zero a la izquierda

Posted on 22:40


Yo nací para ser un héroe amaestrado, con ínfulas de no apartarme ni un milímetro del cuaderno milimetrado, saqué la punta a lapiceros, a rotuladores capé sin asco, rompí mapas, fumaba en el patio, mi futuro prometía e iba camino de algo. Yo nací para ser héroe apaciguado, a más de un límite violé traspasando rayas de consenso imaginario, más de un suspenso redondeé por que redondear es ponerle grado a números que sin par y sin impar imparables contaban cautos la cifra en un avatar de dedos en manos estirados, contaba con el manual de malísimos usuarios, que buscan en el ocio escolar bostezar y pensar en blanco, cafre y fracasado escolar, al fin llegué a ser algo, arte en el libro en el que dibujar el retrato del seis y del cuatro, ensayo de firmas y tachones sin más, recreo siempre castigado, hice carrera con las notas sin firmar, no aprendí más que lo que quise con tesón experimentarlo, no me dejaban encontrar mi lugar en la ciencia de vivir sin dar palo, ya sé que fui un trozo de pan de tan duro bocado olvidarlo, yo prometía, quería ser haragán y el líder con ideas de diablo, me tenían manía nada más, prometía ya desde párvulos, estirones de patilla, bofetadas y guantazos, es duro ser un rebelde escolar, es duro hacer novillos a ratos, no pretendo ir de intelectual, prefiero la experiencia de ser villano, muchos santos torturados están intentando parecer timoratos, yo empecé la experiencia al empezar, la formación la dejo en el entreacto, menuda farsa es antes que ser aparentar, menudo juego de simulacros, prefiero dejar claro que no quise estudiar a dármelas de analfabeto ilustrado, también existe el que por estudiar presume de erudito formado, mejor aprender del refrán que parafrasear a fulano, anónimos saben lograr lo que no supieron hacer laureados, me escondo con una careta y un traje de Adán antes que dar el coñazo, muchos cultos no saben mascar la papilla que todos los demás tragamos.

la soledad en tiempos del Spotify

Posted on 3:41


Viendo y conociendo la mugre en la que se cimenta la moral de los bares de barrio, comprendo, puedo llegar a comprender, el porqué una chica de Shangai adquiera una sonrisa tras una barra, lo que nunca llegaré a entender es que pisoteen la frente a un muchacho, el menos parroquiano, el más vulnerable, el más borracho pero el que pierde la razón por estarlo.


Aparté mi pose vertical ante una barra por una pose horizontal con un café solo, bebo vino cuando debo beberlo, pero además de beberlo he aprendido a mearlo, no critico al que a mear a un bar vaya, pero ya no tengo ganas de aguantar conversaciones de borracho, prefiero tranquilo estar con libro y en pijama, que estar desnudo sujetado por un vaso y unas babas, me pierdo por ríos de tinta, me acurruco en los algodones de la música a medio volumen, que es como decir a media luz y sin mediar palabra, paso por adorar a Camarón de la Isla y me acabo en una balada de jazz de un tal Bill Evans, me emociono con un Olé de un tipo saxofonista llamado John Coltrane y me eclipso poniéndole un dedal como sordina a un tal Piazzola.


Me acompaño con Chet Baker, Miles Davis, Bird, Monk, Marsalis, un bolero de Lara, Chavela y Luis Alfredo, los tigres del Norte y Chabuca Granda, Bob Dylan, Sex Pistols, los Rolling Stones, Violeta Parra, Billie Holliday, Carlos Gardel, Eva Ayllón y Santana, los Eagles, Iggy Pop, Tom Waits y Papas and the Mamas , Ziggy Stardust o David Bowie, Ac/Dc, Ella Fitzgerald, Víctor Jara, Nina Simone, Atahualpa, Marifé de Triana y McNamara, Machín, Judas Priest, Rosario, Skeeter Davis, Billie Jean, peppermint y la nostalgia.

