Posted on 7:02

Ayer, Día 03/11/2010 empezaste a trabajar tras 9 días de baja laboral. Hemos pasado una semana un tanto dura, pero parece, dijo la doctora ayer, que todo ha ido sin complicaciones. Salvo por un resfriado que has cogido (debido a la falta de defensas), todo ha salido como esperábamos. Te dieron una pastilla de yodo radioactivo, debíamos tomar precauciones, has estado una semana encerrada en una habitación, con vajilla y cubiertos a parte, sin poder ducharte, sin compartir cotidianidad, has estado encerrada por motivos de salud y recuerdo las veces que nos dijimos lo que nos queremos (a voces), tal y como siempre lo hemos hecho anteriormente al tratamiento. La tiroides tiene la peculiaridad de que los que la padecen tienen un humor cambiante, a veces has resultado explosiva, nuclear, radioactiva, peligrosa. Pero tengo la esperanza de que con el tratamiento radioactivo tu metabolismo haya cambiado para mejor y así, nuclear pero curada, poder realizar los proyectos que tenemos pensado para el futuro. Han sido dos años (atrás) muy duros. No diré aquí las causas del porqué, ni las consecuencias que esto ha tenido en nosotros, pero sí diré, que a veces las vicisitudes nos ponen a prueba, quizá solamente sirvan para eso. Te quiero mujer nuclear, te quiero mujer radioactiva, te quiero con explosiones atómicas, con seudo-erupciones volcánicas, te quiero y espero que tengamos un nuevo comienzo. Yo ya he dado el primer paso. Odio dármelas de culto, quizá por que no lo soy, odio los seudo-eruditos que nos dan el coñazo con su culturalismo viciado, este blog solamente pretende dar testimonio a mi existencia, y el hecho de que el autor de él escriba, no quiere decir que tenga que ser un blog culturalista, pretencioso y aburrido, perdona si ahora hablo de ti en estas líneas , perdona si soy indiscreto al contar en estas líneas un pedazo (serio) de tu vida, tu vida a mi lado, yo (bloggero), debiera hablar de mí, de mí solamente, pero no quería dejar pasar tu voluntad para conmigo y tu disposición de niña inocente y dulce por decirme todas esas veces (recluída y en la distancia) que me querías. Te quiero.
Posted on 4:29

Hay muchos escritores que escriben para la posteridad. Hoy he visto una entrevista que le hicieron a Roberto Bolaño en vida, y una de las cuestiones de las que se habló en la entrevista era la inmortalidad, Bolaño, honesto y sin petulancia, dijo sobre esta cuestíón algo incuestionable y profundo: la inmortalidad no existe, todos estamos destinados a un olvido futuro, desde Shakespeare hasta Cervantes, desde Goethe hasta Rimbaud, todos llegarán a un olvido próximo. El que escriba para ser inmortal está perdiendo el tiempo. Esto lo dijo Bolaño en una entrevista en Chile. Bolaño, escritor súper-ventas, poeta infra-realista, escritor archi-vendido en USA. En estos momentos leo a Bolaño, su novela: 2666, disfruto como un marranillo, la existencia es breve pero más breve aún resulta la eternidad del ser humano, la inmortalidad solo se permite a las estrellas del firmamento, y está demostrado que estas también desaparecen. Lean a Bolaño, una estrella fugaz profunda, con duende, con hondura, con ritmo en las historias, con pulso vital en lo que cuenta, historias que se cruzan con otras, mundos paralelos, pequeños mundos que nacen desde la propia estructura narrativa, Bolaño, escritor que en una sola novela cuenta una eternidad de mundos en un bolsillo. Lean a Bolaño. Por algo tiene éxito.
Posted on 1:15
Hacía tiempo no veía una película con tanto contenido poético. La película es Ángeles Caídos, ambientada en Hong Kong, película con tanto color, con tanta exposición de contenido poético; hacía tiempo no la veía. Los colores hacen que te evoquen a la primera de las infancias, cuando empiezas a conocer el resplandor de los colores, la luminosidad de los mismos. Las calles de Hong Kong nos trasportan a un mundo de fantasía moderna, de luces de neón dentro de una praxis poética. toda la película es de noche, toda la película es soledad de night club, de pub de medias luces rojizas, de humo de cigarrillos, se fuma mucho, poesía desde los habitáculos pequeños, habitaciones minimas, mundo sencillo que da importancia a las pequeñas cosas. Nunca he disfrutado tanto de una película oriental como en esta. Con güisqui, con cigarrillos, con ganas de ver buen cine. Poesía en 35 mm y en 24 fotogramas por segundo.
Posted on 2:44
URKO
Más grande que un monte,
me miras y te veo grande,
perro travieso y bonito,
tienes tu nariz húmeda,
tienes ganas de estar conmigo.
Pelo marrón, lomo azabache,
gris mezcla de apagada
aurora frecuente.
Más grande que un monte,
ojos de luna astuta,
claro tu bajo vientre,
fuego en tu morro de bizcochuelo;
huyes del humo
de mi cigarrillo encendido,
te tumbas al sol,
tu barriga es alba
abrumada de terciopelo.
Gimes y parece que hables,
mi lucero de canela,
mi compañero triste,
mi inquieto centinela,
gracioso heraldo que ladra,
mi faldero amigo de siempre,
mi abejilla caprichosa,
tu andar es andaluz por gracia,
dormilón incesante,
cántaro de mi sueño canino,
ládrale al mundo
con tu improvisada rabia,
ceniciento volátil,
mi nariz de chocolate negro,
tus ojos de miel
son un ocre oscuro en el atardecer,
son amanecer sigiloso
que llega de puntillas.
Eres un niño celeste,
y un viejo desangelado,
eres mi cosquilla en los pies,
mi caricia caliente,
mi bollito brioche,
mi exigente presencia,
te digo ven y vienes,
te tiro tu pelota y me la traes,
juego contigo y disfrutas,
Urko bonito, bocadito de azúcar,
empañado cristal,
divino ser de luz y dulzor,
te quiero Urko,
mi York-Shire alucinante,
mi corazoncito de azules,
mi croissant en la leche.
Mi jazmín siempre-vivo,
mi sueño sostenido,
mi niño llorón,
mi mimo de rosas,
mi cucharilla de café.
Urko, mi sangre y tu sangre.
Lengua de gominola.
Llevo días acordándome de mi hermano. Acordándome mucho, como si intuyese que le va a pasar algo terrible, y ese temor se acrecenta y se convierte en obsesión, la obsesión en desmesurada preocupación, también en mal estar, me hago daño, me revuelco en una agonía vacía de porqués, me emborracho de desconcierto, y retorna como una culpa, una culpa y una rabia, hasta que me duermo pensando en él, sueño con él y lo estrecho en mis brazos, luego despierto, luego la soledad, luego la realidad, y vuelta a la incertidumbre, no sé. Todo vino a raíz de que me quedé mirando una foto de cuando éramos pequeños. Tengo esa foto encima de la televisión. En esa foto estamos los dos vestidos iguales; no, no somos gemelos, ni siquiera mellizos, nos llevamos tres años de diferencia. Llevo días preocupándome de que le vaya a pasar algo, su trabajo es peligroso. Estos días ha hecho mucho viento, y me ha dado por pensar de que tuviera algún tipo de accidente. Siempre tengo estos temores. Él es poco hablador, no es de hacer llamadas, ni visitas. Digamos que va a la suya. A veces la vida inoportuna con golpes fuertes, también con esos días en que te gusta la vida mucho menos que el día anterior. Bien lo decía César Vallejo todo eso en sus escritos. La vida tiene a veces unos golpes terribles. Pasamos gran parte de nuestra vida enfadados, o preocupados, a veces nuestro miedo a la vida no nos deja vivir. Es fácil decir aquello de: vive la vida, Carpe Diem, vive el momento. Pero es difícil. A veces extraigo placer de las cosas pequeñas, de los placeres sencillos. Me conformo con tener tabaco diariamente. Un café resulta un placer breve, pero intenso. Un siesta después de una abundante comida. El placer de vivir en un país en paz. Un Yogurt, un panecillo de leche, una almohada fresca, la ropa limpia, la ducha caliente, un buen programa televisivo, una canción bonita, un película buena, una sonrisa en el momento justo, un libro que te atrape desde las primeras páginas, un abrazo efusivo, un te quiero, una caricia; en fin. Hoy me gusta la vida mucho menos, pero quiero vivir. Evoco otra vez a Vallejo, evoco palabras cinceladas en la fibra sensible. Esa es para mí la bendita poesía. La poesía grabada en las retinas del sentimiento y en la memoria de todos los hombres. Yo quiero ver a mi hermano. Decirle que me acuerdo mucho de él. Que tengo temores, que se cuide, que no quiero que le pase cosa alguna. Él no leerá estas líneas jamás, eso creo, pero quiero que sepa que un momento de amor, un momento de risas y alegría, no se consigue sin no dar nada, tienes que trabajar sin pretenderlo para conseguir la alegría que no se busca, la alegría que se encuentra. Te quiero Hermano, te quiero, Carpe Diem.


