Posted on 2:35

Hace ya bastante tiempo que no me dirigía a este diario o bitácora personal. Hacía tiempo ya que no le hablaba a la Red desde esta tribuna que se me ofrece. He querido hoy dirijirme a ustedes para anunciarles de que he perdido la esperanza. He perdido la esperanza por que cada vez me encuentro más pesimista con lo que al mundo y a mí como persona se refiere. No veo futuro para la humanidad. Cosa dicha ya por mucha gente, mucho antes que yo, cosa que es tan vieja como lo es la humanidad a la cual me dirijo. El mundo se está convirtiendo en esa mezquina tragedia donde la cola se muerde la Pepsi-cola, o en donde la Coca-cola se muerde la pescadilla. Digo esto de esta manera por que es así. Esa chispa de la vida, la cual predican las marcas, esa sensación de vivir, eso que llaman sociedad del bienestar es algo falso y sin ningún fundamento. No tienes nada más que salir a la calle y comprobarlo por ti mismo. La chispa de la vida yo la llamaría hilo, hilo que se pierde muchas veces solamente oyendo tonterías. Tonterías de la gente para ocultar el problema profundo, el hueso de la chicha. Ese hueso o ese problema profundo no cambiará por mucho que insistan los ingenuos, los ignorantes, los inocentes. No, no cambiará. No cambiará por que el hombre ya ha entrado en una dinámica tradicionalista de la hipocresía y el cinismo. Se mean muchos en la sopa de los pobres. Poco les importa cómo esté fulano y mengano. Pero esto que digo está tantas veces dicho ya, por mí y por otros, que lo encuentro como topicazo, lo encuentro como el llover sobre mojado. La literatura no puede salvar el mundo, no, por que solamente leen los que no tienen más remedio que encerrarse en casa con la literatura de compañera peregrina. Lo que pudiera cambiar el mundo es la televisión, y no tienes nada más que encender la televisión para ver lo mal que está ese mundo. La ignorancia está contaminada de envidia, la incompresión es el mal de muchos para el consuelo de tontos, el consuelo de pocos es el consuelo de nadies. Y así seguimos girando. Bajo ignominiosas prisas y puntapiés bajo mesas, de codazos que avisan de la desigualdad bajo el fango, de brujas maquilladas en espejos de coche con el rabillo del ojo en el prójimo más débil. Ya lo decía Federico: Este es el mundo amigo mío, este es.
Posted on 6:13
He estado viendo un documental en
http://www.rtve.com/ sobre la feria de Arte Contemporáneo ARCO. Me parece obsceno la tribu de vampiros que coleccionan arte, que compran aquello que les remueve la entraña ensuciándolo con el tufo del dinero. Es importante que el arte vuelva a las cavernas. Mucha gente se queja de que este año ha afectado la crisis con respecto a la adquisición de obras de arte. Pero en esa perspectiva no están las instituciones, que además de ser las que tienen más espacio en ARCO, son las únicas que en estos momentos se lo pueden permitir. Cada vez que fundan una nueva edición de ARCO aparecen el rey con su manera de andar, esa manera de andar de ese hombre, que parece que le aprieten los zapatos, aparecen la reina, con su porte de mojigata culta, aunque en realidad es otra vampiresa más. Y hacen comprender con su presencia real lo que se ha institucionalizado ARCO. Tanto que ahora solamente los bancos, los museos financiados por las comunidades autónomas y otras instituciones pueden comprar arte, "ese arte que les remueva las entrañas". Existen cosas que merecen la pena como arte contemporáneo en ARCO, aunque otras son una tomadura de pelo. Los coleccionistas, vampiros que lo único que les interesa es amasar obras de arte mezquina y obscenamente, (amasar y amasar) contemplan la tragedia del artista, contemplan la víscera de la cual está hecha la obra, mercantilizando con ella, regatean de tal manera cuando negocian que más que arte parece una feria de ganado ya ejecutado. Por ello es natural que el arte pierda su valor, por que la Cultura 2.0 ya se ha impuesto. Ahora el arte no es tarea tan ardua cuando antiguamente lo trabajaba Andy Warhol o Picasso, ahora todo se está digitalizando. ¿¿De qué materia van hacer ahora sus telas esos artistas que se inventaban una nueva técnica para lanzarla al mundo?? Los coleccionistas comprobarán que su esfuerzo y su dinero no les ha servido de mucho. Esas vampiresas caprichosas capaces de hacer un pacto con Satanás con tal de tener un cuadro de un artista famoso. La música está reinventándose como manera de venderse, el cine pronto lo hará, la literatura también lo está haciendo, nos queda el arte. Las galerías privadas no se publicitan en Internet, pero pronto van a tener que hacerlo. O los artistas les tomarán la delantera y lo harán ellos mismos. La cosa es vender, vender y vender, vender vísceras que a la postre sirvan de excusa para redimirles la culpa de la locura que otros, que no pueden comprar arte, sufren a diario su ración de sufrimiento y derrota diaria. ¡¡¡Buen Provecho Señores, que se les indigeste!!!
Posted on 5:43

En plena era del neoliberalismo más salvaje lo único que crece de manera más desaforada es la basura. Disminuyen los sentimientos, disminuye la humanidad, disminuye la compasión, aunque no para de crecer la basura. Los extrarradios custodian vertederos que son monstruos en constante expansión. El consumo se acrecenta y los cubos de basura alargan su sombra como pretendiendo erguirse y hacerse más visibles que nosotros mismos. Antes, recuerdo que lo que cabía en una bolsa de basura era solo una parte del enorme bolsón que ahora llevamos al container. Los vertederos invaden nuestras ciudades y en ellos se pueden encontrar cosas que la gente tira sin ningún atisbo de arrepentimiento y ninguna carga sobre las conciencias, tira aquello que ya no hace servir, o no cree que le sirva. Cuando era chatarrero nuestra primera visita obligada siempre era al vertedero municipal. Allí podías encontrar materiales como hierro, plomo, aluminio, y demás metales. Pero lo más asombroso era cuando encontrabas ropa nueva con etiquetas con una pequeña tara, juguetes con alguna pequeña rotura, alimentos sin caducar . ¿Nos desprendemos de lo que no usamos o de lo que nos sobra? Compramos y compramos compulsivamente, sin olvidar a veces que lo necesario es lo que siempre dejamos como en último lugar a los intereses que de verdad no priman tanto. En mi casa ya no usamos bolsas de basura normales, usamos las que antaños usaban en la industria. Envoltorios, plásticos y cartones, papel de celofan, y algo de basura orgánica, aparatos eléctricos y demás basura. Siempre el mismo monstruo, siempre nos adelanta en la forma en que crecemos, ya no como personas, sino como máquinas consumidoras de hombres. Somos antropófagos. Mientras que algunos hacen crecer la basura, otros la achican un poco llevándose aquello que no parecía necesario, pero que sí lo era.