odio del déspota

Posted on 3:25



La calle es de los déspotas, eso todo el mundo lo sabe, por eso andan los limpios de corazón con una mirada tensa por los bulevares, andan a veces asustados, otras veces iracundos y cuando están en paz con su vida viene el déspota y hace y deshace desde su odio, por eso el nervio enrojece y deshuesa la pepa del aliento en todos esos corazones que esperan llegar a casa. Como en todos los lugares de este mundo, en Internet, también se arrastran las miserias, se arroja la gangrena en la sangre como un arma arrojadiza, se usan las puras golondrinas ciegas para hacer daño a quien te parte en dos como un acordeón roto, a quien se le envidia la miga y las ganas de ser libre. Yo no quiero mirarme las cicatrices y prefiero guarecerme en la atmósfera con la sonrisa incauta, ya no quiero contar pétalos de predestinadas margaritas, prefiero revolcarme salvado del sol con el aire climatizado, prefiero que mi casa sea un gemido fresco a que sea un incendio que yo mismo provoque, sabemos que existe gente mala en el mundo pero replicándoles/borrándoles/bloqueándoles no van a cambiar, no van a cambiar por que no se les echa de menos y lo saben, no van a cambiar por que sólo conocen lo que del simulacro han aprendido, pero no han visto la catástrofe parir sus desquiciados actos desgarradores. Se suele pensar que todos respiramos el mismo oxígeno, pero científicos de Estados Unidos han descubierto una nueva especie de humanos; se hacen llamar los culpables y al nacer pagaron su precio, ¿Cómo se puede odiar a alguien que no te ha hecho ningún daño? Pues existe ese odio, lo llaman odio al derecho de nacer. Y ese derecho solamente quieren tenerlo los que en el oxígeno planearon un boicot para que mal vivieran los que no son como ellos.

This is your home NOW

Posted on 2:56



En mi casa me espera el descanso, me espera el refugio, me espera la paz, conozco sus fantasmas, podría caminarla a ciegas, en mi casa no tengo riquezas pero lo que tengo está pensado para ser efímero, en mi casa tengo el verano de ventanas abiertas, y la Navidad que tiene su comienzo de año nuevo, en mi casa conozco las llaves de paso, las duchas calientes en invierno, tengo estufa eléctrica para el invierno, y ventilador para el verano, en mi casa soy realmente yo, pero ahora no me pongo muy cómodo, si se me acaba el sueldo vendrá la policía y me desahuciará, en mi casa escribo poemas y la muerte en ella está muy lejos del presente. Pero sé que la muerte vendrá, la sufriré en mi casa, creo yo, por que la lluvia de mí se ha olvidado.

¡Manos Arriba! ¡Esto es un contrato!

Posted on 3:25


37º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Posted on 16:30



la culpa

Posted on 4:44


Avaló el sueño de su hijo y ahora le plantan el sueño en la calle, quieren quitarle la casa, la alegría de ser buen padre, el hijo le araña el oxígeno, se siente tan culpable, que ya no divisa el pelo de espiga, le clavan espinas que no plantó nadie, le quitan el aliento y le dan prisa, le asignan la esclava culpa del lastre, quieren quitarle la risa, la sonrisa y el donaire, quieren apretarle la horquilla, quieren enfrentar a hijo con padre, quieren mearse en la pila donde mojaban lo grande, quieren quitarle sus sillas, quieren hasta el colchón quitarle, quieren arruinarle las pesadillas, quieren sangrarlo en la misma sangre, quieren ahuecarle la crisma, quieren expulsarlo del baile, quieren aborrecerle la flor nativa, quieren activarle el mal carácter, lo sacan con muebles, con la ropa de hogar, con el menaje, lo sacan con el espíritu sucio de morosidad, le flota el equipaje en estanques, allí donde de noche es silencio la verdad, allí donde no hay respuesta sin parques, ya no lo llaman señor, ya no le ofrecen homenajes, lo tratan con todo el desprecio peor, lo degüellan y le enseñan sus carnes. Quizá haya un despertar mejor allí donde no tienen cara los personajes, allí donde la cara es lisa como un frío sol, allí donde vencen los maleables.

