

Este planeta siempre ha sido un lugar de contrastes, pero está claro que en el presente estos contrastes son más evidentes. Emigrar de tu país conlleva afrontar un manojo de pequeñas tragedias, pero el hecho de separarte de los tuyos, tus seres queridos, es la mayor de todas ellas. Normalmente estos países que contemplan más índices de habitantes que emigran son de por sí de costumbres muy familiares. Tienen mucho apego a la familia, lo que conlleva que por esta costumbre (poco practicada en los países desarrollados) sea aún más grave y profunda la tragedia en sí. Debo decir que estos países, con el alto índice de habitantes que emigran, también suelen ser países de mucha festividad y alegría, entonces vienen por ejemplo a Europa, toda triste, oscura, con tan poca costumbre a la reunión familiar, con tan poco interés por la festividad y el celebramiento, y se encuentran solos, excluídos y totalmente en desamparo emocional, ya que en otras vertientes sociales y administrativas no lo están, pero en esta en especial si lo están. Nosotros los europeos necesitamos de sus playas, de su alegría, de su rica cultura, de sus materias primas, de su riqueza como países de fértiles tierras y productos de gran calidad. Ellos trabajan la tierra y nosotros consumimos sus cosechas. Ellos trabajan en los trabajos que nosotros despreciamos y también consumen las cosechas que nosotros importamos desde sus países de origen. Todos estos aspectos son parte del esfuerzo que se comete en pos de la inmigración, por lo que como resultado deberíamos estar agradecidos. Lo bueno sería que nadie se sintiera en la obligación de emigrar de su país pero esto muchas veces es imposible. Es un deber nuestro reivindicar una sociedad mundial más justa y sin tantas trabas como las que solemos ponernos, no ya por nosotros, que no estamos en desacuerdo con este motivo en lo que se refiere a la emigración, sino por el buen futuro que le podamos dejar a nuestros descendientes, ya que por estos inconvenientes corremos el peligro de ser un mundo injusto, con muchas tragedias sociales, con muchas desigualdades, con tantos contrastes como vergüenzas de la avergonzarse, con tantas carencias emocionales y afectivas que nos dan aparencia de mundo frío e insensible, con tantas contradicciones de las que enmendarse que este pudiera llegar a ser un mundo imposible para vivir. Estos poemas que expongo en el post pasado y en el post presente son unos poemas escritos por la indignación que me produjo tal injusticia global, tal incomodidad como sociedad, tal grito de repulsa contra estas causas que me parecen deplorables para que un mundo progrese desde la armonía y la paz total.
HOMBRE DEL NORTE
Vs.
HOMBRE DEL SUR
(Mujer A y Mujer B)
El hombre del norte pone el televisor para ver el partido, y hace zapping mientras cena un filete sangriento como el infierno, se queja de cómo está el país, eructa mientras ve a niños llorando por un atentado en Irak, se enfada con la prensa amarilla, se mofa de los homosexuales que salen en un programa sobre moda masculina, se mira un Reality Show, sigue haciendo zapping de una manera tan ciega que asusta, después se queda dormido y deja ver su barriga reflejada por la luz del televisor emitiendo la teletienda.
El hombre del sur pone el televisor que hay en una cantina para ver el partido, no puede hacer zapping por que están viendo el partido varios hombres en la cantina, ve los anuncios en el tiempo de descanso y ve una estupenda televisión de plasma, toda la gama de teléfonos chocolate de la compañía MOTOROLA, ve una casa inteligente en la misma Barcelona, le asombra el anuncio tan desgarrador de UNICEF, está comiendo un delicioso maní que su mujer le dio, es casi lo único que ha comido en el día, ya que antes almorzó un filete de res que le costó 2 dólares; se enfada por que han cambiado de canal, discute con el que lo cambió, decide irse a su casa en la periferia de la capital y allí pensar sobre lo que ha visto para llegar a la triste conclusión de que su vida es un infierno y lo bien que viven en el norte.
***
La mujer A está haciendo ejercicio mientras mira la televisión, ya que le sobran unos kilos que ha cogido en las últimas Navidades pasadas. Las pasó sola, pero este año nuevo ha decidido perder esos kilos para encontrar pareja.
