
Ahora mientras estoy escribiendo este texto algunos de mis vecinos están chupando de mi wi-fi. Sé que están chupando al menos tres, pero el que más lo hace es el de al lado. Cada vez que apago el wi-fi lo oigo protestarle a su madre, escucho que le dice: -Mamá, ¿Cuándo vamos a poner Internet? Y la madre le dice: -cuando tengamos dinero hijo. Aveces le dejo el wi-fi encendido por no oírlo, me resulta extraño de que se apropien de una cosa que sé que es completamente mía. Hay veces que me siento una especie de revolucionario del wi-fi de mis vecinos, soy como un semi-dios que puede negarles aquello que no pueden permitirse. Otras veces, la mayoría, les dejo encendido el wi-fi como cediéndoles un trozo de aquello por lo que lucho mes a mes, como cediéndoles parte de mi sueldo, es como si ellos fuesen pensionistas y yo trabajador contratado los estuviera manteniendo a través de la pensión que estos cobran mes a mes y yo trabajando les estuviera aportando parte de mi esfuerzo diario a través de la Seguridad Social. Internet es muchas veces una colmena, es una colmena que como parte de un vecindario todos están dependiendo los unos de los otros. Esto es lo que debiera ser el capitalismo, pero no, lo crudo y lo real del capitalismo es que solo unos pocos se mantienen arriba como parte de la pirámide, y solamente son los de abajo los que reciben los golpes y el trabajo duro. Pero esto no es así, ya que solamente un 1% de la población mundial son los verdaderamente ricos, pues para todo lo que existe una línea de demarcación frente a los demás ciudadanos siempre hay una cifra de un 1%. También los esquizofrénicos son un 1%, y estos todos o casi todos cobran pensión, para estos, creo yo, que sí vale la pena el esfuerzo de trabajar dentro de la colmena del capitalismo, por que tener esquizofrenia es lo más duro que le puede pasar a un hombre espiritualmente hablando, es como la gran pérdida de Dios, y para esto es algo así como al que le apagaran el wi-fi de por vida, un wi-fi que está encendido económicamente, pero eternamente apagado para las relaciones humanas. Por eso digo lo de la pérdida de Dios, un Dios que para todos existe relativamente, pero que para estos está negado para siempre.
Posted on 7:56
LA AUTOPSIA DE MARILYN
Marilyn te busco entre tus mejillas rosadas
y no puedo encontrarte,
veo que te meten en la ambulancia
y te sigo buscando en la autopsia sagrada
que desconoce tu nombre de estrella devorada,
Marilyn, tus abogados, Marilyn,
Marilyn, tus fotografías fijadas, Marilyn,
tus perfumes, tu flor de chantilly,
Marilyn, mis visitas a tu tumba, Marilyn,
tu embrión muerto es una estrella fugaz,
digo esto, Marilyn, ahora que sé
que nada te duele desde el paseo de tu fama,
Marilyn, tu pintalabios ebrio de ti, Marilyn,
tus tacones sonando en su rutina,
en su ritmo binario,
Marilyn, tus cosquillas apagadas, Marilyn,
tus ojos quietos en tu autopsia, Marilyn,
Marilyn, tus endorfinas esclavizadas,
Marilyn, tu Nueva York gris, Marilyn,
Marilyn, mi cobardía al verte, Marilyn,
los psicoanalistas persiguen tu psique,
los periodistas una confesión,
Marilyn, si yo fuera tu hija
no quisiera dos coletas a mis espaldas,
quisiera dos alas de ángel puro, Marilyn,
tus contratos con la FOX, Marilyn,
esos mitos acabados ya, que en vida,
en tu vida, no te quisieron, Marilyn,
ahora son fantasmas que escarban entorno a ti,
Marilyn, mi postdata cariñosa,
mi consuelo instantáneo, mi consuelo duradero,
Marilyn, en blanco y negro, Marilyn,
Marilyn, a tu pesar, Marilyn, de cera,
Marilyn, estatua de celuloide,
Marilyn, mi arpía angelical y demacrada,
Marilyn, tu voz se esconde al verme.
Yo, me río y te hago feliz, por siempre,
Marilyn.
Posted on 4:59

