Posted on 4:27

En esta foto están León Trotsky, Diego Rivera y André Bretón y nadie, nadie, nadie sospecha el futuro del viejo, Ramón Mercader era un catalán que se fue a Rusia de niño para hacerse un Stalinista con pretensiones de bolchevique yendo de menos a peor. El piolet de Mercader espera a Trotsky sigilosamente, en el momento menos esperado se lanza sobre la figura del líder comunista, le clava el fierro del piolet en su cráneo revolucionario, Trotsky se resiste, por supuesto, y patético Mercader, llora y finge arrepentimiento ante la verdad desnuda con desgarro. Ahí están en la foto, hablando de ismos, y de istas, hablando del rojo y del negro, hablando de la hoz y del martillo, nube liberada para los psicóticos, a esos psicóticos les diría que esta es la prueba evidente de que el ser humano es tan vulnerable que las hormigas y aún más las colmenas de abejas reinan su ecosistema de tiras y aflojas, a la paz de los psicóticos diré que no hay nadie hablando de su muerte tras las antesalas que invocan a la derrota sin dentadura.
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Desmenuzaba la ciudad dando pasos
salpicando mi odio hacia los dignos ciudadanos, yo arrasado por la
lluvia me preguntaba por tu sol en la meta nueva del mundo alojada en
Occidente. Ahora escucho jazz por las noches y en los días me oculto
como un Caracol seco, yo desmenuzaba tu cuerpo que era de templada
desnudez vegetal y me querías arrancar a besos mi otra desnudez sin
pétalos de agua en la mirada, traviesa forma de burlarse de la noche,
toda seria, donde ya ni los amantes se traducen en carne de bolero, pues
se suben los recuerdos a la sien y como caballos trillan la sed del
olvido, un raso de sábanas es inmenso cuando tú no estás, bailo contigo
en la cafeta de la madrugada y arrastro mi deseo para someterte a una
humedad pequeña, pateo las avenidas y rastreo la baba del pasado que
guardan los relojes en sus soliloquios vomitando segundos y más
segundos, me invento poemas como este para no tener que arrojarme a los
bares nocturnos donde escupe mi nombre la policía en su turno que sabe a
café y mala leche, no leche agria, esa la prueban los padres valientes
que duermen la vigilia de sus hijos por que al otro día hay colegio, al
otro día hay colegio y para mí no hay nada, disfrazo mi bilis con
sonrisas que a nadie engañan, mimetizo mi orfandad visitando la casa de
mis padres, ellos me leen la cartilla y yo me porto como un parvulario
hombre que se sabe ya el himno nacional y la tabla de restar, aquí
quedo, y nadie tiene la culpa de eso.
Posted on 2:17

¿Para qué molestarme en escribir si el mundo seguirá rodando en su inercia imparable y por muchas palabras que yo anteponga a cualquier hecho, ante cualquier circunstancia va a ser un acto inútil que se perderá en la sordera tras el paso del tiempo? Muchos piensan que van a arreglar el mundo escribiendo algún libro, incluso con un poema, incluso con un aforismo. Escriben libros de auto-ayuda para remediar algún síntoma de perplejidad como si fuera esta una bala perdida que se estrellará contra el tapiz de la locura, o tal vez para salvar a algún pequeño ingenuo de su propia inocencia para hacerle escuchar cantos de sirenas o trucos de prestidigitador temporal con el que salvar al hombre de su propio sálvesequienpueda. A las personas nos gusta alabar a los libros que por su grado de sufrimiento dejan grabada en la memoria colectiva un hecho monstruoso y con él también damos ejemplo que con su testimonio aberrante redima a la humanidad de sus males. Yo a todos esos libros les prendería fuego y bailaría alrededor de su gigantesca hoguera como lo harían las brujas de cualquier aquelarre en la gloriosa Noche de Walpurgis. Si pudiera también quemaría a sus escritores. Yo creo que el que ama la lectura la ama por que le distrae, y no para tener un acervo infrahumano de coñazos cánones a los que dicen unos coñazos académicos que hay que leer. Yo cuando comencé a leer me tragaba mierdas como el Fausto de Goethe y cuando llegaba a la segunda parte me leí otro libro seguramente no escrito por Goethe, qué coñazo, pues cuando vi la película comprendí el libro que me había leído cinco años atrás, yo sólo sabía que Fausto era un personaje austero, temeroso de la vida y sus placeres que hizo un pacto con el diablo por que quería follarse a una jovencita, de lo demás, preferiría no acordarme. Otro coñazo que me leí por que decían los hippies que era un pedazo de libro fue Shidarta de Herman Hesse, menudo bodrío, también el Ulises de Joyce, bueno, un montón de ellos, hasta que comprendí una lección suprema, que la lectura es una diversión y que en el ambiente donde yo me muevo de muy poco me va a servir decir que he leído a Homero, o a Shakespeare, o a Calderón, a ellos se la suda, y a mí me deja un regusto de dármelas de