La mujer B está barriendo su choza, ya que no tiene nada con que distraerse, recuerda mientras tanto, las últimas Navidades pasadas, qué suerte tuvieron entonces, pudieron estar todos juntos, aunque no hubiera apenas qué comer.
Las cuatro son personas del mismo planeta.
UN CUARTO EN UNA AZOTEA
Sudakas y gachupines descansan en Paris, duermen su tormenta,
duermen todos en una azotea, encogidos duermen…,
en un cuarto pequeño, acogida limitada en un cuchitril,
conviven una legión de hormigas, y un ejército de cucarachas
acompañando a la triste vigilia del éxodo de los poetas;
esperamos a que pase la guerra, la batalla ciega del consumidor,
los consumidores quieren besarnos en las manos,
las azoteas desnudas mienten sobre el milagro cercano.
Alquilar una habitación en una azotea
es alquilar la verdad de los suburbios bochincheros.
Suburbios repletos de árabes, y comunas africanas.
Una televisión, una cocina, un calefactor, un ventilador
es todo el universo que trasportamos en nuestra diáspora,
eyaculan los árboles nuestra cal inofensiva en nuestros senderos,
muerden un cielo esclavo los inquilinos del sedentarismo;
pues debe haber resquicios de libertad en los cuartos pequeños
que la precariedad nos impuso. Como congelados párpados.
Todo un mundo habla desde las azoteas, un mundo contrito
en su confort,
de amplia comodidad acaparada en los besos muertos.
Las antenas son nuestras amigas, las ilusiones de nácar
y los puentes vencidos, y los sueños que hablan de la escarcha.
Tejeré mis azules sobre las victorias del cielo,
mientras, en mi espacio chico,
asumiré la derrota de las golondrinas que escapen del sueño.
Somos gitanos del aire invisible, somos judíos de las estrellas.
Dibujan todos los caminos una libertad horizontal,
nosotros somos nómadas divinos de la voluntad durmiente,
somos zíngaros que con sus carros recorren
un abismo en los barrancos, una cruz en los surcos de las palmas
de las manos, un llano baldío en la memoria,
una tregua que camina desnuda ante nuestra libertad.
Y grita de desnuda y de libre. Grita. Grita y camina.
SED DE HUMANIDAD
Dos coches, una casa con parking y dos mandos a distancia,
dos ordenadores portátiles y uno de sobremesa,
tres Dvd’s, tres televisores, dos microondas,
un perro con pedigrí, un selecto mini-bar,
un sofá de cara al televisor; lavadora, frigorífico, secadora;
dos polvos por semana y cuatro pajas al mes,
una cama y una lámpara en cada mesita de noche,
fotografías con sonrisa, cepillos dentales juntos,
tres cuentas en distintos bancos; una hipoteca,
seguros de hogar, de coche y de vida,
un plan de pensiones vacío y una tarta en cada cumpleaños,
un balcón con macetas, una pequeña biblioteca;
aspiradora, perfumes y bombones, papel higiénico,
un viaje cada dos años, vacaciones en casa,
camisas y pantalones para mudar, besos sorpresa,
dos trajes, una palmada en la espalda; se prueba
con la televisión, con visitas a los restaurantes,
la comida, el alcohol, el tabaco, la pornografía,
la autoficción, los blogs, el cine clásico,
el fútbol, la Coca-Cola, el McDonalds’s,
el jazz, el flamenco, el rock, el urban, el pop.
¡Nada! ¡Solamente una cosa puede apaliar mi sed!
Mi sed radica en las relaciones humanas.
Tengo sed de humanidad, de nociva humanidad.
Me refugio en mi jaula de oro y veo la vida pasar.
Entro en el juego una y otra vez; me digo:
-Ésta vez será realidad, ésta vez será posible-
y caigo, caigo desnudo en el barro, salpico a quienes quiero,
los engulle mi personalidad sedienta, despacio y súbitamente.
Cojo aire al dormir y otra vez me levanto desde mi verdad,
cuando me doy cuenta de que podría ser feliz
vuelvo a aspirar al vaso vacío, al mundo lejano,
a la compañía desierta, sé que hay otra vida tras esta muerte.