Cuando era un niño descuartizaba las consolas, los aparatos, también las radios que mi padre desechaba, y todo eso para ver lo que tenían adentro, les buscaba el alma, les buscaba el espíritu, les buscaba la capacidad de trasmitir vida que éstas tenían, cuando las reventaba y las destrozaba miraba su mecanismo, su sabia de conductos electrónicos, ahora sé por qué lo hacía, buscaba en ellas la esperanza de aquél mundo analógico, buscaba el futuro de cibernética magia que los astronautas sostienen en sus misterios de soledad y lejanía allá en las galaxias, solamente encontré la respuesta -totalmente orgánica- de que la cibernética si llegara a ser como esas respuestas que solamente tienen los misterios de los seres humanos, como esas respuestas que solamente la verdad de la soledad las descifra, en un futuro de progreso quizá halláramos la gran verdad de la humanidad, la gran verdad de la que no ha resuelto nunca nadie sus lastres e inconvenientes siempre perecederos; las máquinas están hechas a nuestra semejanza, mientras nos preguntamos si hay Dios en los cielos esos que explora el astronauta adquirimos la esperanza en las máquinas que nos imitan, cuando el ser humano deje de ser humano solamente serán testigos las máquinas, y éstas se preguntarán qué hicimos con nuestro corazón. ¿Qué hicimos con él? ¿Lo desechemos entre tanto progreso tecnológico? Quizá lo desechemos como mi padre hacía con las radios, yo quizá vuelva a ser niño para indagar en las incógnitas que el mundo analógico me susurró sin quererlo, la bondad de nuestro corazón es el mecanismo más milagroso, mecanismo que ningún programador informático, ni ningún ingeniero electrónico podrá reproducir jamás.
Posted on 2:04

La ciudad arropa la evolutiva miseria de quien dedica su vida a la causa de otros, los pobres trabajamos para otros, por ello pierden risa y disfrute, pierden la sosegada noche de sus descendientes en el horario laboral que los degrada, cuando digo que soy anarquista todos me toman por loco, ¿Loco es ser acaso el que quiere disfrutar de su familia en un almuerzo mundano? Pero no, lo suyo es sintonizar al cansancio, y a la derrota diaria, lo suyo es lo que pertenece a nadie, lo que olvida amor, lo suyo es un yugo por el que asesinar el calor del cariño, lo suyo es propiedad, lo que cifra en un banco sombrío, lo que en la oscuridad de cajas blindadas nada brinda y nada conmueve, lo suyo es frío como un beso de vampiro, lo suyo es la carne congelada sin la vida de sangre que lo haga moverse, yo quiero disfrutar de los míos esas nueve horas que me faltan, yo quiero reírme mientras como, mientras ceno y mientras meriendo, yo quiero arrancar de la tele basura la alegría de burbuja efervescente que sube a los cielos vacíos de mundo, yo quiero arrancarle a la tele basura esa risa de colibrí que sostiene las lágrimas del que ríe de felicidad, yo quiero arrancarle al patrón la sabia negra de su encomienda amarga, quiero arrancarle al encargado el bostezo marchito de su soledad en las zonas comunes, yo quiero, yo quiero, yo quiero.
Posted on 9:45

Un 18 de julio de 1936 me peleé con mi hermano a garrotazos. La pelea podría parecer cualquier pelea de dos hermanos que discuten por cualquier cosa sin importancia, pero no, resultó ser algo más serio de lo normal. Empezamos a darnos garrotazos, perdimos los dientes, nos amoratamos la carne, nos hicimos jirones la ropa, nada, una vulgar pelea entre hermanos. Hermanos de la misma sangre, hermanos desde el nacimiento, se pudrió el recuerdo de nuestra infancia, un recuerdo que como en todas las infancias resulta ser placentero, en nosotros se convirtió en un rastro borrado con las manos para despistar al cazador. Una pelea entre hermanos es algo duro para cualquier madre que lo presencie, cuando nos peleamos mi hermano y yo a garrotazos mi madre se desmayó. No sé si fingió para que paráramos o en realidad se desmayó al sentirse impotente, pero nosotros aún así no parábamos de darnos garrotazos. Estuvimos dándonos garrotazos tres años. En 1939 acabamos de darnos garrotazos, paramos exhaustos, ya no teníamos más fuerzas. Yo me tuve que ir al pueblo vecino para no verlo y para que él no me viera a mí, él se quedó en el pueblo, con la finca y el ganado heredado de nuestros padres y abuelos. Él pudo lavarse, curar sus heridas y cicatrices, cambiarse de ropas, yo, al contrario, anduve como un fantasma por los pueblos vecinos huyendo de la Guardia Civil caminera, y de otras personas que estaban de parte de mi hermano. Estuve vagando por las tierras vecinas, estuve alejado de mi Villa durante décadas, él, al contrario, se hizo dueño de todas las tierras del lugar, tierras de las que yo estuve desterrado. Aún sabiendo todo lo que me ha hecho mi hermano, aún así, lo quiero. Él es mi hermano mellizo, tengo toda una infancia vivida con él, y además tenemos la misma sangre. Lástima que él no haya sentido lo mismo nunca, lástima que haya represaliado a mis descendientes. Cuando él muera en la cama, ya en su última agonía, se arrepentirá quizá cuando ya sea demasiado tarde. Yo he vivido siempre huyendo, él ha vivido siempre en la comodidad y el confort. ¿Para cuándo la justicia? Los dos nos dimos palos, los dos somos víctimas, tenemos la misma sangre, solamente las ideas nos enfrentan, ideas que podemos discutir sin lugar a los garrotazos, pero él siempre aprovechó mi benevolencia para usarla dándome golpes. Si yo hubiera usado la fuerza el gallo rojo me cantaría.