LiooLi 01

Posted on 6:27

LiooLi

Posted on 3:24


Catarsis

Posted on 6:38


Cuánto echo de menos las tertulias hasta bien tarde donde se fumaba, se bebía, se discutía en voz alta, se diseccionaba con objetividad la obra de un compañero, se cantaba, se reía, se recitaba, y todo eso rodeado de un sinfín de columnas de libros, ya que el local era el almacén de un editor independiente. Después cuando fueron enfermando debido a la vejez, ya que muchos fueron víctimas en primera persona de esa Guerra (in)Civil, salíamos al bar y en las terrazas de un bar de comidas gallego nos quedábamos hasta el cierre. Aquello eran buenos tiempos. De todos los compañeros de tertulia solamente mantengo contacto con uno, con Juan Antonio Herdi, ya que con él comparto la redacción y la edición de una revista llamada Nevando en la Guinea, los demás algunos andan por Facebook, otros están apartados de las redes sociales, otros están a merced de los años y lo que eso conlleva, y otros están ya fallecidos. La tertulia no tenía nombre, pero como publicábamos trimestralmente un número de una revista llamada Catarsis, la tertulia también se llamó Catarsis, pero lo bueno dura poco, la economía y problemas de tipo burocrático acabaron con esta práctica. Quería hacer este breve homenaje hacia las tertulias con humo en sus reuniones, con la euforia de la bebida en la que algunos se entregaban con pasión, a una tertulia como está mandado, ahora se cogen la minga con pinzas.

sonreír no cuesta nada

Posted on 6:31


Cada día que pasa me asombro sobre cosas, cosas sencillas, me asombro del bien que hace una sonrisa a quien menos sonríe, me asombro del bien que hace un Lo siento en el momento idóneo, me asombro de lo fácil que es ser agradable y educado y lo que nos cuesta a veces, me asombro del bien que hace escuchar a quien se lamenta, me asombro de lo buena que es la gente cuando la vemos desprevenida, cuando todo su esplendor es puro mientras ignora que la están mirando, cada día que pasa me asombro más, las personas sencillas, que no envidian, ni fingen, ni tienen maldad me hacen pensar en los que sí tienen todo eso, y deduzco que no son felices, solamente basta que esas personas que creemos a 100 kilómetros de lo que sentimos les hagamos gente noble con remedios como las sonrisas, escuchándoles, la empatía es la mejor arma para evitar lamentaciones.

recuerdo

Posted on 14:06


Cuando iba a casa de mis abuelos disfrutaba de varios libros con fotografías a color. Los libros -todos ellos de papel couché- dejaron en mí una huella que luego más tarde se reflejaría en mi labor de Mixtura de imágenes. Los libros no eran nada especiales. Había algunos de lugares del mundo, recuerdo uno sobre las sietes maravillas del planeta, bueno, según el editor, por que maravillas en este mundo hay muchas. También recuerdo uno sobre el mundial del 82, una maravilla, otra más, jeje. En todos ellos siempre encontraba fotografías y me atraían sus colores, mi infancia está repleta de colores, es por eso que en mis collages siempre tiendo a matizar diversos colores, me gusta la diversidad cromática, también dicen que la infancia es la patria de cada hombre. Todavía recuerdo el mundo de color en compañía de mi primo, ya que estábamos muy unidos por aquel entonces, y eso que él era unos años mayor que yo. También recuerdo las largas tardes que pasábamos viendo dibujos animados, aunque hubo dos etapas, la del blanco y negro y la del color, la del color fue por el tiempo de los mundiales, fue una maravilla descubrir que Mazinger Z, Tarzan, los dibujos de la Barbera, el coyote y el corre caminos, Pixie y Dixie, y un largo etcétera tenían color, fue todo un descubrimiento. Como lector mi época es más sacada del mundo televisivo, ya que yo veía El Libro Gordo del Petete, y mi madre comenzó a comprarme los fascículos, todavía guardo los fascículos en tomos sin encuadernar, también guardo como un tesoro unos cuentos pequeños, esos cuentos eran resumidos y había títulos como La Isla del Tesoro, Oliver Twist, y un largo etcétera, aunque solamente conservo unos cuantos. Los niños de ahora no se imaginan lo especial que era ese mundo en colores para la gente de mi generación, ya que fue un salto abismal de una cosa a otra, y eso marca. Marca positivamente por que tenía cierta magia descubrir la televisión en color, y de ahí partir hacia el VHS, que también existía en otros formatos Beta y 2000. Cuando ibas a un videoclub alucinabas, alquilabas Rambo, Rocky, Terminator, y otro largo etcétera. Aquí les dejo mi experiencia como lector espectador, como amante del color y las imágenes, un tiempo que se difumina en el recuerdo pero muy difícil de olvidar, por que fueron unos años MARAVILLOSOS.

la verdad luego

Posted on 6:37


Busco la verdad de los cien pájaros de hielo, que se escapan dejando aire que sabe a una absurda mentira, te quedas con una nada que empieza siendo una gota de delirio en la sombra, y acabas con la obsesiva plegaria que te corroe la paz, una paz de tortuga o una piedra rodante, son las premisas que siguen mi juego, en esta verdad sólida que acaba en ceniza en las manos y llega estropear la idea que tenían de ti, un chaval gracioso que aspira a ser lagartija o grillo, y cuando ven que la mentira se hace digna es como un pisotón bien rudo o una puta patada en la misma espinilla. La verdad déjasela a Dios, él sabrá qué coño hacer con ella, yo me acurruco mejor en la mentira del mundo, que me libra de tropiezos y de pies de rey que te miden la herida, mañana será todo, se consuelan algunos, si no lo ha sido ayer mañana será luego, un luego sin esperanza que espera un nuevo sol que no existe en la tierra, un después con porvenir de esos que no vienen nunca, ya lo dijo un Ángel González borracho de cordura. Lo llaman porvenir por que no viene nunca, así decía el poema, digo su nombre por que soy honesto, no soy un repetido epígono con caspa en los calzones, no soy yo otro aunque a veces lo quiera, lo triste es repetir lo que ya se sabe, o presumir de ser igual que casi todos, o fingir que no eres vanidoso, cuando todo lo anterior te sabe superior, la superioridad es una enfermedad del yo.

35º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Posted on 20:08