Aunque se esconde de mí como las ratas de mi ciudad.
Posted on 2:20

Nos andamos quejando de la puta crisis pero otros están aún peor. Nosotros nos quejamos por que no tenemos para salir a comer afuera, nos quejamos por que no nos vamos de vacaciones, nos quejamos por que pagamos las facturas con esfuerzo, por que no llegamos a fin de mes, por que tenemos que pedir prestado y pedir también anticipos, pero en otros lugares de la Tierra, incluso de España, están aún peor. Me puedo considerar afortunado con poder ir al Mercadona una vez al mes, en otros sitios y lugares hace años que no van a mercado alguno. Me puedo considerar afortunado por que tengo café, cigarrillos, tomo güisqui de vez en cuando, y me puedo considerar afortunado por que tengo una vivienda digna, vivienda con WC, vivienda con cocina, balcón con buenas vistas, incluso tengo una plaza de parking. Me puedo sentir afortunado por que, aunque tengo el coche averiado y sin poderlo llevar al taller, tengo coche. Me puedo sentir afortunado por que, aunque no tengo para comprarme libros, tengo una biblioteca debajo de mi casa. Me puedo sentir afortunado por que tengo la salud subvencionada por Papá estado. me puedo sentir afortunado de tener aún familiares y amigos dispuestos a ayudarme. Puedo comprar a veces pan, y a veces darme un lujo y comprar ternera en la carnicería que me gusta. Puedo considerarme afortunado por que aunque yo no disponga de calefacción, y aunque dispongo de estufas eléctricas y por problemas de economía no las queremos encender, puedo considerarme afortunado por que tengo mantas con las que poderme abrigar. Puedo sentirme afortunado por que no estamos en el paro, y si percibimos subsidio, no como algunos españoles en la actualidad. Puedo considerarme afortunado por que vivo en un país libre, donde no existe dictadura, donde puedo hablar y escribir con libertad, donde mi opinión es escuchada cada cuatro años. Aunque este es un tema del que podría hablar en otro momento y en este mismo blog.
En el barrio donde viven mis padres ha habido un boom de presencia de inmigrantes que ya no se ven por el barrio. Si se ven los vecinos de siempre andar por las calles como dando patadas a las latas del aburrimiento. Y todo por que en estos tiempos de crisis muchos están en el paro, a los inmigrantes también les ha afectado, por eso no se ven por el barrio. Debo de considerarme afortunado. Debo dejar de quejarme. Tengo mis tres comidas diarias cubiertas. Tengo vicios que puedo calmar. Tengo libros que puedo leer. Tengo la sanidad, la libertad, no tengo ningún derecho a quejarme. Ningún derecho.
HOMBRE DEL NORTE
Vs.
HOMBRE DEL SUR
(Mujer A y Mujer B)
Ese día a Oscar le diagnosticaron una enfermedad, la enfermedad era alto nivel de colesterol, ese mismo día llamó a su mujer,
le pidió que fuera al súper a comprarle unos botes de Danacol para apaliar el colesterol, le recetaron unas pastillas, las compró por la tarde, estaba preocupado.
Ese día a Fory le diagnosticaron una enfermedad, la enfermedad era diarrea y desnutrición, ese mismo día fue en busca de su mujer, le pidió que hiciera como todos los días, que con el pollo hiciera caldo, los niños comerían pollo, ellos tomarían el caldo,
estaba preocupado, aunque no por él, sino por lo de siempre.
La mujer A tenía depresión, estrés, colesterol, obesidad mórbida y estaba muy preocupada por un vestido que le malograron en la tintorería.
La mujer B tenía desnutrición, anemia, sufría de mareos, desmayos y cansancio, y estaba preocupada por que no sabía cómo hacer para darle de comer a su hija ese día.
Las cuatro son personas del mismo planeta.
***
HOMBRE DEL NORTE
Vs.
HOMBRE DEL SUR
(Mujer A y Mujer B)
Al hombre del norte se le acaba la batería de su celular y va al enchufe de cualquier parte de su casa a cargar su batería.