Después de un largo periplo por las consultas médicas, después de pacientes devaneos en el Hospital Sant Pau, hoy, día 25/10/2010, te han dado una pastilla un tanto peculiar. Es una pastilla de yodo radioactivo, por lo que tenemos que vivir bajo el mismo techo pero en habitaciones separadas. Cubiertos a parte, vajilla a parte, habitaciones separadas, tirar tres veces de la cadena después de orinar, y todo por prescripción médica. Es como vivir en una mansión, tú en tu habitación (Plutón), yo en la sala de estar (Marte). Si comentamos algo que hemos visto en la televisión lo hacemos a voces, si nos decimos que nos queremos también a voces, si nos odiamos ya no gritamos y asunto zanjado. Para mí resulta algo extraño, por que normalmente siempre estamos en el mismo sofá mirando juntos la televisión. Nuestro perro va de un lado al otro de la casa y pasa un rato con cada uno, turnándose. Hace un momento te hice una pregunta (gritando) y tú me has contestado algo (también gritando) pero no te he oído, y para no seguir gritando he optado por darte la razón como si te hubiera entendido. Supongo, que hoy en día la comunicación entre seres humanos es muchas veces así. Estamos en el mismo mundo, sin embargo, hablamos a gritos o hacemos como si hubiéramos entendido, cuando no hemos entendido ni una palabra. A veces nos pasa todo lo contrario. Hemos vivido momentos, mi mujer y yo, en los que hemos estado en el mismo sofá, en la misma habitación, mirando los dos el mismo televisor, aunque los dos con un ordenador portatil cada uno, comunicándonos con el mundo, pero nosotros hemos estado más descomunicados que nunca. También existen esos casos en las relaciones de pareja, incluso en las familiares, incluso en las sociales. Podemos compartir las mismas cosas que nos unen, pero sin embargo, es cuando estamos más separados, y paradójicamente, es cuando debiera haber más unión.
Ahora ya no me dices que te molesta el humo de mi cigarrillo, ahora tengo la televisión en el canal que a mí me apetece, ahora estoy a mis anchas. A veces hemos estado juntos y nunca hemos estado tan separados. Quizá haya que reflexionar sobre lo que una relación de pareja debe ser en sí, o quizá sea mejor no reflexionarlo. ¿Por qué? El ser humano es maravilloso, pero está plagado de contradicciones.