
Yo también necesito un hermano mayor. Como esos chicos de la tele, también lo necesito. Normalmente esos conflictos personales hacia los padres los traen las drogas. Yo ya no tomo drogas, pero los conflictos, todavía los arrastro. Yo quiero un hermano mayor que me ayude a comprender lo que ahora no entiendo. ¿Por qué en España somos así con nuestros padres? Quizá la respuesta esté en nosotros mismos. Nos hemos criado con todo en nuestras manos, con la sensación de que la vida resulta fácil. Y cuando nos damos cuenta de que no es así, culpamos a nuestros padres de ello. Y precisamente son los que menos culpa tienen. Ellos han vivido muchas carencias y nos lo han dado todo, facilmente lo hemos recibido, pero la verdad es que ha sido un trabajo muy duro el sustentarnos. Nosotros somos los verdugos de nuestros padres y nuestros padres son víctimas inocentes de nuestros arrebatos injustos y crueles. Somos unos vagos caprichosos, amantes del placer inmediato, que tratamos de justificar nuestras culpas siendo verdugos para con nuestros padres. Nuestros padres son los sufridores de nuestros errores con las drogas. Las drogas probocan ceguera transitoria, ataques de ira injustificables y los hijos somos culpables de las excusas embusteras de las que nuestros padres son las únicas víctimas inocentes. Es fácil culpar a las drogas, pero la droga no está ideada para las familias humildes (tampoco para las acomodadas), aunque esas drogas son las que pueden llevar a una familia a la ruptura de vínculos y arraigadas vísceras fraternas. Necesito un hermano mayor (quizá ya lo tenga), necesito un hermano que me lleve por el buen camino, que me haga ver mis errores y me haga comprender lo que estoy haciendo. Algún día no tendré a mis padres junto a mí, y entonces será cuando más los eche de menos, entonces no habrá marcha atrás, ni lugar al perdón. Tantas veces pisoteé vuestro amor hacia mi persona, que ahora necesito un hermano mayor, un hogar caliente, tres comidas diarias y unos padres a los que agredecer todo el esfuerzo del que han sido capaces de afrontar. Ese día llegará, entonces, ya solamente podremos culpar a nuestra ceguera de antaño, a la soledad que hoy nos embarga, y al futuro que sin ellos tendremos para siempre. Papá y Mamá, aunque nunca os lo dije, y seguro no leeréis estas líneas, os lo digo ya, Os quiero, perdonadme, perdonad mi ceguera transitoria, mi soberbia, mi rabia injusta, perdonad lo que fuí, yo estoy contento de teneros como padres. Os quiero.

Hoy, día 11/10/2010 he intentado vender mi coche tras haber colgado un anuncio en Internet. He tratado de venderlo debido a la situación económica por la que estoy pasando. Con este coche he pasado muchas cosas, cosas buenas y malas, aventuras y desventuras. Recuerdo un día, o decir mejor una noche, en la que discutí por enésima vez con mi mujer, me fuí con él dirección al sur, era verano, solamente pretendía irme al sur, quizá al sur de mí mismo, quizá a Andalucía, quizá a Tombuctú, quizá a Despeñaperros, no sé; viajé todo un trayecto desde Sabadell hasta Valencia, pero en la frontera entre Cataluña y la Comunidad Valenciana había un control de los Mossos d' Esquadra, yo iba hasta las cejas de farlopa. El Mosso d' Esquadra me hizo prometerle que no llevaba cocaína encima, era mentira, sí tenía, incluso la buscó por todo el coche, vio mi gran repertorio de CD's piratas y se asustó pero no pudo encontrarla. Aunque la coca estaba mucho más cerca de él y de mí de lo que el agente podía sospechar. Estaba a la vista. Camuflada por unos caramelos. No la encontró y yo seguí mi camino hasta Valencia. Todo enfarlopado y totalmente ido por las consecuencias que tenía la pelea con mi mujer. Recuerdo que en el trayecto me puse a escuchar Hablar por Hablar en la Cadena Ser, cosa que mi hizo perder aún más los nervios y el norte. Por el camino vi muchos coches de la Guardia Civil, pues era obvio, ya había soprepasado la frontera catalana, y me acojoné tanto, que en un cruce de caminos de un lado a otro se señalaba a la izquierda Alicante y a la derecha Tarragona, y por supuesto elegí el de la derecha. Volví hacia Barcelona. Volví al norte tras haber perdido totalmente el "norte". Desde entonces siempre llevo algunos caramelos en el coche, ya saben, por lo que pueda pasar.
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Los bares me dan grima por que se busca la ebriedad en el agobio, se busca la charla pendular, las conversaciones (creo) que no son como en Formentor(donde allí se habla de cosas interesantes, jeje) , son oscilatorias y siempre van a parar al mismo punto desde donde empezaron. Para colmo de males los chinos, los dueños sacrificados de esos bares de extrarradio, se aprovechan de la desmemoria del borracho, y habilmente, le cobran al parroquiano dos veces la misma borrachera, tiene guasa la cosa. Estos bares suelen tener una atmósfera tan falsa como el número 322 de la revista Quimera, estos bares están preñados de una soledad incitada por la total descomunicación de los asiduos: seres vacíos que creen ser inteligentes por que tienen carné de conducir. Los bares de extrarradio son los que aglutinan a mamarrachos que vociferan como cabreros y golpean expresivamente golpeando las mesas, son eruditos de la impertinencia, y los dueños dan apego y fingen simpatía hacia la clientela, pero en realidad se esconde una manera más de ganar dinero. Yo no quiero tener un bar, dicen que es sacrificado, yo lo que quiero es cerrarlos, pero cerrarlos de cansancio, el cansancio de decir: -ponme la penúltima-. Sé que ahora me contradigo, pero donde mejor se bebe es en casa; sin coche, sin garrafón que me cambie la brújula del sentido común, y sin chinos que te hagan la trampa del veo doble. Los bares interesantes son esos donde suele haber decoración de los setenta y el dueño, que es de Murcia, suele ser un tipo campechano que cree que los empresarios con apego al dinero son gente de otro mundo.