Al hombre del sur se le acaba la batería y anda cinco kilómetros
para cargar su batería, al llegar comprende
que ha habido un tremendo apagón, luego descubre
que debe andar dos kilómetros más.
La mujer A conecta su móvil al enchufe de su hogar.
La mujer B no tiene móvil.
Las cuatro son personas del mismo planeta.
Posted on 2:16
Te recuerdo a menudo. Y más ahora, después de haber leído que Ferran Adriá está por Perú, y después de haber leído en una entrevista de un periódico peruano donde hace unas declaraciones acerca de la nueva ola de cocineros noveles peruanos te recuerdo más que nunca, siempre lo hago cada vez que hablan de cocina. Recuerdo tus recursos en la cocina. Así nos hemos quedado, como en la foto, como dos pollos pelados y penetrados por una botella. Las patatas son la guarnición perfecta para recordarte aún más, tú sabías lo que me gustaba. Se acerca el aniversario de tu muerte. Allí dónde estés este pequeño homenaje. La foto es un regalo, a veces mi manía obsesiva de guardarlo todo tiene su efecto. Este poema también es otro artilugio que he guardado.
TENGO HAMBRE, MUCHA HAMBRE
(de ti)
Necesito del bendito sabor de la vida,
necesito probar de tu buena sazón,
degustar siempre de tu sazonada comida
es labor que no olvida nunca el corazón.
Degustar tu lúcuma desconocida,
saciarme la virtud con tu chanfainita,
eres potaje de judía y patata cocida,
pucherito bravo que mi chu-chú imita,
eres lomo suave, solomillo a la manida,
ágape de golosina y bolsa de palomitas,
pan con pamplina, chupe de camarón,
mermelada, queso tierno, tacos, vainitas,
flan, tocino de cielo, mejillones al vapor,
arroz chaufa, pollo frito y unas lentejitas
con su chorizo en plena ebullición,
salpicón, gazpacho, morteruelo, parigüelita,
sopa con tropezón, frijoles en su esplendor,
bendito bistec con sus patatas fritas,
conejo al ajillo, conejo con arroz,
sabor del tomate con su lengua exquisita,
con un cocido andaluz al punto y hervor,
anticuchos y finas hierbas en tus pechuguitas,
unos picarones, unos caracoles, y requesón,
redondo alfajor con miel de frutas variaditas,
besos de moza, pollo a la piña, a todo piñón,
deliciosa tu paella con sus palabritas,
tu pepián, tu rocoto, tu lasaña, y tu amor,
tu mondongo italiano, y tu carapulcrita,
tu pollo a la brasa, tu yogurt y tu picantón,
tu dulce algarrobina, tus calamares en su tinta,
perejil, cilantro, romero, tomillo, pimentón,
empanada, sándwich, empanadilla,
cebiche de conchas negras, jamón con melón,
almendras garrapiñadas y peladillas,
salitre en tu colacao, en la leche, en tu fogón,
cebolla, mozarella, carne y mucha miga,
y a veces y otras veces, un milagro de peces,
merluza, boquerones, pescadilla,
mero, perca, perico, y chanquete,
milanesa, salchicha, (hot-dog), ensaladilla,
turrón norteño, sabor de Jijona, sorbete,
trucha, cangrejo, papa-seca, granadilla,
capuchino, café solo, irlandés y moliente,
carne mechada, ternera en salsa, papa amarilla.
la escudella, el estofado, coca de aceite,
a la guanábana, a la palta, a la mantequilla,
pecado de cardenal, de chocolate con leche,
pecado de bacanal, pecado a la vainilla,
alucine en el paladar, remedio indecente,
ensaimada, sobrasada, croissant, canelillas,
potaje de almejas, piñonate, aguardiente,
coñac, anisete, nueces con nata, natillas,
pestiños, mistela, güisqui, miel silvestre,
crema catalana, magdalenas, quesadillas,
pistacho, mortadela, espagueti, queque,
altramuces, anchoas, olivas y pizza al dente;
de jamón york, de atún, de patatas mis tortillas,
qué buen sabor tiene lo que tan bien huele.