el intelectual que no soy, que si yo le dijera a este tipo de gente esos libros leídos me tomarían por imbécil. A mí me gusta presumir que he leído a los americanos de varias generaciones, a los del boom sudamericano, a Federico, el Zarathustra de Nietzsche, a John Fante, a Capote, a Carver, y a muchos, muchos contemporáneos, si les soy sincero prefiero leer un libro futurista (prefiero no decir ciencia ficción) a leer las Soledades de Góngora, por mucho peso o prestigio que tengan, de el Siglo de Oro me gustan los poemas algunos de Quevedo, de Góngora algunos rimados y de Lope de Vega no he leído nada. Tampoco quiero torturarme, si en las primeras páginas me aburre lo dejo, así, con un par. Tener criterio es lo que creo más importante para un lector y no torturarte, al final si te torturas con un libro lo único útil que podrás lograr sacar en limpio es decir que has leído ese libro, pero ¿la diversión? ¿Dónde queda la diversión? Decía Roberto Bolaño que cada escritor tiene la biblioteca o la librería que se merece, pues yo debo merecer la mejor, por que puedo leer en papel y en digital, y tengo una biblioteca justo abajo de mi casa, me siento afortunado. El único libro con castellano antiguo que he leído y me lo he pasado en grande no es el Quijote, es con el Lazarillo de Tormes, me lo pasé muy bien con ese libro. Yo descubrí mi gusto por la lectura en el colegio, pero no le di mucha importancia a ese placer hasta algo más tarde. Con la lectura de mis contemporáneos disfruto mucho, aunque algunos son un coñazo, con la mayoría me lo paso pipa. También me gusta Josep Pla, Alfonso Sastre y otros, me da igual su pasado o su presente político. Creo que la política debe ser algo irrelevante dentro de la obra que haya escrito su autor y más si ésta no se basa en temas políticos, también leo blogs, son muy frescos y divertidos, me encantan los poetas del 98, del 27 y la generación de mitad del siglo XX, también algunos de la del 36, me gusta Fonollosa, me gusta Gabriel Zaid, me gusta Sallinger, me gustan los escritores ocultos, me río mucho con escritores de ahora, contemporáneos y actuales, estoy contento de haber nacido en estos tiempos, no quiero nombrar ningún autor, y pienso al igual que Antonio Gamoneda, en que la poesía más buena se escribe en latino América, en fin, leer tiene que divertir, la lectura es ocio, cuando la lectura se convierte en hacerte un glosario de lecturas pendientes empieza a ser lectura obligada y también pesada, se lee por disfrute. Espero que en este escrito os lo hayáis pasado bien, y si no, al menos que os haya interesado, ya que sí ni una cosa ni la otra pasará a ser un montón de palabras amontonadas para usar un espacio en Internet que bien pudiera usarse para haber colgado algún dibujito de un humorista gráfico.

No sé lo que le han visto a la puñetera, a la asquerosa, a la fiesta podrida de la Navidad, ya que la gente se pone muy pesada, sí, está el fantasma de la gran familia vociferando a Chechu todavía, y nosotros nos congelamos el parentesco buscando una inscripción en un bloque de hielo donde encontrar los recuerdos todos derretidos grabados a fuego, grabados a fuego en nuestro asesinato de frágiles desengaños pasados, mientras que se hacen trenzas con ellos los que han sangrado en la boca en la soledad a media luz de una tele encendida, los que han extrañado en serio un minuto capital, mientras que una madre desesperada grita su alegría de acero para que sus hijos la vean feliz. Feliz Navidad, Paz, Amor, Armonía, esas son nuestras consignas pactadas, pero nada sería la Navidad sin los niños que nos quemamos por dentro. La cena opulente barre de ceniza el ayuno para un hombre solo y ese hombre es el miedo a las alturas, a las alturas dispuestas a un paso cosidas en nuestro nombre temblando, agazapadas en los algodones más crudos, escondidas también en las sábanas duras de los hospitales, tatuadas fechas que nos escuecen las llagas. En las misericordias más negras, que ven la dicha en un trago de silencio y se las bebe la noche que duerme como un sueño que huye. La Navidad es un lamento y en el invierno un frío que nos come la tradición mellada de nostalgia con una nariz que nos huele, y tosen los padres desengañados y descansados, por la chillada felicidad efervescente como una ilusión que no conocieron nunca, y se la dan a sus nietos toda ella, haciendo un nido en sus manos. Yo quisiera vivir la Navidad unas veces ciego, otras quisiera vivirla sordo, otras olvidando el olfato, también abrazándolo, otras quisiera llorar por todos, y muchas veces quisiera hacerlo por mí, a todos se nos atraganta la Navidad, aunque como todos, yo también quiero besarle los labios. Y cantar una canción eterna con los míos, con los que viven ahora en un rincón donde los enciendo solo por que es menester callarlo casi todo.
