Esta soledad que veis es mía, se la agarré prestada a la noche que en ella suspiro, yo brotaré tras el cortinaje de tu sonrisa abierta y no quiero hacer caso a la mitad que engarza un negro aullido que rompe el silencio, buscaré tu escarcha para desmentir al fuego cuando anduviste tan cerca, preguntaré por ti al trasiego frío de los duros esqueletos, palparé tu vacío con el tacto de mis ojos abiertos, me engañaré mil veces, me arrastraré por mi culpa como un pez que prefiere ser lagarto, ya no te encuentro volcada en la mentira por que tu ausencia es tan evidente...

Por que las letras que escribo ahora aquí
son negras, podría repetir la misma canción que a unos duele y a otros
consuela, pero no quiero, quiero que estas letras negras unan sueños
traslúcidos en los corazones, un corazón es siempre nuestro corazón, no
es que no se quieran los que ven moverse su verdad sin serlo, y no es
que no quieran la verdad los que no pueden darla, práctico simulacro de
los noes, insistencia en la inercia de los sies. Nos mantenemos en
nuestra exigencia por que el ombligo que nos anudaron es la raíz que nos
acompañará hasta la muerte, no te compliques la existencia con la
herida que puedan ofrecerte las calles, no compares tu nombre con
ninguno, encuentra la raya de en medio en la razón de ser feliz a tu
manera, no huyas de lo que a tu lado sueña, no hay muros que no
traspasen los corazones, y no hay sueño sin certeza, dinamita tu
orgullo, anhela la piel contra la piel, que ninguna guerra impartirá
justicia alguna, sólo el amor destruye los cerrojos, si estos no se
abren piensa en estas letras negras, letras negras que prefieren ser
negras como la nada nunca escrita, como la idea que no conoce palabras,
como las cosas que se señalan con el dedo, como los animalitos que
ignoran lo que son, imágenes en la tinta empañada de niebla son nuestros
sueños de galaxias que huyen de la verdad que evaporan ayer.
Posted on 3:51
Esta calle de Sevilla en el barrio de Santa Cruz simboliza bien el embrujo y misterio que está impregnado en la capital hispalense. Reparen en el detalle que en el letrero cuadrado de encima pone el callejón de las moradas, creo que igual misterio guarda la cancela como el interior del callejón; la de historias que abran ocurrido tras estas paredes, y evoca también a la Sevilla árabe en la que tantas veces te sientes embrujado tanto en las noches como durante los días estando en Sevilla. Me llamó la atención los tres colores juntos en la entrada. Seguramente este sea el acceso a las puertas traseras de las viviendas colindantes, no sé, Sevilla, pura Sevilla.
Posted on 3:38
Esta señora anciana se acercó a nuestra cuadrilla de amigos y era de lo más simpática y agradable, era una señora catalana deduje por su acento, después de haber pasado un rato de lo más intenso entre risas y gracietas que nos hacía la señora vino a buscarla una patrulla de policías municipales, al parecer se había escapado de la residencia de ancianos en la que residía, la señora sólo pretendía ser feliz y hacer feliz a los demás, en serio, era encantadora, son cosas que tiene ser un niño y ser un anciano enfermo (no siempre, claro), la gente no te deja solo, pero esta señora con ansias de libertad y hacer reír a la gente tenía una vitalidad envidiable, vean la foto y saquen sus propias conclusiones.
Posted on 3:30
Una noche paseando por las Ramblas de Barcelona me encontré con este personaje conocido hoy, digo hoy por que por aquel entonces no era famosa en el ámbito español, sólo era famosa en Cataluña; el personaje es Carmen de Mairena, cantante de copla marginal en los ambientes del Barrio Chino, la vi con dos personajes más y como ya he dicho, era de noche, yo estaba equipado con un flash y antes de que apretara el obturador se destapó el pecho, cosa que ahora hace a cada momento, pero entonces evocaba a los tiempos de Ocaña y el gran humorista gráfico Nazario, evocaba a esa homosexualidad marginal que hacía a Barcelona la ciudad más embrujadora del mundo. Esta foto está hecha en el año 95, habían terminado los JJOO del 92 recientemente y ahí estaba ella, dando un guiño de alegría a la cámara.
Posted on 3:20
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En esta Renault 4 íbamos muchas veces a la discoteca hasta trece personas conté una vez, en aquellos tiempos no había tantos controles, y casi ninguno de mis amigos tenía coche por entonces. En ella buscaba chatarra, buscaba novieta, tenía una furgoneta barata y vieja, sí, pero era completamente feliz. El Amor en los Tiempos de la Renault 4, tiempos en los que conducía durante horas, me daba el sol en la cara, no tenía reproductor de mp3, tenía un radio cassette con casi cien cassettes que lo custodiaban, el amor en los tiempos de la R4, las aventuras que he vivido con este vehículo no las he vivido con ningún otro automóvil, el amor en los tiempos de la Renault 4, qué fuerte me latía el corazón entonces, recuerdo que me la compré un año después de haberme sacado el carnet de conducir, el amor en tiempos de la Renault 4, podría contar más cosas sobre otras Renault cuatro, cosas que me duelen, pero prefiero ensalzar esta Renault 4, esta ya no me duele, el amor en tiempos de la Renault 4.
Me gustas por que cuando segrego euforia en
endorfinas tu corazón siempre me espera y estallas de ilusión nueva y
de alegría, quizá te pille ya sin esperanzas, pero me ayudas y yo te
ayudo, nuestros corazones se entrelazan, corre la sangre con hambre
atrasada y se cobra su deuda entre sonrisas, y nuestra felicidad que se
nos abraza, y nuestra felicidad que nos abraza, y nos olvidamos de lo
que merece ser olvidado, y un sol niño nos late revolcándose de
primavera y el mundo se resume en nosotros y no queremos ninguno volver a
estar tan solos.