bienestar

Posted on 23:42


Parto, parto al espacio anestesiado, con mi tufo u olor a payo, payo, payo, más que el limón con sal, payo, como aquél hombre blanco que ignora el esqueleto mordido siempre a ras, parto hacia mi mundo tranquilizado, me quedo acurrucado en la raya del miligramo y me quedo a gusto de la mayoría que son tantos, tantos que de cuantos ya mi naturaleza he olvidado, piedra que se debe amoldar, cansado y testarudo simulacro, mojo mi paz entre Tranquimazin medio ilustrado, tranquilo porque tranquilo has de estar ante el vértigo y el sobresalto, ternura química por la que andar con los ojos adormilados, qué importa lo que digan los demás, vuelvo al calor del cordón umbilical, vengo a retomar mi espacio, mi pacto desabrido en el cristal, mi espacio en el que es placentero estar, no conoce violencia ni Dios en el que rezar, tranquilizado sumo y resto la salud precaria del no estar, exposición, nudo, desenlace y debe haber algo más, tras esta página que ahora paso, debe haber al menos diez minutos de bienestar, la sociedad se derrumba y yo caliente en el confort del hogar, me quedo anestesiado, de sulfuros, de cianuros, de azufres que me liquidan la paz, paso de página y tú no estás, no me gusta el frío del vacío que dejas atrás, pero yo me hago y me deshago de supervivencia pertinaz. Me ato al hilo en el que cuelga la paz para un rato, y en la despensa no queda ya cariño despensado.

el piolet

Posted on 4:27


En esta foto están León Trotsky, Diego Rivera y André Bretón y nadie, nadie, nadie sospecha el futuro del viejo, Ramón Mercader era un catalán que se fue a Rusia de niño para hacerse un Stalinista con pretensiones de bolchevique yendo de menos a peor. El piolet de Mercader espera a Trotsky sigilosamente, en el momento menos esperado se lanza sobre la figura del líder comunista, le clava el fierro del piolet en su cráneo revolucionario, Trotsky se resiste, por supuesto, y patético Mercader, llora y finge arrepentimiento ante la verdad desnuda con desgarro. Ahí están en la foto, hablando de ismos, y de istas, hablando del rojo y del negro, hablando de la hoz y del martillo, nube liberada para los psicóticos, a esos psicóticos les diría que esta es la prueba evidente de que el ser humano es tan vulnerable que las hormigas y aún más las colmenas de abejas reinan su ecosistema de tiras y aflojas, a la paz de los psicóticos diré que no hay nadie hablando de su muerte tras las antesalas que invocan a la derrota sin dentadura.

nadie tiene la culpa

Posted on 14:59


Desmenuzaba la ciudad dando pasos salpicando mi odio hacia los dignos ciudadanos, yo arrasado por la lluvia me preguntaba por tu sol en la meta nueva del mundo alojada en Occidente. Ahora escucho jazz por las noches y en los días me oculto como un Caracol seco, yo desmenuzaba tu cuerpo que era de templada desnudez vegetal y me querías arrancar a besos mi otra desnudez sin pétalos de agua en la mirada, traviesa forma de burlarse de la noche, toda seria, donde ya ni los amantes se traducen en carne de bolero, pues se suben los recuerdos a la sien y como caballos trillan la sed del olvido, un raso de sábanas es inmenso cuando tú no estás, bailo contigo en la cafeta de la madrugada y arrastro mi deseo para someterte a una humedad pequeña, pateo las avenidas y rastreo la baba del pasado que guardan los relojes en sus soliloquios vomitando segundos y más segundos, me invento poemas como este para no tener que arrojarme a los bares nocturnos donde escupe mi nombre la policía en su turno que sabe a café y mala leche, no leche agria, esa la prueban los padres valientes que duermen la vigilia de sus hijos por que al otro día hay colegio, al otro día hay colegio y para mí no hay nada, disfrazo mi bilis con sonrisas que a nadie engañan, mimetizo mi orfandad visitando la casa de mis padres, ellos me leen la cartilla y yo me porto como un parvulario hombre que se sabe ya el himno nacional y la tabla de restar, aquí quedo, y nadie tiene la culpa de eso.