In Memoriam, a Zoila Rosa Villar Otero
-No te olvidaré Nunca-
Posted on 4:19

Me tomo un café negro, negro, negro y me marcho a la calle. Veo a la gente pasearse alegre, ilusionada, efervescente, yo me alejo mucho de esa gente. Comprendo que sí están alegres no tienen problemas, y si los tienen, no les afectan demasiado. Me gusta verles alegres, aunque siento verdadera envidia. Ahí mismo, pensando todo esto, me acordé del episodio de cuando yo era una persona muy parecida a ellos. No le tenía miedo a nada, tanto así que cuando iba con el ciclomotor llevaba el walkman a todo volumen y ni me percataba de lo que a mi alrededor sucedía. Recuerdo muchas cosas que me conviene callarme. Otras son divertidas, otras tristes y otras mejor es olvidarlas. Siento que en el mundo corre otro pulso vital distinto al mío. Siento que la gente se mueve por otros intereses, por otras directrices, por otros recovecos que difieren bastante de lo que a mí me hace feliz. Por eso debe ser que la gente es más feliz de lo que yo lo soy. He pretendido quizás vivir demasiado deprisa y es ahora cuando le he cogido miedo a la existencia, le he cogido temor a lo que antes me hacía reír y estallar de fugaz alegría. Un día fuí a una discoteca, bebí y me drogué demasiado, tanto que olvidé haber dejado mi ciclomotor cerca de casa y haberme ido con un amigo en su coche. Al salir de la discoteca busqué y busqué el ciclomotor, sin acordarme de que lo había dejado cerca de casa. Tal era el colocón que llevaba que me fuí a denunciarlo a la comisaría más cercana. Antes de llegar a la comisaría me paré en un bar a tomarme otra copa (la penúltima) de las que ya no recordaba ni el número. La dueña del bar estaba distraída hablando con otro cliente del bar, entonces detrás de la barra de aquel bar vi una cámara reflex bastante usada, una cámara que yo no tenía, dueña del bar distraída, cámara que me llevé sin lugar a dudas. Por aquel entonces yo estudiba fotografía, cursos que yo mismo me pagaba, y no tenía cámara con la que hacer prácticos aquellos cursos, así que me la llevé. Seguía yo con mi idea de mi ciclomotor robado, y con la sinrazón terca de denunciarlo en comisaría. Feliz andaba yo con mi cámara recién robada, y con la idea fatal de denunciar mi moto en la comisaría más cercana. Llegué a la comisaría, el policía encargado me preguntó a qué venía, yo le contesté que a denunciar el robo de mi ciclomotor, no sin cerciorarse el policía de lo borracho que yo iba en ese mismo instante. El policía me invitó a que esperara mi turno en la sala de espera aledaña a la recepción. Estando en esa sala de espera había un hombre pálido con perilla y bigote, una pareja que querían denunciar la pérdida de un DNI, y policías que por allí mismo pasaban. El hombre pálido no paraba de mirarme, y noté que cada minuto que pasaba lo hacía con más descaro, me miraba y me miraba, hasta que yo extrañado le dije:-¿Qué miras tanto?- A lo que el hombre pálido me contestó: -¡Es mi cámara, mi puta cámara!- Yo no podía creerlo. El dueño de la cámara estaba en esa comisaría. ¿Qué iba hacer yo? El hombre se puso bastante nervioso y comenzó a llamar la atención de los policías, los policías con las mismas vinieron, y le preguntaron que qué pasaba, y él les dijo: -Es mi cámara- Los policías le dijeron que si estaba seguro de ello, y el hombre les dijo que sí. Al parecer el hombre la había dejado en aquel bar adonde yo fui con tan mala suerte a tomar la penúltima copa, la había dejado olvidaba; por que es preciso antes aclarar que el hombre estaba allí no para denunciar la cámara que yo llevaba colgada del cuello, sino para denunciar que le habían abierto el coche. Era inaudito, la policía empezó a interrogarme y hacerme preguntas. ¿De dónde la has sacado? Yo les decía que era mía. Hasta un policía me llegó a preguntar qué era el zoom, yo no sabía qué contestarle, pues no tenía ni idea de fotografía, había empezado a estudiar fotografía hacía unos días. Al final le tuve que devolver la cámara. Me quedé unas horas hasta que vinieron a buscarme mis padres. Tanto tiempo estuve en esa maldita comisaría que se me esfumó la tremenda borrachera. Cuando íbamos en el coche, al llegar a casa, vi allí aparcado mi ciclomotor. Estaba inmóvil como si nada hubiese pasado, era evidente que no era así. Era evidente. El ciclomotor emanaba una paz y al mismo tiempo parecía reírse de mi confusa pérdida de memoria. Parecía estar fuera de toda culpa, al margen de todo, emanaba una paz y al mismo tiempo parecía burlarse. Al otro día me dolía mirar el ciclomotor. Sentía envidia de su vida exenta de equivocaciones estúpidas. Como cuando miraba a la gente que paseaba por la calle. Ellos parecían estar redimidos del desorden, del caos, del peligro y del azar. Ellos no se equivocaban, estaban fuera de la duda, de la confusión y su memoria no era la mía. Ellos no tenían problemas, yo si los tenía.
