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Los ángeles preguntan por su mañana blanca y
deshojan la Margarita del sí y el no en el nadir nocturno de la verdad
profunda, muchos nos preguntamos si el amor echa raíces en la inocencia
que fecunda sueños entre la quimera de asfalto y los ojos que no quieren
ser de nadie, cuántas locuras se cometen por amor, pero también,
cuántas corduras. En el esbozo del amor primero encontré el rastro
caprichoso y circunstancial de la primavera de mis diecisiete años,
ahora ya que te conozco, ya no me sorprende tu designio y circunstancia,
ahora soy un animal que se aparta de la santidad de otros animales que
no acaparan la razón ambigua de los hombres de a pie, el lenguaje de
palabras que comunican la sombra y la forma, y la sugerente norma del
arte que emociona nuestra causa doliente. Ahora soy 100% animal y tiendo
a dejarme llevar por la naturaleza de mis párpados, pero quiero volver
donde te dabas la vuelta, me sonreías y yo me enamoraba. Quiero volver,
aunque hayas cambiado, aunque ya no sea lo mismo.

Usamos la verdad para hacernos daño, y buscamos la mentira para refugiarnos, los tipos duros juegan a ser fuertes con una pantomima a tiempo completo, los callos en la piel se hacen duros de redundar en la misma inercia casi motriz, buscar tu punto débil y hacerte picadillo es lo que gusta a los resentidos, también los lobos rodean tu sangre y cuando atacan lo hacen por todos los flancos posibles, a la vez y casi al descuido, mascan tu herida y la hacen punto por el que empezar. Los reyes del alquitrán beben zarzaparrilla, mascan tabaco, son cowboys con brillantina, pero esto no es una película americana, estamos en España, y aquí los tipos duros beben güisqui con coca-cola, se envalentonan ya con seis copas, beben para ver el partido, hoy se juega un Madrid-Barça, los chicos escupen bilis, las chicas chicles gastados de fresa, yo los conozco bien, los conozco tanto que sé que en el extrarradio sólo serán ellos los que conocen la tragedia del parque, conocen el aliento a vino, y persiguen un sueño de purpurina y chaqueta de cuero allí donde en las afueras puedan eyacular su horizonte aparte.
Si recuperase ese dinero que gasté en malos hábitos, en pagar la larga lista de mis errores de juventud, el dinero malgastado, también el que se da por amor, quizá un amor no correspondido, el dinero gastado en caprichos tontos, el dinero ese que pasa de mano en mano, que sabe a manoseo, que de poderoso asquea, dinero, mugre que da lustre al fanfarrón, brillo de ignominia que condena a la miseria, dinero, oropel en el anaquel preferido de la felicidad, dinero, caspa inútil de todo aquel que lo tiene y lo entrega a manos llenas, el dinero no se debe menospreciar, no, pero si yo recuperara ese dinero malgastado tendría ahora una vida vacía pero con algunos ceros de más.
Esta soledad que veis es mía, se la agarré prestada a la noche que en ella suspiro, yo brotaré tras el cortinaje de tu sonrisa abierta y no quiero hacer caso a la mitad que engarza un negro aullido que rompe el silencio, buscaré tu escarcha para desmentir al fuego cuando anduviste tan cerca, preguntaré por ti al trasiego frío de los duros esqueletos, palparé tu vacío con el tacto de mis ojos abiertos, me engañaré mil veces, me arrastraré por mi culpa como un pez que prefiere ser lagarto, ya no te encuentro volcada en la mentira por que tu ausencia es tan evidente...

Por que las letras que escribo ahora aquí
son negras, podría repetir la misma canción que a unos duele y a otros
consuela, pero no quiero, quiero que estas letras negras unan sueños
traslúcidos en los corazones, un corazón es siempre nuestro corazón, no
es que no se quieran los que ven moverse su verdad sin serlo, y no es
que no quieran la verdad los que no pueden darla, práctico simulacro de
los noes, insistencia en la inercia de los sies. Nos mantenemos en
nuestra exigencia por que el ombligo que nos anudaron es la raíz que nos
acompañará hasta la muerte, no te compliques la existencia con la
herida que puedan ofrecerte las calles, no compares tu nombre con
ninguno, encuentra la raya de en medio en la razón de ser feliz a tu
manera, no huyas de lo que a tu lado sueña, no hay muros que no
traspasen los corazones, y no hay sueño sin certeza, dinamita tu
orgullo, anhela la piel contra la piel, que ninguna guerra impartirá
justicia alguna, sólo el amor destruye los cerrojos, si estos no se
abren piensa en estas letras negras, letras negras que prefieren ser
negras como la nada nunca escrita, como la idea que no conoce palabras,
como las cosas que se señalan con el dedo, como los animalitos que
ignoran lo que son, imágenes en la tinta empañada de niebla son nuestros
sueños de galaxias que huyen de la verdad que evaporan ayer.
Posted on 3:51
Esta calle de Sevilla en el barrio de Santa Cruz simboliza bien el embrujo y misterio que está impregnado en la capital hispalense. Reparen en el detalle que en el letrero cuadrado de encima pone el callejón de las moradas, creo que igual misterio guarda la cancela como el interior del callejón; la de historias que abran ocurrido tras estas paredes, y evoca también a la Sevilla árabe en la que tantas veces te sientes embrujado tanto en las noches como durante los días estando en Sevilla. Me llamó la atención los tres colores juntos en la entrada. Seguramente este sea el acceso a las puertas traseras de las viviendas colindantes, no sé, Sevilla, pura Sevilla.
Posted on 3:38
Esta señora anciana se acercó a nuestra cuadrilla de amigos y era de lo más simpática y agradable, era una señora catalana deduje por su acento, después de haber pasado un rato de lo más intenso entre risas y gracietas que nos hacía la señora vino a buscarla una patrulla de policías municipales, al parecer se había escapado de la residencia de ancianos en la que residía, la señora sólo pretendía ser feliz y hacer feliz a los demás, en serio, era encantadora, son cosas que tiene ser un niño y ser un anciano enfermo (no siempre, claro), la gente no te deja solo, pero esta señora con ansias de libertad y hacer reír a la gente tenía una vitalidad envidiable, vean la foto y saquen sus propias conclusiones.