A mí dejadme con mi ángel de la suerte, se llama Marilyn, y por ella ejecutaré mi propio magnicidio.
En la oficina de tráfico suele haber dos colas separadas por un metro, llegó el momento de que me tocara y en ese momento también le tocó a otro señor, mientras me atendía a mí la chica se ausentó un momento por temas burocráticos, y mientras tanto me fijaba en la cola de al lado, en la cola de al lado el funcionario le preguntó el nombre a un señor un tanto peculiar y fanfarrón, a lo que el susodicho respondió: Ángel Martínez Vivar, y añadió, descendiente de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador; el funcionario se quedó estupefacto, de piedra, el hombre tenía los ojos claros y sí era de raza blanca, pero también era Calvo, medía alrededor de un metro sesenta, y tenía menos chicha que el perro de un afilador, entonces me dije, ¡Como han terminado las viejas glorias de España! El descendiente de Rodrigo Díaz de Vivar no tiene ni media hostia, lo que sí tenía era una estupidez soberana.
Suena Vivaldi, broche de oro, los oídos gozan, afuera el tedio es sólido, como los sueños en donde corres y siempre estás en un mismo lugar, no avanzas, la ansiedad y el sudor aparecen, es una pesadilla, pero basta, me paro a escuchar a Vivaldi, las cuatro estaciones, hasta la tormenta es bella.
Posted on 8:58

Pinté la armonia en tu cara, pinté la nueva norma que establecen los azares perpetuos, pinté un talismán para que acompañara tu solemnidad, pinté siete borrones de acuarela en las comisuras de tus párpados y la boca, pinté una custodia de cobalto que estremeció al mismísimo Tiziano, pinté el volcado disolvente como un azar cegado que se extendiera por la planicie de lo que pinté, pinté estrellas románicas con un Pantocrator excelso y divino que le vigilara el alma, pinté y pinté y cuando dejé de hacerlo, las pinturas entonaban mi nombre secreto, lo entonaban las acuarelas, los óleos, y los acrílicos, todo el taller estaba aliado con la forma de tu alma, tu alma, pura y vívida de mi sustancia pegajosa, de mi sustancia, magma escogido entre las cosas primeras, genealogía inexacta de lo que el azar supone, ¿Dios es azar o es razón cubierta de dejadez y desamparo? Yo, estaré en el remolino de nostalgia que sabe la tarde con mi nombre en sus labios, yo seré estatua conmovedora que esparce las razones de lo que no es ya, quizá ni quiso serlo, cuando empiezan los resplandores a dar las primeras cucharadas de una tragedia chica y casi remota que está por ejecutarse, plegaria de hipócrita ceguera, nudo atado a la esperanza del sueño, verdad y estupor por el latido más simple.
Posted on 5:27

Pasas la vida entre tranquilizantes, ansiolíticos y posologías por descubrir, toda nuestra vida da culto a la química redentora y a las panaceas de éxito, no nos damos cuenta de que todo es parte de un efecto placebo que nos evoca sanidad, curación y motivación de antesala. Empiezas tomando medicación para la jaqueca y acabas tomando 18 pastillas diarias, para aquellos que se medican, para aquellos que saben lo lento del proceso. en los pasillos de las consultas están los agentes de la industria farmacéutica intentando convencer a los médicos de que ha salido un nuevo fármaco que no deben dejar de recetar, los enfermos, que toman el testigo de las cobayas y las ratas de laboratorio son un banco de pruebas a veces improbable, por que cada uno es quien es y cada cual obedece a una cierta naturaleza, después están esos médicos que creen en el arte curador y terapeuta mientras que aquellos artistas que lo dan todo por el arte rentable y no divulgador hacen números con su métrico sistema de la basura oculta en los rincones y hacen cuenta de que la sociedad quiere espectáculo y muestran la miseria irrefutable de aquellos que se dejaron la vida en las trincheras del dolor y la nausea colectiva. Frivolidad hermanos, frivolidad redundando las esquinas, parásitos que guardar bajo la alfombra, y un cortejo con la muerte me espera en el botiquín diario, ahora quieren cobrarme una parte por la barbaridad de medicarme como un yonqui autómata, ahora quieren estos que pague una parte simbólica por atiborrarme a lo que el sistema me aplaca, los yonquis van al infierno, los yonquis edulcorados agarran el confort y lo hacen cajas de Diazepan, tranquimazin, Dormidona, etanol, cortisona, sesonal, seroquel, risperdal, ibuprofeno, rivotril, y todo un conglomerado de redentora química que me salva la vida cada vez que intento vivir como mi naturaleza me exige, la naturaleza de las personas se amolda a la naturaleza reinante, respeto, orgullo, aceptación, mes a mes, caer, crisis, de rodillas, no hay dios, ni cielo, colores pastel y el rey de los simulacros soy yo.
Posted on 5:40

Corrían los años de las epidemias de las gripes, tú correteas entre prados de flores y trigales amarillentos, mi abuelo te pide que subas a su mula, al pasar por la calle de tu madre ya os dais por casados, mi bisabuela te prepara dos mudas y un vestido de diario, mi abuelo te lleva montada en su mula, te lleva a su casa, recientemente heredada de sus padres. Por aquella época las cosas en el campo se hacían así. Todo era parte de un trato que se daban los hombres del campesinado. Tu padre está en Montevideo, no sabe si quiera que te has casado, por que aquello por aquellos años era casarse. Pasa un año y ya tienes tu primera hija, ya no correteas por los campos floridos y las espesuras de espiga, has pasado una guerra de niña, has visto partir a tu padre para el extranjero, y ahora ya eres madre de una niña, la niña se parece al padre. Por las tardes haces queso y cuando acabas te sientas con las otras mujeres de la aldea, tienes suerte, las tierras son de tu marido, las tierras, los animales, los árboles frutales y lo poco que se siembre. Así eran las cosas por aquellos años, ahora te quieren meter en una residencia, a ti, con lo que has labrado sola, cría cuervos y vendrán a llevarte con sus garras sutiles hacia la muerte. La muerte, por entonces te parecía mentira.