Posted on 4:45

Me pregunta él: ¿Qué te inspira? Yo le digo, me inspira Ferran Adriá, me inspira Jaume Plensa, me inspira Eloy Fernández Porta, las fotografías en blanco y negro, los libros que hablan de Hollywood, Marilyn Monroe, Nicanor Parra, Joaquín Sabina, me inspira David Bowie, Javier Bardem, me inspira Gabriel Zaid, me inspira Nietzsche, Sartre, Derrida, Bukowski, Rauschemberg, Marlene Dietrich, Cantinflas, me inspira el güisqui, me inspira Johnny Rotten, me inspira Roberto Bolaño, me inspira César Vallejo, Roger Wolfe, Linus Tolvards, Richard Stallman, me inspira Camarón de la Isla, me inspira Orson Welles, me inspira Enique Vila-Matas, Lorca, Dalí, Buñuel, Picasso, Miró, el Ché, Baroja, me inspira Valle-Inclán, me inspira Borges, Cortázar, me inspira Truman Capote, Sylvia Plath, Jim Morrison, Mick Jagger, Faulkner, Von Karajan, Beethoven, Mozart, Bach, Vivaldi, me inspira Panero (Leopoldo María), me inspira Fausto, Eduardo Galeano, me inspira Triana, Albert Plá, Extremoduro, me inspira Frank T, me inspira Nin Simone, me inspira Juan Luis Galiardo, Goya, Paco Rabal, me inspira Sid Vicious, Joy Division, me inspira Townes Van Zandt, me inspira Skeeter Davis, me inspira U2, me inspira Billie Holliday, me inspira Muddy Waters, John Lee Hocker, me inspira Tarantino, Érase una vez en América, Taxi Driver, Natural born Killers, Juliette Lewis, me inspira mi balcón abierto, mi soledad en la noche, me inspira Frida Kalho, Chillida, me inspira Rimbaud, me inspira Vargas Llosa, me inspira Shakespeare, me inspira El Quijote y El Lázaro de Tormes, me inspira Los Gonnies, me inspira Tote King, me inspira la La Mala Rodríguez, me inspira La2, me inspira fumar, me inspira mi mujer alegre, me inspira mi mujer en la noche, me inspiran mis padres, me inspira mi Iphone, me inspira la Vida.
Posted on 3:11

Mi padre dice a menudo: -Los hombres son el reflejo de sus zapatos, si un hombre tiene sus zapatos brillantes seguramente será un ser brillante, si un hombre usa calzado sin brillo, seguro será una persona opaca, de medias luces, oscuramente sombrío- Le miré a él sus zapatos, unos zapatos abultados y brillantes, pesados y robustos, zapatos torpes y voluminosos, él no es así para nada, es frágil y delicado, triste y melancólico, pudoroso y también algo patoso. Al otro día revisé todos mis zapatos, distintos tipos de calzado, había calzado lígero, otros pesados, otros tan ligeros como unas chanclas de verano, quizá alguno rígido y con mucha suela. Quiero mucho a mi padre, él cree que lo que me ha intentado enseñar no lo he aprendido, y lo que no ha querido enseñarme en mí se ha grabado como algo irremediablemente profundo, en realidad lo tengo como un referente sagrado, quizá algo idealizado, pero es para mí un ejemplo a seguir. Mi padre votaba a la izquierda moderada de este país, ahora vota a la derecha. Este país ha sufrido dos desencantos: El desencanto de los hombres de izquierda desencantados por la derecha franquista, derecha paterna de la que renegaban, y el otro desencanto, el de la izquierda algo más tardía, izquierda derechista, corrupta y decepcionante, izquierda edulcorada, izquierda de la que escapar cuanto antes. Digamos de mi padre que es un demócrata en todo su concepto, en toda su esencia.
