, pero es mejor ser un ser vivo. Ser por
ejemplo una locura compartida de la que ríen sanamente los que aprietan
la victoria, ser quizá una reunión informal y borrachos no temer a la
resaca, pues toda vida tiene su factura posterior, que nada es gratis
todo lo sabemos, que la fiesta se apaga de asfixia todos lo sabemos,
cuando nuestras muertes se replieguen en las incógnitas frente a una
plegaria de lo que a nadie interese, poco han de soñar nuestros musgos
haciéndose vívidos en la piedra que nos concluye.
Posted on 5:27

Pasamos algún tiempo juntos, tanto que el reloj dio 5.110 vueltas en torno a sí mismo, tú explorabas mi cuerpo y yo exploraba el tuyo, como una suerte de azares imprevistos, tú sabías de mi lunar en la muñeca, yo reconocía tus hoyuelos cuando sonreías, circulaba ciego en la oscuridad dándote placer en todas tus zonas erógenas, como una liturgia que lindaba en la rutina y linde a linde te buscaba ya encontrada, conocía de tu cabello grueso y largo porque en las noches lo hacía bullicio de tacto espeso entre mi mano terca en el perderse, perderse de infinito, tú conocías mis pies de tantas veces que los acariciabas y como cuernos de caracol huían de tan sensibles que eran al cosquilleo de tus manos firmes aunque suaves, una vez me perdí por tu espalda, la encontré como una pared de pétrea y sentenciaba una belleza de muchacha robusta y tajante, tus pies medianos eran de dedos meñiques enanos, tu boca una amapola que decía sí desde sus pétalos, y no en sus semillas, mi cuerpo no es una escultura, y el tuyo tampoco, pero qué bien lo pasamos quemando nuestra Roma con las ruinas de nuestra Grecia devastada, la piel, esa era nuestra riqueza, los besos eran nuestros, y las caricias con escalofrío nuestra rosa erizada, que cuando ya inmersa en la fragua de blandos metales se torcía moldeable a nuestro único capricho.
Posted on 2:16

Según comentan los expertos en el siglo XXI
se incrementará el número de pacientes debido a algún trastorno de
ansiedad, trastorno depresivo o trastorno de la personalidad. Ya me
imagino las salas de espera de los centros de día, todo un sin fin de
rechonchos y rollizos pacientes que estropeados por la química redentora
y correctora harán de los cuerpos bocetos andantes de los cuadros de
Rubens. La industria farmacéutica ganará más dinero por esta clase de
medicamentos y no verá sentido a la productividad de fármacos con menor
salida que los anteriores. En los países pobres no conocen enfermedades
como la depresión o la ansiedad, las ven ridículas, paradoja de la vida,
cuando esa gente nacida en países en vías de desarrollo emigran a
países que sí conocen este tipo de enfermedades entonces es cuando no
las ven tan ridículas y se plantean medicarse por que al fin
comprendieron que son una realidad. Si en los países ricos estallara un
conflicto armado y hubiera una carencia de medicación de este tipo
entonces comprenderíamos las causas de esta epidemia metafísica, mental,
epidemia basada en la enfermedad del yo, en la crisis del alma. Unido a
esto, a que cada vez nos alienamos más debido a otros factores la
humanidad será un caos, una manada de gorditos outsiders, de hipsters
tan raros como un autodefinido, de obsesionados singles que prefieren el
hecho de estar solos por que compartir es divertido, pero la
convivencia es difícil. Utilizando esta introducción diré que poco a
poco no existe ya consuelo para tanta gente que se oculta en los
rincones de la noche, para esos seres a los que el apetito por la vida
se ha convertido en un perfecto desconocido. Recuerdo cuando era joven y
loco y la vida no me daba miedo, me da miedo la vida y es por que
imagino demasiadas cosas debido a mi ignorancia. C'est la vie. C'est la
chanson.