***
Hay personas que la Navidad es para ellas una tortura, para los que no (y no pretendo ser agua fiestas ni ofrecer un Klinex a nadie) también llegará a serlo en algún momento de su vida. Me pregunto como será una Navidad en Abu Dabi, en la India o en el peor de los casos en Siria, algún día quisiera perderme del mapa y comprobar lo bien que se está lejos de la Navidad, lejos de ese esfuerzo por no atragantarte en la cena de Noche Buena, que digo yo: ¿por qué le dirán Noche Buena, si para algunos es la noche de los horrores? Los que disfruten de la Navidad y su confeti, enhorabuena, a los que no les digo que hay noches mucho más negras que las Noche Buenas, o las Noche Viejas, hay noches en las que te acuestas en posición fetal y todo tu cuerpo es una mente que no encuentra lugar de acomodo, que te haces preguntas sin obtener respuesta, que hay noches peligrosas en las que nace dentro de ti un nuevo demonio, que hay noches que te arrinconas solo, porque estar solo en tu rincón y entender que para ti se ha acabado la juventud es como enterrarte con las manos, que la Navidad es inhumana, que para algunos pasa como un día que le escupe en el plato. Cuando la Navidad sea una causa para engañar a niños vendrá el dolor de los mayores, los niños dormirán cansados borrachos de ilusión, los mayores se distraerán viendo a los niños boquiabiertos, pero hay un hueco en el mundo que brilla de olvido profundo, las ventas han ido bien este año, que haya paz en el mundo, y cada año la misma canción y esto ya no tiene remedio.
Posted on 0:26

El día anterior habían mantenido una disputa porque la familia ya se encontraba propensa al desgaste afectivo, él, un chico díscolo y propenso a la depresión nerviosa amenazó con quitarse la vida esa misma noche, la madre, mujer fuerte pero sensible pasó la noche pensando: ¿lo hará de verdad? ¿Será capaz está vez? La madre pasó en vigilia casi toda la noche, y ya agarrado el sueño, un sueño con vestigios de pasar a una vigilia casi plena le sonó el móvil, era un mensaje de whatsapp, era el hijo, era el hijo intentando tranquilizarla diciéndole a la madre que se acababa de tomar un vaso de leche y que estuviera tranquila, que iba a intentar dormirse, la madre ya no pudo coger el sueño, rebuscando la madre en el cajón de la mesilla para tomarse un tranquilizante para coger mejor el sueño, se encontró en aquel cajón un fajo de fotografías pequeñas todas en blanco y negro, las ojeó una por una y allí estaba La Fotografía que pareciera estaba rodeada de unas espinas no del todo dolorosas, eso nunca, nunca para una buena madre como ella, una fotografía que la inquietó al mismo tiempo la devolvía al estado de vigilia más absoluto, era él, él chico díscolo y problemático junto a sus compañeros de clase unos minutos antes de que se fueran de excursión, esta fotografía se la tomó la madre y le acompañó a la visualización de ésta un estado de tristeza infinita, ahí estaban, el chico díscolo y problemático era el que abría su boca con más efusividad y aún con más loca alegría, a la madre le vinieron unas súbitas ganas de llorar, pues cómo había cambiado desde esos tiempos de alegría de sidral efervescencia para acabar a posteriori en estos tiempos de depresión constante, la madre recordaba y recordaba e iba diseccionando paso a paso cada recuerdo, cada etapa, ¿cómo pudo llegar a estos tiempos de miseria afectiva y de mal humor permanente? La madre se entristecía y de pronto a la madre le golpeaban unas palabras que él le había dicho en otro momento de sus vidas en común, al parecer el chico le dijo que necesitaba de vez en cuando un abrazo, aunque este tuviera ya una edad adulta aún necesitaba de cariño y afecto de su madre, a su madre estas insinuaciones le parecían infantiles y carentes de madurez, ¿es que él acaso no comprendía que tenía que trabajar, que tenía que atender después las tareas del hogar, que tenía problemas y esos problemas no se solucionaban con atenderlo sólo a él? ¿Acaso él no comprendía que tenía marido (su padre), tenía hermanos, y que ya era mayor para estas cosas de las cuales ella creía que ya estaba del todo vacunado? Entonces volvió a mirar la fotografía, era un niño alegre, apasionadamente entregado a la alegría, por muy poco no se puso la foto en el corazón al mismo tiempo que lloraba como lo estaba haciendo en ese momento y autoflagelarse con el tópico instintivo que suelen tener casi todas las madres, se preguntaba: ¿en qué habré fallado? ¿Dónde estuvo el error con este hijo mío? Un hijo que lo ha tenido todo, juguetes, alimentos, estudios extra escolares, colegio de pago, libros, enseñanzas clásicas, cierto es que debido a la situación del país los tiempos que él vivía no eran como la madre los vivió, ya que vivió necesidades, trabajo infantil, penurias de un país gris y sin atisbo de libertades y progresos propios de una sociedad moderna, todo el país era gris y se respiraba precariedad por todas partes, la madre quedó totalmente en vigilia y le apareció un dolor que lo sufría en la mitad de su cara y cabeza, con ese dolor no podía ni llorar más, se levantó a tomarse un Ibuprofeno, en ese momento sonó otro mensaje, era él, el muchacho, esta vez le decía: -Mamá, mañana necesito que me ingreses 200€ para pagar los servicios que faltan, la madre se tuvo que ir al trabajo sin dormir, ya en el trabajo recordaba la alegría explosiva del niño con la boca abierta y entregado a la locura de sus amigos, unos niños que como él lo tuvieron todo, o al menos eso creían sus padres.