Fui al mitín del candidato nacionalista. Me atraía su discurso no por que me gustara, sino por que quería sacar a esta izquierda hipócrita, populista y con estrategias de gobierno un tanto inquietantes y manipuladoras del panorama gobernante; me acerqué al candidato, le miré los zapatos, llevaba un zapato tosco, reaccionario diría yo, un zapato vistoso y pacatamente elegante, pero se veía que estaba limpiado con betún o grasa de caballo, un calzado del que por mucho que lo frotaras siempre se podía esperar una apariencia distinta de la que se esperaba. Luego miré mis zapatos. Zapatos de marca, aunque los había pisado (o más bien pisoteado) demasiada gente en ese mitín con el que mis ideas estaban en total desacuerdo. Todo el tiempo que estuve en aquel mitín lo pasé incómodo, nervioso y con muchas ganas de que acabará cuanto antes. Para llegar a mi casa, y poder limpiarme los zapatos. Una vez llegado a casa me quité los zapatos, también los calcetines. Estaba puesta la televisión. Daban un documental sobre tribus indígenas. Miré mis zapatos sucios. Miré la televisión, los indios descalzos por la selva, miré mi pie desnudo. Como me gustaba aquel pie desnudo, no había que mostrarse ante nadie, no había que adoptar ninguna pose frente a ninguna postura o idea. Quisiera ser un indio e ir descalzo por la selva.

Patria, ya has vuelto con los tuyos. Mereces ser vista como patria. Es mejor pertenecer a los tuyos que pertenecer a no sé qué pluralidad que no beneficia a nadie, solamente a los que mandan, a los que se llenan la boca balbuceando tu nombre, tu nombre de Patria. Patria, has sufrido las cicatrices abiertas en el invierno helado, has abrazado la libertad de los que viven oprimidos para siempre, has querido ser patria, y ya lo eres. No te escuchan cuando hablas, te desprecian como a una loca que no sabe lo que dice, que no sabe lo que quiere, sientes la rabia del resentimiento, te doblegas para ganarte el pan, el pan de tu pueblo, el pan que has trabajado. Te atan a los tópicos Patria, te pisotean por que quieres ser tú, siento pena por ti, Patria. Un día, Patria, serás patria para siempre, un día andarás libre como un loco repleto de alegría. Dicen que no concilias el sueño Patria, dicen que estás siempre de mal humor Patria, dicen que te consuelas ante los psiquiatras Patria, dicen que tiran de ti como si les pertenecieras, dicen que das más de lo que recibes, dicen que para ti ya no hay vida normal como la de los hombres normales Patria, dicen que tienes quimeras como las de los que pierden la razón, no pierdas la fe tú Patria, no pierdas las ganas de ser libre. Los oprimidos son aquellos que se rinden ante las vicisitudes, se puede estar oprimido y al mismo tiempo dar el primer paso, el paso que te llevará a ser tú, tu misma, Patria, Patria que cree en la pluralidad de los hombres, Patria ilustrada, Patria de la que aprender, Patria de groseros hombres que son pingajos, pero también Patria de hombres que son todos los hombres, tres partes de ti Patria, tres clases de hombres, el hombre soez, el hombre refinado, y la mezcla unida de estos dos. Patria, yo me llamo Patria y quiero ser esposa del viento, quiero que el mar bese mis orillas, quiero ser calentada por el sol, y sobretodo quiero, ser Patria, ser Patria.