el sacrificio

Posted on 14:05


Esta foto es muy significativa, son Marlon Brando bromeando (El Gran Marlon) y Liz Taylor, me imagino después de ver la foto a Marlon en La Ley del Silencio, o en El Padrino (primera parte), o en Apocalipsis Now y me parto de la risa, me río a carcajadas, por que el humor es eso, cuando la gente está solemnemente enfrascada en una pose y algo fuera de lugar los expulsa de esa pose (falsa pose) dan ganas de estallar de la risa. Por que mucha gente ejecuta un papel que no le corresponde y cuando sale a la fuerza de ese rol es muy gracioso comprobar que somos mucha farfolla. Como aquí en Internet, aquí en Internet existe mucha farfolla y mucho culto a la propia personalidad. En esta foto se le ve a Marlon expulsando a la Gran y Dulce Liz de esa farfolla, pero verla En la Gata sobre el tejado de zinc la redime de su farfolla, por que hizo un papel extraordinario. Sé que la gente es buena, solo, que no tiene oportunidad de demostrarlo. Si evitásemos esa farfolla y las cosas fueran tal cual como son en realidad evitaríamos mucha burla, mucha envidia infundada, ser sencillo no es fácil, no, a veces mantenemos una pose para sobrevivir al deterioro de nuestro ángel bueno, nuestro bello ángel bueno que nos redime de todo y nos consagra a Dios, por que Dios asiste al sacrificio y consagra al sacrificado en un acto de voluntad divina que todos tendríamos si la humanidad diera su mano a la humanidad que nos contradice, no hay contrarios, simplemente hay posturas contrapuestas.

desnudo en la calle

Posted on 0:32


Cuando era adolescente andaba con un chaval (compañero de escuela) ya que vivíamos cerca el uno del otro. El barrio, un barrio de extrarradio por aquellos años era un hervidero de lavabos con humo, de pandillas y tribus urbanas, de música y recreativos donde se salía del tedio en juegos de marcianos que hoy son un mero clásico de los 80. Recuerdo que era invierno, un invierno duro, frío y oscuro, donde anochecía con la rapidez de un visto y no visto, el chaval y yo en los recreativos jugábamos y fumábamos ante la mirada atenta (sin parecerlo) de otros chicos un poco más grandes de aquel barrio alejado y eternamente frío. Yo y mi amigo salimos de los recreativos y aquellos chicos nos siguieron, yo los conocía, cierto es que para mí eran conocidos nada más que algunos, pero esos chicos buscaban como lobos hacerle daño al chaval que iba conmigo, yo no entendía el porqué. Empezaron a insultarle y golpearle de manera injusta, yo trataba de mediar para que no lo hicieran, al final aparecimos entre golpe, insultos y zarandeos en una zona más lejana de la señal tachada que marca el fin de una ciudad, zona más lejana otorgando un cuchillo helado, como frío más profundo y más desangelado, aún más si cabe, estábamos entre el fin del barrio y los eriales que eran prefacio de huertos y campo abierto. El acoso (hoy llamado bullying) pasó de ser unos simples manotazos a golpes más fuertes y sonoros. Yo intentaba decirles que lo dejaran, que no les había hecho nada, entonces me dijeron: -Calla, si no quieres ser tú el siguiente. Empezaron a quitarle la ropa, empezaron con las zapatillas, los calcetines, pantalones, chaqueta y demás prendas, y lo dejaron completamente desnudo, el chaval lloraba tapándose sus partes íntimas de manera patética, era lo normal, yo también lo hubiera hecho, con aquel frío, las risas de aquellos malvados, y aquel chaval intentando marcharse sin la ropa, ya que para colmo de males se la subieron a una farola, totalmente humillado el chaval desistió de marcharse, se tapaba sus partes, el chaval estaba desorientado, lloraba, de manera muy patética, repito, de manera que llora el ser más humillado de la tierra, yo dije: -Va, dadle la ropa. Ellos riendo y bromeando se la dieron , se vistió a toda prisa, el frío le obligaba a ello. En ese mismo instante e incluso más adelante no entendi por que desnudaron a aquel pobre chaval, era un crío, y tan tempranamente fue humillado de la manera más cruel, yo llegué a sentirme cuando lo veía en clase avergonzado, pero extrañamente él no me guardó rencor, incluso bromeaba. Ahora que ya todo pasó hace muchos años pienso en cómo debió sentirse ya que yo me he sentido así alguna vez en estos tiempos. Él no lo tuvo en cuenta, pero ahora lo veo en las redes sociales y no intercambiamos ni palabra, quizá yo le recuerde a aquella noche de invierno, en la que desnudo suplicaba por su ropa. Yo a veces sueño con pájaros desplumados, vivos y desplumados, y son tan patéticos que me despierto sudando inmerso en una pesadilla que todavía me acompaña.