Bienvenidos a la Casa-Museo del loco, no se
aparten de la fila, ¿han sacado ya su entrada? Bienvenidos a la
Casa-Museo del loco, en ella podrán ver al loco en su esencia, en su
lado más íntimo, en su vertiente más disparatada, podrán contemplar su
obra, su gran obra desde la más absoluta soledad, para que este
personaje llegase a ser un loco todo el mundo ha puesto su grano de
arena, como un Judas de paja todo Dios le ha lanzado su piedra, ya sea
en tono de broma, de riña o de inquina más venenosa, todo el Mundo ha
demostrado su lado más tierno para este loco que ahora no está.
Bienvenidos a la Casa-Museo del loco, admirado y ensalzado por que algún
cuerdo, el ser más cuerdo entre todos los cuerdos dijo que su obra era
genial, ¿han tomado su entrada ya? ¿Están preparados para ver la miseria
del loco o tal vez busquen aquí encontrar esos trazos de desprecio que
la humanidad le dedicó en vida? Es bueno ver la locura a dos metros de
distancia ¿verdad? Ni muy cerca ni muy lejos, justo en el lugar preciso,
agarren a sus hijos, que no se acerquen demasiado, que no toquen nada.
Bienvenidos a la Casa-Museo del loco, el lugar donde ese loco curaba sus
heridas interiores, llenaba sus amplios espacios vacíos con arte divino
con el que llenar las virtudes, pero ¿hay algo divino en este Mundo?
Dijo él, dijo el loco.
Posted on 2:00

¿Te crees acaso que estás libre de la decrepitud? Los ancianos saben que todos a su manera tienen una decadencia dispuesta a los pies como una sombra que no se aparta por mucho que la intentamos omitir. Muchos dicen aquello de morir joven y dejar un bonito cadáver, pero hasta Marilyn Monroe siendo joven en la mesa camilla del anatómico forense dejó un cadáver sin luz y sin su cara angelical. Aquellos que comprenden la oxidación de la materia comprenden que no hay refugio con envase al vacío para la solitaria verdad casi lejana que los relojes acaparan sin remedio. No, hoy en día la belleza es un éxito que evalúan aquellos que no la tienen, por que aquél que aprecia su propia belleza es un ignorante de su propio cadáver, de su floreciente moho verde como el del pan blanco. Se acuesta una nueva muerte cada noche a nuestro lado pero es millones de veces la insistente muerte la que nos depura la soberbia con su esqueleto disparado a quemarropa. Nadie quiere la fealdad de las tullidas sentadas en la mesa misma en la que come el alimento fresco, la fruta de temporada, el pan de cada día. La flor de un día conoce la derrota temprana pero envejecer es una muerte con la prisa vegetal en el silencio de los cipreses en línea plantados para disimular el olor de la putrefacción. La dicha de los cementerios es la paz del mármol frente a la inmortalidad de la estatua. Leyenda urbana es que los elefantes busquen un cementerio para morir, la verdad es que la muerte, la decadencia, la enfermedad, la decrepitud está en cualquier lugar del cuadrilátero que pisamos, nos consolamos con el primer pestañeo de vida y creemos que la soledad es un hueso lejano que roeremos con todas las piezas dentales, porque no alcanzamos a ver que no pensar en ello nos ayuda a no mirar atrás. Pensar en la muerte nos redime de grandezas y vanidades.