Miras al mar, miras la tele. Sigues el espectáculo por entregas de Belén Esteban. Lo ves por que eres tú, es tu vida. La gente sigue a la Esteban o por que la odia, o por que la quiere. Belén Esteban es el estereotipo mundano del extrarradio, es el espejo orgánico de la gente común. ¿Es princesa del pueblo o del populacho? ¿Es madre coraje o madre oportunista? Belén Esteban es el paradigma de todas las tele-realidades. Su vida es la nuestra y la nuestra sale por televisión. ¡Basta ya de eruditos! ¡Viva la casposidad! Miramos al mar y comprendemos que la vida resulta dificil. La gente mientras sigue la edulcorada novela amarilla de Belén Esteban se olvida de las letras impagadas del banco, de las deudas de fin de mes, de conflictos laborables, del pisoteo entre unos a otros, del tráfico agobiante, de los inoportunos fracasos del día a día, de los recortes, de los ahogos, de los tedios y de las soledades, la gente que mira a Belén Esteban se mira así misma y se imagina espectacular, la gente sale de sus miserias y se conforma con verla recien operada y feliz, se habla demasiado sobre ella por que todos desean verla una vez más, se exige verla en la pequeña pantalla por que su vida nos pertenece, el vulgo la solicita aunque sea del todo vulgar, Belén tiene una corte de pelotas y de detractores, tiene a crápulas novios que la chulean, tiene amigos que son también sus enemigos y enemigos que solamente desean ser parte de ella, en eso se resume la vida, y la vida es espectáculo. ¿Qué será de ella cuando Andreita crezca? ¿Qué será de ella cuando de ella se cansen? ¿Qué será de sus prepotentes respuestas y de sus poses de madre súper-estrella cuando el pueblo esté harto de todo? La respuesta no la sabemos, pero yo no pienso perdérmelo.


Hoy es el día D. Siempre quise empezar así un poema. Empezar así un escrito tiene cierto carácter simbólico para la conciencia colectiva, debido a que es un comienzo de un final tras un pasado belicoso, o tormentoso si se prefiere. Es el principio del fin, es una liberación. La frase es belicosa, mi pasado más. Hoy, día 08/10/2010, comienzo este dietario, quizá influido por las conversaciones de Formentor, a las que no me han invitado, ni me invitarán jamás, mejor así. He dejado desde una parte hasta aquí una obra mala, muy pedante, repetitiva, oscilatoria, una obra a la que le faltaba un hervor, ¿una obra? Obra es una palabra que le viene grande. He comprendido que el arte de la escritura es como decía el Prefacio de Truman Capote en Música para camaleones, a veces la literatura es un látigo, y ese látigo solamente sirve para autoflagelarse; cuando comprendes que la literatura/la poesía debe ser un arte sublime cae el látigo, ya no importa más ese látigo. Entonces es cuando comprendes que escribir bien es algo más que escribir, pero mucho más que escribir bien es cuando descubres que la verdadera poesía debe ser un arte excelso, altivo, verso a verso, adjetivo a adjetivo, soy un mero escritor que pone adjetivos junto a verbos con porte de sustantivo. Soy alguien que concibe el escribir como algo más que unir sujeto, verbo y predicado. Dejo atrás un pasado, unos escritos, poesía combinada o alternada con imágenes. Quizá las imágenes digan más que la poesía. He descubierto que escribir bien es algo más que dignificar el oficio de escritor. Escribir es tratar de llegar al éxtasis. El éxtasis que quema, como decía Roberto Bolaño en un vídeo que vi. Cada cierto tiempo escribiré aquí un dietario sostenido por mi estado de ánimo, por mis lecturas, por mis nuevos poemas, por mis imágenes (pues sigo siendo un hombre de imágenes), por mis delirios, también los de grandeza, pero sobretodo con el altar o la tribuna solitaria que impone, y lleva tras de sí, la Máscara de mi yo, o mi otro yo, que es otra manera de ser yo mismo. Aquel que ahora habla por boca de otro.