lecturas preferidas

Posted on 2:17


¿Para qué molestarme en escribir si el mundo seguirá rodando en su inercia imparable y por muchas palabras que yo anteponga a cualquier hecho, ante cualquier circunstancia va a ser un acto inútil que se perderá en la sordera tras el paso del tiempo? Muchos piensan que van a arreglar el mundo escribiendo algún libro, incluso con un poema, incluso con un aforismo. Escriben libros de auto-ayuda para remediar algún síntoma de perplejidad como si fuera esta una bala perdida que se estrellará contra el tapiz de la locura, o tal vez para salvar a algún pequeño ingenuo de su propia inocencia para hacerle escuchar cantos de sirenas o trucos de prestidigitador temporal con el que salvar al hombre de su propio sálvesequienpueda. A las personas nos gusta alabar a los libros que por su grado de sufrimiento dejan grabada en la memoria colectiva un hecho monstruoso y con él también damos ejemplo que con su testimonio aberrante redima a la humanidad de sus males. Yo a todos esos libros les prendería fuego y bailaría alrededor de su gigantesca hoguera como lo harían las brujas de cualquier aquelarre en la gloriosa Noche de Walpurgis. Si pudiera también quemaría a sus escritores. Yo creo que el que ama la lectura la ama por que le distrae, y no para tener un acervo infrahumano de coñazos cánones a los que dicen unos coñazos académicos que hay que leer. Yo cuando comencé a leer me tragaba mierdas como el Fausto de Goethe y cuando llegaba a la segunda parte me leí otro libro seguramente no escrito por Goethe, qué coñazo, pues cuando vi la película comprendí el libro que me había leído cinco años atrás, yo sólo sabía que Fausto era un personaje austero, temeroso de la vida y sus placeres que hizo un pacto con el diablo por que quería follarse a una jovencita, de lo demás, preferiría no acordarme. Otro coñazo que me leí por que decían los hippies que era un pedazo de libro fue Shidarta de Herman Hesse, menudo bodrío, también el Ulises de Joyce, bueno, un montón de ellos, hasta que comprendí una lección suprema, que la lectura es una diversión y que en el ambiente donde yo me muevo de muy poco me va a servir decir que he leído a Homero, o a Shakespeare, o a Calderón, a ellos se la suda, y a mí me deja un regusto de dármelas de el intelectual que no soy, que si yo le dijera a este tipo de gente esos libros leídos me tomarían por imbécil. A mí me gusta presumir que he leído a los americanos de varias generaciones, a los del boom sudamericano, a Federico, el Zarathustra de Nietzsche, a John Fante, a Capote, a Carver, y a muchos, muchos contemporáneos, si les soy sincero prefiero leer un libro futurista (prefiero no decir ciencia ficción) a leer las Soledades de Góngora, por mucho peso o prestigio que tengan, de el Siglo de Oro me gustan los poemas algunos de Quevedo, de Góngora algunos rimados y de Lope de Vega no he leído nada. Tampoco quiero torturarme, si en las primeras páginas me aburre lo dejo, así, con un par. Tener criterio es lo que creo más importante para un lector y no torturarte, al final si te torturas con un libro lo único útil que podrás lograr sacar en limpio es decir que has leído ese libro, pero ¿la diversión? ¿Dónde queda la diversión? Decía Roberto Bolaño que cada escritor tiene la biblioteca o la librería que se merece, pues yo debo merecer la mejor, por que puedo leer en papel y en digital, y tengo una biblioteca justo abajo de mi casa, me siento afortunado. El único libro con castellano antiguo que he leído y me lo he pasado en grande no es el Quijote, es con el Lazarillo de Tormes, me lo pasé muy bien con ese libro. Yo descubrí mi gusto por la lectura en el colegio, pero no le di mucha importancia a ese placer hasta algo más tarde. Con la lectura de mis contemporáneos disfruto mucho, aunque algunos son un coñazo, con la mayoría me lo paso pipa. También me gusta Josep Pla, Alfonso Sastre y otros, me da igual su pasado o su presente político. Creo que la política debe ser algo irrelevante dentro de la obra que haya escrito su autor y más si ésta no se basa en temas políticos, también leo blogs, son muy frescos y divertidos, me encantan los poetas del 98, del 27 y la generación de mitad del siglo XX, también algunos de la del 36, me gusta Fonollosa, me gusta Gabriel Zaid, me gusta Sallinger, me gustan los escritores ocultos, me río mucho con escritores de ahora, contemporáneos y actuales, estoy contento de haber nacido en estos tiempos, no quiero nombrar ningún autor, y pienso al igual que Antonio Gamoneda, en que la poesía más buena se escribe en latino América, en fin, leer tiene que divertir, la lectura es ocio, cuando la lectura se convierte en hacerte un glosario de lecturas pendientes empieza a ser lectura obligada y también pesada, se lee por disfrute. Espero que en este escrito os lo hayáis pasado bien, y si no, al menos que os haya interesado, ya que sí ni una cosa ni la otra pasará a ser un montón de palabras amontonadas para usar un espacio en Internet que bien pudiera usarse para haber colgado algún dibujito de un humorista gráfico.

Navidad podrida en dos posturas

Posted on 15:49


No sé lo que le han visto a la puñetera, a la asquerosa, a la fiesta podrida de la Navidad, ya que la gente se pone muy pesada, sí, está el fantasma de la gran familia vociferando a Chechu todavía, y nosotros nos congelamos el parentesco buscando una inscripción en un bloque de hielo donde encontrar los recuerdos todos derretidos grabados a fuego, grabados a fuego en nuestro asesinato de frágiles desengaños pasados, mientras que se hacen trenzas con ellos los que han sangrado en la boca en la soledad a media luz de una tele encendida, los que han extrañado en serio un minuto capital, mientras que una madre desesperada grita su alegría de acero para que sus hijos la vean feliz. Feliz Navidad, Paz, Amor, Armonía, esas son nuestras consignas pactadas, pero nada sería la Navidad sin los niños que nos quemamos por dentro. La cena opulente barre de ceniza el ayuno para un hombre solo y ese hombre es el miedo a las alturas, a las alturas dispuestas a un paso cosidas en nuestro nombre temblando, agazapadas en los algodones más crudos, escondidas también en las sábanas duras de los hospitales, tatuadas fechas que nos escuecen las llagas. En las misericordias más negras, que ven la dicha en un trago de silencio y se las bebe la noche que duerme como un sueño que huye. La Navidad es un lamento y en el invierno un frío que nos come la tradición mellada de nostalgia con una nariz que nos huele, y tosen los padres desengañados y descansados, por la chillada felicidad efervescente como una ilusión que no conocieron nunca, y se la dan a sus nietos toda ella, haciendo un nido en sus manos. Yo quisiera vivir la Navidad unas veces ciego, otras quisiera vivirla sordo, otras olvidando el olfato, también abrazándolo, otras quisiera llorar por todos, y muchas veces quisiera hacerlo por mí, a todos se nos atraganta la Navidad, aunque como todos, yo también quiero besarle los labios. Y cantar una canción eterna con los míos, con los que viven ahora en un rincón donde los enciendo solo por que es menester callarlo casi todo.

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Hay personas que la Navidad es para ellas una tortura, para los que no (y no pretendo ser agua fiestas ni ofrecer un Klinex a nadie) también llegará a serlo en algún momento de su vida. Me pregunto como será una Navidad en Abu Dabi, en la India o en el peor de los casos en Siria, algún día quisiera perderme del mapa y comprobar lo bien que se está lejos de la Navidad, lejos de ese esfuerzo por no atragantarte en la cena de Noche Buena, que digo yo: ¿por qué le dirán Noche Buena, si para algunos es la noche de los horrores? Los que disfruten de la Navidad y su confeti, enhorabuena, a los que no les digo que hay noches mucho más negras que las Noche Buenas, o las Noche Viejas, hay noches en las que te acuestas en posición fetal y todo tu cuerpo es una mente que no encuentra lugar de acomodo, que te haces preguntas sin obtener respuesta, que hay noches peligrosas en las que nace dentro de ti un nuevo demonio, que hay noches que te arrinconas solo, porque estar solo en tu rincón y entender que para ti se ha acabado la juventud es como enterrarte con las manos, que la Navidad es inhumana, que para algunos pasa como un día que le escupe en el plato. Cuando la Navidad sea una causa para engañar a niños vendrá el dolor de los mayores, los niños dormirán cansados borrachos de ilusión, los mayores se distraerán viendo a los niños boquiabiertos, pero hay un hueco en el mundo que brilla de olvido profundo, las ventas han ido bien este año, que haya paz en el mundo, y cada año la misma canción y esto ya no tiene remedio.